22 de agosto de 2019
Aguas de Manizales. Banner mes de agosto.

Sin rumbo: balance primer año de la administración de la Universidad de Caldas

15 de mayo de 2019
Por Juan Camilo Muñoz Ospina
Por Juan Camilo Muñoz Ospina
15 de mayo de 2019
“Cuando los que mandan pierden la vergüenza, los que obedecen pierden el respeto”.
                                                                                                           Georg Christoph Lichtenberg.

Alejandro Ceballos fue designado rector por el Consejo Superior de la Universidad de Caldas el 16 de mayo de 2018, siendo el candidato menos votado de la terna que llegó a esta corporación, con una votación tres veces menor que la de Andrés Felipe Betancourth y Gabriel Gallego Montes en la consulta. Esta situación fue un duro golpe para la comunidad académica, pues evidenciamos nuevamente que quienes gobiernan nuestra alma mater desconocen la voluntad de quienes la integramos, razón por la cual el malestar no tardó en manifestarse al interior de los claustros, donde estudiantes, profesores y gran parte de los administrativos sentamos nuestra voz de protesta.

El próximo 21 de mayo se cumplirá el primer año de la posesión de Alejandro Ceballos Márquez como rector de la Universidad de Caldas, hecho que, ante los ojos de la representación estudiantil al Consejo Superior, amerita hacer un alto en el camino para analizar su desempeño como director de nuestra alma mater, y poner en evidencia lo que nos depara el futuro próximo.

La persona que asumió la administración universitaria debió ser consciente del momento que atraviesa y de los compromisos que esta tiene con su comunidad, entre los cuales se encuentran: 1) liderar la construcción del Plan de Desarrollo Institucional (PDI); 2) resolver el cierre financiero de la Universidad de Caldas en 2019, el cual inició con un faltante presupuestal superior a los $22.000 millones, solo en funcionamiento; 3) La modificación de la Estructura Organizacional, compromiso que se desprendió de la modificación al Estatuto General; 4) Impulsar una propuesta de formalización docente para la vinculación de docentes ocasionales y catedráticos; entre otras acciones prioritarias.

Con relación a estos puntos, la actual administración universitaria no ha estado a la altura de lo que demanda la Universidad de Caldas: 1) Las mayorías del Consejo Superior han aprobado en dos oportunidades la prórroga del PDI por propuesta del rector, lo cual es un hecho muy grave al ser esta la hoja de ruta de la institución y toda vez que la metodología planteada inicialmente ni siquiera tenía en cuenta a docentes y estudiantes, es decir, un Plan de Desarrollo sin los estamentos que le damos vida a la universidad; 2) Pese a los recursos alcanzados durante el paro nacional universitario, no hay certeza del cierre financiero del 2019, pues se manifiesta de boca del rector la existencia de un faltante superior a los $15.000 millones para finalizar, y no se tiene una ruta clara para la consecución de recursos; 3) No hay un solo adelanto, ni convocatoria a reunión para trabajar en el proyecto de rediseño orgánico de la universidad; 4) La asamblea general de profesores de la Universidad de Caldas tuvo que pedirle al Consejo Superior la conformación de una mesa para adelantar la construcción de la política de formalización docente para la vinculación de docentes ocasionales y catedráticos, ya que esta perdió su esperanza en la conformada con la administración.

A estos hechos se suman situaciones altamente preocupantes. Con corte al 11 de mayo, el rector ha sumado 117 días en comisiones de servicio, de los cuales 55 días ha estado en viajes internacionales en Italia, Japón, China, Argentina, Ecuador, República Dominicana y otros países. Es decir, en poco más de 11 meses de gestión, la máxima autoridad de la Universidad de Caldas, ha estado 4 meses por fuera sin que se logre demostrar fehacientemente que se hayan hecho gestiones por lograr cosas positivas para la universidad. Mucha selfie en lugares lujosos y muchos trinos por cuenta de nuestros recursos públicos, pero ningún peso nuevo o convenio valioso para la institución.

Otro aspecto fue la improvisación para finalizar el calendario académico 2018-2, y la forma soterrada en la que se utilizó esta para comenzar a implementar la oferta permanente, que se resume en meter 3 semestre en 1 año. El sueño de los neoliberales: hacer más con menos, en detrimento de la calidad académica y las garantías laborales de los funcionarios de la universidad.

A esto se aúna la continuidad del vicerrector administrativo José Fernando Olarte, quien en la actualidad se encuentra investigado por la procuraduría por presuntas irregularidades en la expedición del Plan Parcial La Aurora, al lado de la Reserva Forestal Río Blanco, proyecto por el que miles de manizaleños hemos salido a protestar en las calles y que hoy afortunadamente se encuentra suspendido por orden judicial.

En síntesis, la ineficiencia, la improvisación, y la falta de liderazgo institucional son los rasgos característicos de la actual administración de la Universidad de Caldas. Si a esto le sumamos, las alabanzas constantes del rector al nefasto gobierno de Iván Duque, podemos, sin lugar a dudas, afirmar que esta rectoría no pasa el examen académico, institucional y político.

Ante este panorama, los estudiantes, profesores, y demás miembros de la comunidad universitaria debemos apropiarnos cada día más de nuestra alma mater, profundizar nuestra incidencia en la toma de decisiones institucionales, y exigir que se reconozca la voluntad de la comunidad académica para la elección del próximo rector de la Universidad de Caldas.

Debemos mantenernos en estado de alerta, vigilar y hacer veeduría sobre las decisiones que tome la administración de Alejandro Ceballos, ya que solo la movilización pacífica, creativa y argumentada nos dará más victorias.

Representante Estudiantil Consejo Superior.
Organización Colombiana de Estudiantes – OCE.