6 de mayo de 2021
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Nadie da, lo que no tiene

17 de abril de 2019
Por Víctor Julián Ramírez Betancur
Por Víctor Julián Ramírez Betancur
17 de abril de 2019

Garapullo

En esta Semana Santa quiero hacer un alto en el camino, para explicar el significado y el sentido del Triduo Pascual, principal celebración de esta semana.

Según la enseñanza de la Iglesia Católica, el Triduo Pascual es la principal celebración de la Semana Santa y consiste en la celebración de la pasión, muerte y resurrección de Jesús, centro de la vida cristiana. Dicha celebración comienza el jueves santo con el prendimiento de Jesús después de la Última Cena, continúa el viernes santo con la pasión y muerte de Jesús, y termina el sábado santo con la celebración de la vigilia pascual, donde se conmemora la resurrección de Jesús.

Pero, ¿qué significa, entonces, para la Iglesia Católica, el Triduo Pascual?

Nos dice la Primera Carta a Timoteo: Dios quiere que todos los hombres se salven y lleguen al conocimiento de la verdad. (1 Timoteo 2, 4). En ese sentido, nuestro Dios y Salvador realizó su plan salvador para el hombre, cuando por desobediencia perdió su amistad. Este plan salvador de Dios, consistió en enviar a su propio Hijo, el cual se encarnó, haciéndose hombre, compartiendo en todo nuestra condición humana, menos en el pecado.

La salvación consiste en la propuesta que Dios hace al hombre, para una vida de comunión profunda de intimidad con Él. Este plan de salvación, Dios lo realiza a través de la Iglesia, sacramento universal de salvación, por medio del sacramento del bautismo y de la liturgia. Con el bautismo nos sumergimos en la muerte de Cristo para resucitar con Él a una vida nueva. Sepultados en la muerte con Cristo, resucitamos también con Él a una vida nueva. Se trata de configurarnos con Cristo que murió por nuestros pecados, fue sepultado, resucitó al tercer día y luego se apareció a los apóstoles. (1 Corintios 15, 3-5).

Por eso nuestra madre, la Iglesia, realiza la Pascua de Cristo, es decir, celebra su paso de la muerte a la vida a través de la resurrección, lo que se celebra en la Eucaristía diariamente es el memorial de la pasión, muerte y resurrección de Jesús.

Lo que nos propone la Iglesia con la celebración de la Semana Santa, es que que el hombre nazca a una vida nueva, que dejemos nuestra antigua condición de hombres viejos, para pasar a una condición de hombres nuevos, dejando de lado todo lo que no nos permite ser buenos cristianos; lo que nos pide la Iglesia es imitar a Jesús, manso y humilde de corazón. Es configurarnos con Cristo para poder decir como el apóstol San Pablo: “Con Cristo estoy crucificado: y no vivo yo, sino que es Cristo quien vive en mí” (Gálatas 2, 19-20).

En esto consiste la vida cristiana y eso es lo que celebra la Iglesia en la Semana Mayor, pero la propuesta de salvación de Dios al hombre no sólo se vive en la Semana Santa, sino durante toda la vida.

¿Cómo? Conociendo a Jesús, siguiéndolo, amándolo y, luego de tenerlo en nuestras vidas, anunciándolo a los que más lo necesitan, porque “nemo dat, quod non habet”. (Nadie da, lo que no tiene).