19 de octubre de 2019
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¿Qué tan vulnerables somos?

16 de junio de 2019
Por Álvaro Rodríguez Hernández
Por Álvaro Rodríguez Hernández
16 de junio de 2019

En Pereira y en Risaralda, los bosques, las quebradas, los ríos, siguen sufriendo el demoledor paso de los depredadores, con diversos nombres.

Falta un gran plan de vulnerabilidad que mitigue esta horrorosa situación que se viene presentando con mayor fuerza.

El invierno, “desnudó” el cuerpo de nuestro departamento.  Si bien es cierto, es el momento para hacer reparos y cuestionamientos, es la hora de corregir sobre lo actuado.

Le estamos debiendo a la naturaleza, a nosotros mismos.

La desgracia que nos sacude hoy es latente. 32 quebradas de Dosquebradas, sufren un deterioro mayor. La mano caprichosa del hombre, cobra de contado en otros lugares y la tierra ha sufrido un mayor daño.

Los árboles, como los pies del hombre, se debilitan en su “plantación”.

Da grima ver, como años después del sismo que nos conmovió y cuyos estragos están latentes¡ (caso edificio del antiguo DAS en Providencia, para citar un solo ejemplo) hace parte del inventario nefasto.

Hay obras, proyectos que sufrieron y apenas fueron “remendados”. Edificios en la ciudad ya han aguantado el soporte de varios sismos.

Pereira requiere con urgencia un plan de vulnerabilidad. Que se ejecute, que tenga recursos, que se haga en el tiempo o sin importar el gobernante de turno y a qué color político pertenece. Necesitamos actuar con seriedad y responsabilidad. Ya.

Los resultados esbozados en el informe ambiental de la Contraloría del Risaralda, deben servir para un punto de partido. Las evaluaciones sobre puntos críticos deben obedecer a lo denunciado en la Asamblea con los daños a altos tutelares como El Nudo y el Alto del Toro,  los daños originados en planes de vivienda construido con una torpeza monumental, cada día desaparecen quebradas, riachuelos, el panorama verde cambia de colores cuando se visita hoy a los municipios.

Ya no es el cambio climático: es que se habla mucho y poco se hace. Ojalá, los gobernantes nuevos incluyan ahora en su condición de precandidatos, el manejo ambiental y exista un compromiso real con inversiones para afianzar las heridas causadas a la tierra. Que es la que nos  propinamos, nosotros mismos. No podemos seguir pudriéndonos de raíz.