19 de octubre de 2019
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María Félix, nacer y morir en abril

Por Óscar Domínguez
9 de abril de 2019
Por Óscar Domínguez
9 de abril de 2019

María Félix nació y murió el mismo día de abril, el 8. Se volvió eternidad solo después de haber convertido en obra de arte el oficio de mujer.

Ceja de lujo eligió partir el día que cumplió 88 años. Murió mientras dormía. Volvió eterno su sueño de todos los días.

“Sólo he sido una mujer con corazón de hombre”, dijo en una de esas frases pulidas como la piedra de un río.

El mexicano Enrique Krauze escribió en el prólogo de Todas mis guerras, su autobiografía, que ese corazón era el de Pablo su hermano, a quien suicidaron en su espléndida primavera.

“El perfume del incesto no lo tiene otro amor”, sintetizó en una metáfora que habría podido avalar Silva, el suicida bogotano.

La Félix incluyó en su menú de varones domados al charro Jorge Negrete, le admitió currucuteos en el oído a Pedro Infante y le alcahuetió piano, boleros y matrimonio al flaco Agustín Lara, a quien lucía como un paraguas debajo del brazo, según el chiste de sus paisanos.

Tal vez su fugaz marido de carta cortada le inspiró esta definición: “El sexy es el hombre con el que una tiene ganas de hacer el amor cuando lo ve vestido”.

Un piloto colombiano de Avianca al que no menciona por su nombre en el libro, le prestó el hombro algunas noches. Pero “le metí un poco de coco al asunto y me distancié de él”. El piloto, Ricardo Fajardo, diría que la “separancia” se dio por incompatibilidad de mundos. Y convirtió en libro su bolero con María Bonita.

Leí su autobiografía y quedé flechado, como quedó el rey Faruk, de Arabia, que le regaló la diadema de Nefertari, la mujer que le mejoraba el prontuario erótico al río Nilo bañándose desnuda en él.

“Yo me entrego gratis a un hombre cuando me gusta, pero no es tu caso…”. Y María Bonita le devolvió la diadema convertida en chatarra con su desplante.

La lectura del libro autobiográfico de María debería ser obligatorio desde primaria. Es una Biblia que les habla a las mujeres sobre sus derechos y a los hombres nos enseña a amarlas y respetarlas más. Fue una feminista las 24 horas del día. (El sujeto al que le presté el libro tiene 10 minutos para que me lo devuelva… Yo no lo devolvería…)

Siempre le dijo al pan-pan y al vino-vino:

“Yo no estoy acostumbrada a mentir, ni siquiera en defensa propia”.

“No le temo a las canas ni la vejez sino a la falta de interés por la vida… Evitarlo depende de mí”.

“El amor es voz, el amor es puerta cerrada, pero sobre todo es protocolo y misterio. Y eso se pierde con el trato, con la rutina diaria”, decía para cuestionar a las parejas que se atosigan.

Japiberdi y réquiem por Ceja de lujo “tan bella que hace daño”, en palabras de Cocteau. (Esta nota ha sido sometida a latonería y pintura. Fue publicada inicialmente en El Colombiano)

Imagen exterior bajada de Instagram