8 de marzo de 2021
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Cultura constitucional.

8 de julio de 2019
Por Eduardo Aristizábal P.
Por Eduardo Aristizábal P.
8 de julio de 2019

Todos los días escuchamos las palabras país, estado, nación, república y muchas veces hasta las interpretamos como si fueran  sinónimas,  lo cual está totalmente alejado de la realidad.

Son éstas, palabras  universales de gran valor que merecen la pena ser claramente conocidas, interpretadas y utilizadas.  Por tal motivo hoy  recurriremos a nuestros archivos, para compartir con nuestros amables lectores el verdadero significado de las palabras mencionadas.

El Estado, que la Real Academia de la Lengua define como forma de organización política  dotada de poder soberano e  independiente que integra la población de un territorio, los tratadistas  lo consideran como una forma de organización de naturaleza política con poderes soberano para gobernar una nación dentro de una zona geográfica delimitada y cuyos elementos son población, territorio y poder.

Y ya que mencionamos nación, entendámosla como   el conjunto de territorio, sistema de gobierno,  desarrollo de la política y  características culturales que unen a una determinada sociedad.

Cuando hablamos de nación en cuanto país, éste último concepto suele referir principalmente a la demarcación territorial específica, con límites y fronteras. Mientras, para referir a la organización política y el sistema de gobierno, se acostumbra denominar Estado-Nación.

Puede decirse que hay dos tipos de nación: una política y una cultural. La nación política es aquella que tiene soberanía sobre el Estado, es decir, con un sistema de gobierno y un organigrama jerárquico de autoridades específicos. Mientras, la nación cultural es la convivencia de diferentes culturas, etnias y religiones dentro de la demarcación de una nación determinada.

Se usa erróneamente las palabras nación y gobierno como sinónimo de Estado,  pero aunque están relacionadas, son definiciones distintas.

El Estado  comprende específicamente como un concepto político que refiere a la forma de organización de un país.

La nación, por su parte, es el conjunto de personas que comparten una lengua, cultura, religión, historia y/o territorio.

La confusión entre Estado y nación surge de la existencia del concepto de Estado nacional, cuyos inicios se remontan al siglo XVI.

La palabra gobierno, en cambio, se refiere a las personas que administran el Estado, independientemente de su naturaleza. En otras palabras, se llama gobierno a las autoridades que, en nombre de un Estado, ejercen funciones administrativas de cualquier tipo por un tiempo determinado.

La República es un sistema organizativo del Estado en  el cual el ejercicio del gobierno recae sobre una o varias personas, elegidas mediante voto popular o parlamentario, por periodos de tiempo limitados, para representar los intereses de los ciudadanos. La palabra proviene del latín res publica, que significa ‘la cosa pública’.

El Diccionario Larousse  nos habla de una forma de gobierno  en la que el pueblo  ejerce la soberanía directamente  o por medio de delegados  elegidos.

Un país es,  una determinada área geográfica y una entidad políticamente independiente, que cuenta con su propio gobierno, administración, leyes, fuerzas de seguridad y, por su puesto, población.

Un Estado puede estar formado por distintos países o naciones, como España con el País Vasco y Cataluña.

Por lo tanto, la palabra país comparte significado con nación,  especialmente con su aceptación como nación política. Es decir, se trata del ámbito jurídico-político y de la soberanía constituyente de un Estado.

Los países se encuentran divididos por líneas imaginarias que determinan su territorio. A estas líneas se las conoce como fronteras y son las encargadas de delimitar el espacio en el que cada Estado tiene su jurisdicción.