18 de julio de 2019
Aguas de Manizales. Banner julio de 2019.

Los peregrinos de Manizales marchan a Sancancio

19 de abril de 2019
19 de abril de 2019

 

Manizales. Sancancio, el cerro tutelar de Manizales y referente urbano-ambiental, se convirtió este Viernes Santo, como en años anteriores, en el lugar de peregrinaje de los manizaleños.

Un propósito animaba a cada caminante que iba desgranando las bollitas de la camándula en la medida que ascendía por la fangosa cuesta y rezando el viacrucis, otros el rosario.

En el extenso rosario de peticiones no faltaban el dinero para proveer las necesidades diarias, el alivio de las dolencias del pariente enfermo, el cupo en la universidad para el hijo que acaba de terminar el bachillerato, la rehabilitación del miembro de la familia que cayó en la droga y hasta el ruego de la mujer que acaba de perder a su amado en una discusión de pareja.

El flujo de caminantes a Sancancio que se presenciaba en otras épocas, el lugar de peregrinaje más conocido de Manizales, empezó muy temprano, pero no con la fluidez de años anteriores.

Sin embargo, en la medida que avanzó el día la «avalancha» humana se fue acrecentando.

Pero los que sí madrugaron fueron los vendedores de comestibles, frutas, velones, velas, escapularios y folletos con el viacrucis. Eran los más optimistas y casi todos ellos esperan hacer su «agosto» en las ventas, un poco bajas.

Hubo penitentes que realizaron el sacrificio y se quitaron los zapatos para hacer el recorrido a pie pisando el cascajo -escaso por cierto- para sentir el dolor y entregarlo a Dios como una ofrenda. Después del sufrido recorrido, la planta de sus pies parecía lepra por el impacto de la piedras -muchas de ellas puntudas- en la piel.

En cada una de las 14 estaciones, los caminantes paraban, sembraban de velas el lugar y rezaban uno por uno los pasos vividos por Jesús de Nazaret desde su prendimiento hasta su crucifixión y sepultura, en un acto de piedad único.

Se estima que el viernes santo suben al morro Sancancio al menos treinta mil personas invocando con una serie de catorce actos vida, pasión y muerte de nuestro Señor Jesucristo.