10 de mayo de 2021
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No nos inquieta la corrupción

19 de agosto de 2019
Por Alberto Zuluaga Trujillo
Por Alberto Zuluaga Trujillo
19 de agosto de 2019

Preocupante en grado sumo el resultado final del estudio realizado por la Fundación Paz y Reconciliación en el que aparecen 98 aspirantes a gobernaciones y alcaldías vinculados a diversos procesos que tienen que ver con la corrupción. En este,  los avales, que como dijimos en una columna anterior es la concreción de la facultad otorgada por el artículo 108 de la Constitución, que le garantiza al elector las calidades y condiciones del candidato, arrojó el vergonzoso resultado de que el 10 por ciento de los mismos fueron comprados.  En el solo caso de la Alianza Democrática Afrocolombiana (ADA) partido político creado hace apenas tres meses, Paz y Reconciliación registró la escandalosa entrega de 3.500 avales. El análisis una vez más deja la clara evidencia de que el alto costo de las campañas hace imposible la competencia democrática, en un país que se ufana de serlo. La utilización indebida de los recursos públicos, las herencias de estructuras paramilitares, la presencia de contratistas y el camuflaje dentro de grupos significativos por firmas y coaliciones, dominan el escenario electoral del próximo 27 de octubre, dejando al descubierto, igualmente, el control descarado de fuertes clanes políticos prácticamente invencibles quienes, antes de abrirse las votaciones, ya las tienen ganadas en 11 de 32 departamentos existentes. Los viejos jefes conocedores del oficio, en complicidad con los partidos, ponen a figurar a sus herederos y parientes cercanos para seguir gobernando en cuerpo ajeno. En  este crudo estudio aparecen señalados varios candidatos a gobernaciones y alcaldías muchos de ellos por firmas, las que luego negocian para adherir a otros sin tener que responder por sus gastos electorales. Otros, quienes sin la más mínima  vergüenza se  regalan a todos los partidos para lograr el apetecido aval, sin importarles el color ni el origen de los mismos. Unos y otros, van tras el billete que es lo que los mueve. Es la impunidad total para estos negociantes de la política que cuentan con el apoyo pleno de una sociedad que los respalda, por acción u  omisión. Lo mismo da depositar el voto por ellos a cambio de algo, o simplemente hacerse el desentendido a la hora de la verdad, no participando de la votación el día de las elecciones con el manido cuento de que no hay por quién cuando, de ser cierto, de no figurar alguien realmente independiente que garantice  honestidad,  bien pudiera votarse en blanco, siendo este un voto que hoy cuenta y que bien sirviera, dependiendo de su número, para anular la votación y proceder luego a su repetición, sin la presencia de los candidatos que hicieron parte de la anterior elección. Si incapaces somos de esgrimir la única arma posible en una democracia como es la cédula de ciudadanía ¿para qué seguir hablando de corrupción si no tenemos la entereza de enfrentarla? ¡Vaya manera de entender nuestro comportamiento! pero eso sí, al día siguiente de las elecciones, frente al resultado electoral y con cierto aire de suficiencia respondemos: “Gracias a Dios no voté, yo sabía que esos pillos ganarían”. Claro, ganaron porque nuestro voto hizo falta para derrotarlos.

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