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Carlos Augusto Orozco El hijo de un inspector del Trabajo que quiere repetir candidatura a la alcaldía de Anserma

7 de julio de 2019
7 de julio de 2019

Por JOSE MIGUEL ALZATE

Ha recorrido gran parte del mundo. La pasión por viajar se le despertó cuando, como estudiante del Colegio de Occidente, el profesor Calle, que dictaba geografía, les hablaba sobre países remotos que habían alcanzado el desarrollo. Desde el pupitre a un lado de la ventana escuchaba atento los relatos que el profesor hacía sobre la cultura milenaria de la India, o sobre el camino a la industrialización del Japón, o sobre los proyectos para llegar a la luna que adelantaba Estados Unidos o sobre cómo la monarquía ejercía el poder en Inglaterra. Desde entonces una idea llenó su mente: conocer estos países. Se lo dijo a uno de sus compañeros de estudio, el hoy historiador Carlos Arturo Ospina: “Cuando sea profesional aprovecharé para recorrer el mundo”.

Carlos Augusto Orozco Ramírez, un arquitecto egresado de la Universidad Nacional sede Manizales, que además cursó siete semestres de economía en la Universidad Libre de Pereira, aspira a convertirse en candidato a la alcaldía del pueblo donde vivió lo mejor de su infancia: Anserma. Hace parte de un grupo de cinco personas que tienen la misma aspiración. De ahí saldrá el candidato oficial que contará con el respaldo de varios grupos políticos interesados en escoger a una persona comprometida con el desarrollo del municipio. Para convencer a los ansermeños de que apoyen su aspiración exhibe una hoja de vida limpia, donde sobresalen sus cargos como alcalde encargado de Pereira, Secretario de Planeación de la misma ciudad y presidente de la Sociedad Colombiana de Arquitectos seccional Risaralda.

Hace ocho años aspiró al cargo. Pero no le alcanzó la votación para hacerse al cargo. Esa experiencia, sin embargo, le permitió reencontrarse con su gente, volver a recorrer las calles por donde anduvo en su juventud y darse cuenta de que tiene arraigado en el alma el deseo de servirle a su pueblo. Le sirvió además para recordar cómo fueron sus tiempos de estudiante en el Colegio de Occidente. Entonces recuerda con cariño a quien considera uno de sus mejores amigos en esa época: Fernando Calle.  Cuenta que era hijo de una señora que cosía ropa ajena. Tenía un problema en un ojo. Con esfuerzo, ella lo hizo profesional. Mientras Carlos Augusto cursaba arquitectura, él estudiaba agronomía. “Fue un muchacho humilde que se hizo con sacrificio”, dice.

Este arquitecto que conserva una colección de estampillas en un número superior a diez mil siente que lleva la política en la sangre. Aunque no ha sido un activista constante, ha incursionado en la lucha partidista en diferentes tiempos. Cuando Luis Carlos Galán Sarmiento fundó el Nuevo Liberalismo estuvo con él en su campaña a la Presidencia de la República. Recuerda que fue su conductor en el viaje que llevó al dirigente liberal por primera vez a Anserma. Le quedó el orgullo de haberlo llevado en su carro. En el puesto delantero iba el exministro de Educación, y en la parte de atrás quien era entonces el coordinador del movimiento en Caldas, Armando Correa Marín. Esa pasión por la política le heredó de su padre, Lácides Orozco Rincón, quien fuera Alcalde de Riosucio por allá en los años treinta.

Su nueva aspiración al cargo de alcalde se dio porque mucha gente le pidió que pusiera su nombre a consideración de los ansermeños. Desde distintos sectores políticos le propusieron la candidatura. Aunque es militante del Partido Verde, su nombre lo acogen por igual el liberalismo y el conservatismo. Ello se debe a que puede mostrar una excelente hoja de vida. En el primer gobierno de Alvaro Uribe Vélez fue asesor del ministro Andrés Uriel Gallego. Fue además director del Area Metropolitana de Pereira. A esto se suma que tiene dos especializaciones: una en ordenamiento territorial en la Universidad de Los Andes, y otra en vías y transporte en la Universidad Nacional. Lleva cuarenta y dos años en el ejercicio de su profesión, y esa experiencia la quiere poner al servicio de su pueblo.

Uno de los mayores orgullos de Carlos Augusto Orozco Ramírez es saber que de los cuarenta bachilleres de su promoción en el Colegio de Occidente treinta se hicieron profesionales. “Es un caso único”, dice con la alegría que le produce tener tantos amigos ejerciendo como abogados, médicos, ingenieros, arquitectos, sacerdotes y agrónomos. “Eso demuestra que pertenecemos a una generación que vio en el estudio la oportunidad para formarse como seres humanos con proyección a la comunidad”, anota mientras recuerda que Anserma le ha dado al departamento hombres de valía intelectual. “Ahí están, sacando la cara por el pueblo, Carlos Arturo Ospina y Augusto León Restrepo, personas que llevan a su pueblo en el corazón. Y exministros como Oscar Salazar Chávez y Jaime Giraldo Angel”, indica.

Este arquitecto que a lo largo de su vida profesional ha liderado la construcción de obras que hoy son testimonio de desarrollo arquitectónico es un convencido de que Colombia necesita consolidar la paz para alcanzar un mejor desarrollo. Piensa así porque su familia sufrió en carne propia la violencia. Una tía suya, que lleva el mismo nombre de una locutora que durante sus años de estudiante escuchó en La voz de Anserma anunciando a los cantantes de esas baladas que llenaron su corazón, murió asesinada cuando venía en un campero de la finca que dejó su abuelo. Bertilda Ramírez encontró la muerte cuando le hizo un reclamo a un borracho por los malos tratos que le estaba dando a los ocupantes del vehículo. “Ese fue un acto de intolerancia”, dice cuando recuerda el dolor que en la familia produjo su muerte.

“¿Qué recuerdos le trae la infancia vivida en Anserma?”, le pregunta el cronista a Carlos Augusto Orozco Ramírez. Y este hombre que en sus años de estudiante universitario participó en las manifestaciones que se dieron para exigirle al Gobierno Nacional atención a la universidad pública responde: “Los juegos con los amigos de la cuadra, y haber aprendido a hacer oficios de cocina”. “¿Cómo que oficios de cocina?”, contrapregunta el cronista. Entonces este arquitecto que conserva una colección de monedas de los países que ha conocido explica: “Como en la casa fuimos dos hombres y una mujer, era mi hermana Tulia María la que le ayudaba a mi mamá en los oficios. Un día se reveló, y le dijo a mi papá que todos debíamos ayudar por igual. Entonces nos obligó a Omar Alberto y a mi a ayudarle”.

Fue así como Carlos Augusto Orozco aprendió a preparar un chocolate, a asar una arepa, a hacer un sancocho, a cocinar unos fríjoles, a fritar una carne y a hacer una sopa. Lo hizo sin pensar que más adelante esto le serviría para levantar a sus hijos. Como se separó de su esposa hace veinte años, muchas veces le ha tocado hacer de papá y mamá. Por la experiencia que tuvo en la casa, esto para él no ha sido problema. Cuando los hijos, que hoy son profesionales, estaban en su casa, él les arreglaba las comidas, les planchaba la ropa y los llevaba al colegio. “Si no hubiera aprendido a hacer en la cocina me habría pegado la encartada más tremenda para atender a los hijos”, reconoce. Entonces cuenta que doña Rosa María, su mamá, les insistía mucho en lo importante que era aprender a defenderse solo en una casa.

Tiene el firme deseo de servirle a su pueblo como alcalde. Y cree estar preparado para hacerlo. Visita a Anserma con frecuencia para hablar con la gente, para conocer sus necesidades, para estudiar sobre el terreno los problemas del municipio, para enterarse de los proyectos que se quieren sacar adelante. En este sentido, dice que su especialización en ordenamiento territorial le permitirá trabajar para mejorar la movilidad en el municipio, para mejorar la calidad de vida de sus habitantes, para proyectar a Anserma hacia un futuro más prometedor y, sobre todo, para buscar recursos ante el Gobierno Nacional para obras de infraestructura que son necesarias para atender el tejido social. Tiene en la cabeza proyectos para apoyar la microempresa y ayudar a incrementar la producción agrícola.

De ser escogido como candidato por los grupos que trabajan en este sentido, Carlos Augusto Orozco no quiere poner el espejo retrovisor para hablar sobre los últimos alcaldes que ha tenido el municipio. Pero reconoce que han trabajado con el compromiso de hacer de Anserma un espacio geográfico que les brinde a todos los ciudadanos oportunidades para crecer como seres humanos. Es consciente de que hace parte de un ejercicio democrático que busca ofrecerles a los ansermeños un documento programático donde se compilaran las ideas de los cinco aspirantes a ser el candidato para que el escogido se comprometa a desarrollar proyectos de crecimiento económico y de atención a la población vulnerable. Le apuesta a este consenso porque cree que entre todos pueden construir un pueblo con visión de futuro.