20 de septiembre de 2019
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De Santrich a Uribito

22 de julio de 2019
Por Alberto Zuluaga Trujillo
Por Alberto Zuluaga Trujillo
22 de julio de 2019

A mediados del mes de enero del presente año nos habíamos referido al doloroso caso del exministro Andrés Felipe Arias, declarado culpable por la Corte Suprema de Justicia el 3 de julio de 2014, fecha desde la cual se encontraba prófugo de la justicia colombiana librando, desde Miami, una intensa batalla para impedir su extradición. Siempre se dijo que su condena era producto de una retaliación de la Corte frente al expresidente Uribe, presionada por el presidente Santos. Dentro de esta absurda, dañina y peligrosa polarización que desde tiempo atrás vive el país, y que en campaña el actual presidente se comprometió a acabar, para restablecer la concordia entre los colombianos, promesa hasta hoy no lograda, las gentes continúan a través de las redes sociales exponiendo una serie de especulaciones y comentarios que no han hecho cosa distinta que exacerbar los ánimos y recrudecer esta endemoniada polarización, cada quien tomando partido,  a favor de Uribe, maestro en el arte del manejo de las redes o a favor de Santos a quien media Colombia señala de ser el causante de la crispación que vivimos. Como quien echa sal a la herida, el Uribismo enardecido vocifera: “mientras a Santrich la justicia lo suelta a Andrés Felipe Arias, que no se ha robado un peso la justicia con él se ensaña”. No es posible, bajo ninguna circunstancia, hacer un paralelismo entre los dos. Santrich es un asesino que merece estar bajo rejas por el resto de sus días. Andrés Felipe,  brillante y ambicioso, su inexperiencia le jugó una mala pasada. Nombrado ministro y envalentonado pese a su edad para suceder a su jefe el presidente Uribe quien le hizo el guiño correspondiente, montó desde el ministerio el programa Agro Ingreso Seguro, una extraordinaria herramienta para beneficio de los campesinos de cara al reto de la internacionalización de la economía, el cual, pese a haber sido manejado por el Instituto Interamericano de Cooperación para la Agricultura (IICA), un organismo de cooperación técnica internacional que promueve el desarrollo agrícola y el bienestar rural, terminó desfalcado en no menos de 300 mil millones de pesos al ser utilizado para compensar favores políticos. La Corte Suprema de Justicia al hacer el juzgamiento, encontró que el programa estrella del gobierno Uribe le entregó a 45 empresarios agrícolas que habían aportado a su campaña en el 2002, subsidios para riego y drenaje para sus proyectos agroindustriales, como en el caso de Luis Carlos Sarmiento Angulo que, a través de sus empresas Unipalma, Pizano S.A. y Organización Pajonales, le entregó 50 millones a la campaña, recibiendo beneficios en subsidios, no retornables, por cifra superior a los 12 mil millones de pesos. Igualmente recordemos a la exseñorita Colombia Valerie Domínguez, su novio, su cuñada y sus suegros, Dávila Jimeno del Magdalena, a quienes Agro Ingreso Seguro, después del fraccionamiento de sus tierras, les entregó a ellos solos, dos mil doscientos millones.  Sí, Andrés Felipe no se robó la plata pero, como Ministro que creó el programa, se hizo responsable de tamaño desfalco. Ese es el precio de la prepotencia.

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