27 de febrero de 2021
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“De eso tan bueno no dan tanto»

5 de julio de 2019
Por El palindrómico
5 de julio de 2019
Por Ramón Salas Nomar
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5 de julio de 2019

Por estos días regresó al país David Murcia Guzmán, después de unos años preso en los Estados Unidos a donde fue deportado por lavado de activos. En Colombia se le recuerda como el promotor de la más famosa pirámide, la que lleva sus inicales DMG, que colapsó dejando arruinados a cientos de miles de ingenuos “inversionistas” que no tuvieron en cuenta el dicho popular de que “de eso tan bueno no dan tanto.” Como celebración, ante la cual no se sabe si reir o llorar, aparecieron en Manizales (lo que fue informado en su momento por Eje 21) avisos con los logotipos de la firma y la foto de su fundador, anunciando el retorno, ya no solamente del gurú de las pirámides sino de su negocio, ahora promovido por sus hermanos, prometiendo ganancias mucho mayores que en el pasado y la devolución de las inversiones de la anterior temporada.

Aunque lo más lógico sería que al hombre lo mandaran a Egipto, aquí lo tenemos y como si se le quisiera hacer un homenaje, desde antes de su retornó empezaron a florecer otros esquemas parecidos de captación de fondos. A diferencia de los carteles ya citados, estos no usan directamente el nombre de pirámides ni otras denominaciones francamente rídiculas, por no decir “boletas”, como las que tuvieron otros negocios de esa índole por la misma época en la que medró Murcia. No, ya no se ven empresas como DRFE (“dinero fácil, rápido y efectivo” que tuvo gran auge en Nariño), ni la que se dejó sentir en los Llanos Orientales, una tal “People Winner”, algo así como “gente ganadora”, categoría en la que sin duda estaban sus creadores más no los ingenuos asociados.

Pues bien, ahora aparecen los llamados telares de sueños o ciertas mandalas, como nuevas versiones de las pirámides, prometiendo una recuperación rápida y exponencial de la inversión. Como ya empiezan a caer los incautos, las autoridades del sector financiero han lanzado advertencias sobre este fenómeno y recomiendan estar alerta a varios puntos, entre ellos los siguientes:

Descuidar de los grupos cerrados que se presentan en redes sociales hablando de empoderamiento, economía solidaria o economía colaborativa, a la vez que piden un aporte económico que es un “regalo” que hace la persona, que le será devuelto con su valor multiplicado 8 veces, siempre y cuando vincule a otras personas. Así mismo, recomiendan no dejarse llevar por la apariencia de ecología y en algunos casos feminismo con que se presentan algunos de los nuevos negocios de esta índole, en los cuales los diferentes círculos de la estructura llevan nombres de elementos de la naturaleza: agua, tierra, aire y fuego y se habla de mujeres con esos componentes que van alcanzando de círculo a medida que progresan en la consecución de más afiliadas.

Otro elemento a tener en cuenta es si en los grupos se pide confidencialidad ya que esto es revelador de la ilegalidad del esquema.

Están muy bien esas advertencias y con el más sano interés de complementarlas, pido que se tengan en cuenta otros aspectos. Por ejemplo, es más que sospechoso si el círculo tiene nombres como La Rosa del Cairo, Inversiones Egipto, Gizeh Investiments, Círculo Keops, Kefrén o Micerino. También puede ser revelador que utilice la figura del gran actor egipcio Omar Sharif o que presente como uno de sus atractivos especiales el Plan Tutankamon en el que se prometa al inversionista quedar forrado en dinero como una momia.

Hay otros hechos que pueden indicar que se trata de pirámides, así no usen ese nombre. Si te dicen que uno de los premios por conseguir más socios es un crucero por el Nilo, un viaje al Sinaí o al balneario Sarm-El Sheij, si prometen que el dinero lloverá como maná o la red tiene nombres como Alejandría, Suez Channel, Luxor o Port Said o el líder tiene el pelo recogido como cola de caballo, se hace llamar El faraón(o la faraona si es mujer), hay que poner pies en polvorosa y tomar distancia de la propuesta. También hay que recordar que otros países tiene pirámides, así que atentos si se presentan como grupo mexicano con sede principal en Teotihuacán o en Chichén Iztá, o guatemalteco con casa matriz en Tikal.

En fin, ante el menor asomo de pirámides, así se llamen mandalas, mándalas al carajo o al desierto de donde no debieron salir.