15 de junio de 2019
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Arte y cultura: importancia política

19 de mayo de 2019
Por Alexánder Granada
Por Alexánder Granada
19 de mayo de 2019

¿Cuál es la importancia política del arte y la cultura?

Para reconocer su importancia,  es necesario revisar los componentes principales:                       

¿Qué es el arte?  Nos dice el Diccionario Planeta de la Lengua Española: Acto o facultad mediante el cual, valiéndose de la materia, de la imagen, del sonido, imitan o expresan las personas lo material o lo inmaterial y crean copiando o fantaseando.

¿Qué es la cultura?  Como el diccionario no pudo siquiera aproximar el concepto de arte, escuchemos la definición de cultura de Cliford Geertz, dada en su libro “La interpretación de las culturas”…Un esquema históricamente transmitido de significaciones representadas en símbolos, un sistema de concepciones heredadas y expresadas en formas simbólicas por medio de los cuales los hombres comunican, perpetúan y desarrollan su conocimiento y sus actitudes frente a la vida.

Intentemos corregir un poco el diccionario revisando solamente la definición que nos propone para la poesía, el físico de la Universidad Nacional de Colombia, Carlos Augusto Hernández: un poema es traducible de muchos modos, es algo que suscita muchas ideas posibles, puede referirse a muchas cosas, pero esas cosas no agotan su sentido. El poema como tal no tiene un significado preciso. El trabajo del crítico que interpreta un poema es un trabajo de construcción de significados que no agotan el poema. El poema es una especie de palabra distinta de aquella palabra de la vida cotidiana que está circulando y que cumple una función práctica en cada momento. Es una palabra que se queda y a la cual se vuelve, para encontrar en ella algo siempre distinto.

Identidad cultural de Risaralda: Surge de una amalgama de sobreposiciones genéticas de las poblaciones migratorias con nuestros indígenas fundacionales, que fueron clasificados como pueblos, por la caracterización y los marcadores culturales que los diferencian, entre ellos: los Umbrías, Apías, Quinchías, Ansermas y Chamíes. En las compilaciones que hicieron Carlos Alfonso Victoria y Bernardo Mesa Mejía sobre el foro “Crisis cultural: signos y alternativas”, la escritora Cecilia Caicedo Jurado, nos describe el proceso de sobreposicion genética en el departamento de Risaralda, debido a la llegada de grupos migratorios de Antioquia que desencadenaron una nueva identidad de la región y de los risaraldenses; nos dice la escritora: Asumiendo en lo genotípico los rasgos comunes, los que tocan a los orígenes de grupo. Y en este sentido resalta lo “antioqueño” que toca fundamentalmente a la cultura de la colonización, porque como grupo migratorio prioritario imprime carácter fundamental a la constitución de identidad regional, en tanto que al migrar cimentan sus valores constitutivos en los nuevos espacios construidos. Esta región es colonizada y atemperada culturalmente, por el genotipo de lo llamado “paisa”, en atención a que el grueso del poblamiento se agencia en la presencia del colono antioqueño, que potenció un tipo de valores referidos a la tierra, sociedad patriarcal, concepciones machistas en asocio a una construcción paradigmática de lo femenino modélico. Los valores ideales, por tanto, subsumidos de la genotipia antioqueña, retoman el concepto de raza trabajadora, constante y laboriosa. De otro lado potencian el acento conservador de las costumbres preservadas de lo religioso cristiano.

Atendiendo la validez de las investigaciones y de las conclusiones de la escritora Caicedo Jurado, sólo quedará agregar que, tal vez, debido al tiempo en que Pereira, desde su territorialidad política, perteneció al Estado del Cauca, los habitantes de la Virginia tuvieron un grupo migratorio prioritario diferente que venía del Cauca y que involucraba buena cantidad de población afrodescendiente. Otro concepto importante de identidad que sale del reconocimiento de la “antioqueñidad” es el civismo. Según una investigación sobre los marcadores culturales que determinan la Pereiranidad, y que adelanta el historiador Emilio Gutierrez Díaz de la Academia Pereirana de Historia, nos anticipa algunos resultados como que, el civismo en la historia reciente, fue la fuerza motora del desarrollo de Pereira y que el espíritu competitivo de la región salió avante en el desarrollo de la cuidad, cuando sus habitantes fueron provocados en competencias regionales de supremacía social y cultural. Inicialmente sucedió con Cartago y posteriormente, y más de una vez, con la ciudad de Manizales.

Importancia social del arte y la cultura: Es tan amplia y tan ambigua que por su misma dimensión se podría medir por pertenencia o por carencia. En el año 2000 el catedrático de estética y teoría del arte, el  Catalán, Pere Salabert, nos enfatizó los riesgos que trae el uso descontrolado y no guiado de los artefactos tecnológicos por los jóvenes, y nos dio unas palabras que a la luz de los últimos acontecimientos terroristas ocurridos en Francia, Estados Unidos, Nueva Zelanda y Sri Lanka, se constituyen en lo que llamo, una profecía técnica; pues los elementos de la realidad que llevaron a plantearla, indicaban por sí mismos la inminencia de los sucesos posteriores. Nos dice Salabert: Hoy sabemos que lo imposible es perfectamente viable, y si no entra aún en la rutina dista poco de ser habitual. Fusil en mano, cualquiera puede pasar en un momento de la violencia telefílmica a la realidad más cruda y vulgar de sus frustraciones en el género humano disparando a inocentes viandantes o al público desprevenido de una cafetería. Incluso es previsible que un adolescente descontento con sus notas de colegio irrumpa armado en el aula, abatiendo al profesor por su injusticia y a unos cuantos camaradas de propina.

Siendo la vida la parte más natural del hombre, y por consiguiente de la sociedad, es intangible por naturaleza. Esta sola afirmación, nos recuerda, que no sólo los elementos tangibles generan bienestar en el hombre, como la construcción de una calle, el mejoramiento de un acueducto o un parque. Todos los elementos culturales que llevan implícito una estética, producen una marcación espiritual indispensable para obtener la identidad de un grupo humano. También es cierto que si se propicia la sensibilidad estética con el arte, se produce un engrandecimiento de la cultura, y ésta, a su vez, mejora el entendimiento y la aplicabilidad de la ética; lo cual conduce inevitablemente al logro del bien común. Recuperando la definición de cultura que nos describe Cliford Geertz, sostengo que aunque es válida y suficiente no consigue que nuestros líderes, dirigentes y gobernantes comprendan la importancia del arte como elemento constitutivo fundamental de la cultura y cultura como elemento determinador de la supervivencia y el desarrollo de un pueblo. Entonces ¿cultura es? Las diferencias radicales de los pueblos; simplemente. No digo diferencias ideológicas o conceptuales sobre un mismo asunto, sino lo que verdaderamente los diferencia; así estén inmersos en un gran grupo aglutinador –país o continente-, y vayan para el mismo lado. Entonces aquí surge la primera pregunta de valor sobre lo preguntado: ¿Cuál es el significado de pertenecer departamentalmente a una nación, si detrás de una razón jurídica no hay un hecho evidente que respalde la existencia de una diferencia cultural, que otorgue el atributo conveniente para que exista una frontera política dentro de un mismo Estado? Respuesta: Un sello identitario regional, identificable fácilmente dentro de una topografía cultural más amplia y determinada.

Recomendaciones: Identificar los marcadores culturales de Pereira, del Risaralda y de la región; no sólo mediante la recepción cultural, sino descubriendo – con  creadores y académicos – las manifestaciones artísticas y de creación (testigos) que se están generando en la región; y que estén involucradas dentro del sello identitario regional (augure), que haya sido encontrado. Luego de nominar a los creadores (testigos espirituales, auctor) y sus productos culturales; establecer un acompañamiento económico e intelectual efectivo, que siendo respetuoso con el artista y con el creador, les permita completar la formación necesaria para que sus propuestas sean actualizadas y adquieran vigencia. Implementar una gestión de respaldo en la construcción del marco legal que el producto implique. Finalmente y si la obra de creación o la manifestación artística lo posibilita, encontrar el modo de hacer circular la obra, difundiéndola hasta lograr una primera trascendencia social; y a partir de allí, utilizar los indicadores culturales y comerciales para decidir si la creación puede empezar a integrarse de una manera conveniente dentro de la economía naranja del departamento y la región.

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