22 de mayo de 2024

No alimentemos miedos: empresario Roberto Gálvez

25 de mayo de 2019
25 de mayo de 2019
«Es el momento de rescatar la decencia»: Roberto Gálvez, empresario colombiano

-Clientes satisfechos, trabajo asegurado

-Trabajadores felices, clientes felices

-Hay que ganar pero también distribuir

-Hay que vencer las taras

Es el momento para rescatar la decencia

-El abogado especializado en carrocerías 

Por ÁLVARO RODRIGUEZ HERNANDEZ

Este es un abogado especializado en carrocerías, como de manera graciosa lo publicita.

En hierro, lámina y pintura, si completáramos el enunciado, digo con este pesado humor paisa machacado.

Desde muy joven le dieron una sentencia de psicólogo en sus exámenes: tiene condiciones para ser líder. O, la de su padre, cuando lo perdió, de “ser alguien”.

Una charla que mueve el ambiente de emprendimiento como proyecto  que impulsa el movimiento Compromiso Ciudadano en Risaralda.

CAMINO AL ÈXITO

En este viaje camino al éxito y sueños largos para convertirlo en propósito. Lugar: Club del Comercio de Pereira. Cerca de 200 personas nos animamos con el crecido diálogo para “derribar muchos  muros”.

Al fin de cuentas, recuerda con otra frase, que “el éxito debe medirse no por la posición a la que una persona ha llegado sino por el limpio esfuerzo que hizo para poder triunfar”

«Hay soñar, tener pasión, mover acción para ir camino al éxito».

PLANEAR LA ACCIÓN

Con voz autorizada esperanzadora recalca que “hemos venido a trascender”. A dejar huella y buscar ADN en el sector en que actuemos. “Planeando la acción”, advierte a los presente.

De paso, casi que recitándola, lanza un reto con una frase ancla del científico , Rodolfo Llinás: soñar es sumamente peligroso, sino quiere el peligro, ¡muérase, porque a los muertos nada les pasa!

Gasta otra de entrada en el plato que va sirviendo con sus palabras que chocan con la noche y quienes lo escuchamos:

“Si alguien no sueña, lucha y crece, entonces, no entendió la vida. Vivamos para pensar, para crecer. ¡Esa es la vida!

Ese sueño, reitera, más acción y más pasión e innovación

Penetrar al mundo de los humanos, eso es lo que intentamos con este hombre hecho en la vida, trajinado. Con una escuela impresionante y con sueños cumplidos. Por algo BUSSCAR ha estado donde está pese al clima frágil de los negocios. Del mercado, del volátil dólar y  de una geopolítica y limbos jurídicos nocivos. Hoy exporta a varios países.

También, como buen empresario, reconoce  que “debe sonar la registradora  y hay que ganar pero también distribuir”.

SALVANDO VIDAS

Detrás de él, una familia de más de 1.400 empleados, los que en una asamblea, deja que se pronuncien de manera pública sobre su empresa. Sin coartar a nadie. “Hablen ya o callen para siempre”, es la sentencia de esa reunión que como laboratorio de doble vía, explora relaciones con sus amigos de campo, en la fábrica que sirve como sede de esta factoría bien calificada y que se recuperó de un gran incendio.

De su filosofía colectiva, con sus empleados, recuerda que clientes satisfechos, trabajo asegurado  y que el escalamiento de la compañía se logra con la verdad  y la honradez. Esta de colección y surgida de esa empatía conjunta:

Trabajadores felices, clientes felices.

Habla Roberto Gálvez Montealegre, el empresario que con tenacidad creó un emporio y que hoy su empresa, tiene reconocimiento internacional con la exportación de sus productos que contribuyen a “salvar vidas” como lo impregnó en la misión. Él lo sabe bien de muchas lecciones como clave ahora como presidente de su empresa: conectarse con  el mercado.

Las que se movilizan en los grandes equipos para el transporte masivo y las que buscan crear interés por la superación individual, masiva, con un criterio alto de  vida. Carrocerías de alta seguridad y con unos diseños que se envidian. Innovar, al fin de cuentas, es y será, el ADN, la parte genética de BUSSCAR.

Trabajadores felices, clientes felices: Roberto Gálvez.

EL VESTIDO DE POLITICO

Hace rato se quitó el vestido de político. Fue en su tierra, Risaralda, gobernador, ex congresista de ideas liberales y máster en hierro, para seguir su metáfora.

Recuerda muchas frases leídas, aprendidas de su propio trajín, del fragor sin espera de las ideas que fluyen para “que el miedo  no nos lleve a tener parálisis cerebral”. Subraya con lo aprendido que conoce con sabiduría: hay que arriesgar, vencer los límites, obstáculos, destruir barreras”.

NO ALIMENTAR MIEDOS

Dentro de esas  conclusiones: no alimentar miedos sino ver esa experticia, ese mundo, esa cosmovisión con una mente transformadora que va resolviendo  necesidades, vencer las taras que a veces nos inyectamos, como lo llama.

Propósitos que deben ser alcanzables, determinados en el tiempo y ser medibles. Esto se logrará “desencadenando energía”.  Explotar los tanques, las reservas de energía. Una sinergia humana que trascienda.

LA PARTE HUMANA

Varios son los ejemplos del antes que decir, hacer en la parte social.

Aplica una figura del buen vecino con el entorno en el que está la empresa, el trabajo que generar para personas de sectores marginales y que coloca por su laboriosidad de fino ejemplo.

Sabe y lo transmite  que hay que “cambiar el alma más que lo físico”. Busca siempre y lo resalta crear innovadores. Hay gente buena a la que no lo hemos dado oportunidades, sostiene en este auditorio que sigue su  charla y que recibe un cerrado aplauso al término de ésta.

Aplica aquello de “talento humano entusiasmado”.

Cada año entrega una vivienda a un empleado, tiene un programa de ahorro  peso a peso para vivienda.

Creó su propia escuela de formación  donde estimula competencias técnicas, desarrollo humano e integralidad.

Lanza un nuevo pensamiento, esta vez del exitoso empresario del Valle, Adolfo Carvajal que señala que “una empresa no florece en un entorno enfermo.

LA REALIDAD NACIONAL

Hoy es un crítico racional de muchas cosas que no caminan en Colombia. De su charla, extractamos:

-¿Qué sociedad estamos construyendo hoy?

-Debemos  tener un abordaje, una comprensión interdisciplinaria para resolver problemas.

-Es el momento de rescatar la decencia.