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¡SI, PERO NO!

9 de mayo de 2019
Por Hernando Arango Monedero
Por Hernando Arango Monedero
9 de mayo de 2019
A veces no es posible entender en función de qué y por qué actúan nuestros políticos. Para tratar de dilucidar los procederes de ellos basta escuchar a algunos y las determinaciones que en su actuar los acompañan.

Sabido de todos es el que los partidos Liberal y Cambio Radical manifestaron su oposición a las anotaciones que por inconveniencia hizo el Presidente al Estatuto de la JEP en días pasados. De una parte, el expresidente Gaviria manifestó categóricamente que el partido que dirige votaría negativamente esas glosas porque las mismas volverían trizas el Acuerdo de Paz y, como quiera que el liberalismo acompañó al presidente Santos en sacar adelante ese acuerdo, mal harían ahora en apoyar las reservas por inconveniencia del Presidente. En similares términos se manifestó el jefe natural de Cambio Radical, el señor Vargas Lleras, de quien es sabido  que fue un frio acompañante del tal Acuerdo, y sus expresiones a favor no pasaron de ser las que obligadamente le correspondía hacer, toda vez que era Vicepresidente y no le quedaba de otra.

Pues en los debates que se adelantaron en el Senado en días pasados, quienes se oponen a aceptar como válidas las razones de inconveniencia esgrimidas por el Presidente a dos de los artículos del Acuerdo, como son el relacionado con la extradición de los integrantes de las FARC que hubiesen estado vinculados con el tráfico de drogas y el de la potestad  del Comisionado para la Paz para intervenir en la posibilidad de aceptar o no en la JEP a quienes se postulen para ello, la oposición de unos y otros se daba sin miramientos a lo que eran los argumentos del Jefe de Estado, argumentos que se fundamentaban en que, de no darse claridad al  artículo que cobija con la no extradición a los miembros de las FARC que hubieren incurrido en esa conducta, permitiría el que algunos redomados narcotraficantes sean aceptados en la JEP bajo la única razón de que, declaraciones de los jefes de ese grupo desmovilizado pudieran cubrirlos y no ser extraditados. Bastaría entonces, para ello, ser reconocidos exFARC y declarar que se diría la verdad.  Conexo con lo anterior, en otro artículo del Estatuto, el ejecutivo (gobierno) no podrá intervenir para impedir que reconocidos narcotraficantes se acojan a la JEP y con ello se logre burlar la extradición, puesto que, la potestad al Comisionado para la Paz para impedirlo, de conformidad con lo establecido en el artículo del Estatuto se le impide.

Como el entendimiento no lo han perdido del todo, al menos algunos de los integrantes de esos partidos, y sabedores de que en el futuro la cuenta de cobro llegará a quienes con su voto en el Congreso permitirán la burla de los narcotraficantes a la extradición, se ha planteado como alternativa el trámite de leyes que den explicaciones a la aplicación del Estatuto de la JEF. Leyes que, sin más y sin menos, aceptan las razones de inconveniencia esgrimidas por el Jefe de Estado.  Así lo oímos de parte del senador Velasco del Partido Liberal y del senador Germán Varón de Cambio Radical.

Así las cosas, lo que se dice en un foro se contradice en otro. Lo que se escribe con la mano, se borra con el codo y a los ciudadanos nos queda la duda de si los congresistas están actuando en el Congreso con el sólo propósito de hacerle oposición al gobierno por el simple hecho de obtener una victoria; victoria ésta que será, al igual a la del rey Pirro en una de sus batallas en contra los romanos al sur de Italia en auxilio de Tarento, cuando dijo: “Otra victoria así y estaremos perdidos”. Victoria pírrica como se le conoce. Y acá, no cabe duda, esta “victoria” dará al traste con la extradición como arma disuasiva del tráfico de drogas. Y la padeceremos todos!

Manizales, mayo 9 de 2.019.