12 de mayo de 2021
Directores
Orlando Cadavid Correa
Evelio Giraldo Ospina

Apuntes para el debate: ¿Civismo de élites?

29 de septiembre de 2019
Por Álvaro Rodríguez Hernández
Por Álvaro Rodríguez Hernández
29 de septiembre de 2019

De la Aldea a la Ciudad, es un ejemplo escrito  a varias manos.

El Diario, potencia un periodismo  con personajes y hechos que forjaron a Pereira en una noche que retoma con La Iguana nuevas voces de ciudad moderna. Lo dejan en las bagatelas del pasado.

Lo presentan como “un civismo  y pereiranidad  como un solo ADN”.

“La historia está cargada de ironías” o de “muchos pendejos a la hora de elegir”. ¿Hubo oportunismos o excesos generosos para mover ciudadanía?

¿Falleció el civismo en Pereira o se hace con otras etiquetas? Acaso, como lo apuntala de muerte el libro cuando sentencia que el “primer ladrillo revivió el civismo”. ¿Acaso había fallecido y se nos murió con otras persianas cerradas? ¿Quién lo diagnosticó o a qué horas lo sepultamos? ¿Cómo se llama ahora o sobre qué herejías lo queremos bautizar?

Hablan  del “encuentro casual en el espacio público”. Valores, fraternidad, amistad, cofradía,  libre pensamiento y un amor extraño pintado por el Otún foráneo que marcha partiendo la ciudad. Una división real.

Lanzo una hipótesis para el debate: acaso el civismo lo produjeron unas élites políticas, burguesas, del gobierno, de apellidos ilustres, empresas icónicas, desconociendo lo barrial, los líderes sociales que construyeron ciudad? ¿Acaso la pereiranidad es un embuste estratificado? ¿Un sueño, una quimera? “¿De exclusiva selección?”.

Se quedaron cortos en el proceso de la creación del Risaralda y en reconocer el papel de Guillermo Ángel Ramírez, después de “chupar” banca por Camilo el grande que lo dejó ir con la “simpleza” que defendiera ante el alto gobierno, ese propósito colectivo.

¿De la filosofía popular que izaron, erigieron nuevos hitos urbanos sin apellidos,  con muchas manos desde la periferia? Que se oculta o no interesa por venir del proletariado emergente en su ascenso social.

No fue valioso el proceso político de los 2.500 lotes? De las cicatrices abiertas y las profundas heridas de lo comunal? ¿No fue civismo lo que hizo el Comité de Cafeteros revolcando la tierra y avanzando entre reformas agrarias abortadas, otros valores anónimos como periodistas, productores de educación, cultura y conocimiento, vivienda, civismo de machete desde lo rural, los que empujaron identidades simbólicas, el emprenderismo femenino desde lo textil, del que generó circuitos o redes, entidades que hicieron resistencia para derrotar obstáculos y generar una movilidad social  ajena a las cortesías sociales.

¿Será que los grandes héroes- como lo dice el comercial- llevan capa?

Permítaseme: son apuntes para el debate y pregunto: ¿un civismo de élites que borró otros retos sociales?