18 de abril de 2019
Aguas de Manizales - Abril 2019

Los indígenas del Cauca y el gobierno

15 de abril de 2019
Por Albeiro Valencia Llano
Por Albeiro Valencia Llano
15 de abril de 2019

¿Por qué tiene tanto poder la protesta de los indígenas?  Porque minga significa trabajo comunitario y colectivo. Los indígenas vienen defendiendo su territorio desde la Independencia, en 1819, cuando los criollos que vencieron a los españoles empezaron el proceso para disolver los resguardos y parcialidades.

La lucha en el Cauca tiene una larga tradición. A principios del siglo pasado esta bandera la esgrimió Manuel Quintín Lame, de la nación de los paeces, aguerridos e indomables desde la llegada de los europeos, que sobrevivieron acorralados en las cercanías del Nevado del Huila. La familia de Lame era de Tierradentro, luego se trasladó a Polindara, cerca de Popayán y allí nació Lame en 1880. Este dirigente indígena desarrolló una intensa lucha de agitación que duró medio siglo, en las regiones de Cauca, Huila y Tolima.

Durante los primeros 25 años del siglo pasado sembró la semilla de la rebeldía y enarboló la bandera por el rescate de sus tierras, por la reorganización de parcialidades o resevas y por la defensa de los cabildos. Coexistían en el Cauca la hacienda y el resguardo, pero la propiedad privada le fue quitando tierra a los aborígenes y éstos quedaron ubicados en regiones inhóspitas y en zonas improductivas.

Los resguardos fueron organizados por la Corona española para situar pueblos indígenas en determinadas zonas, con el fin de asegurar la mano de obra, el pago de tributos y dejar tierras libres para la formación de haciendas. Pero desde 1821 se ha procurado su extinción por considerar que su existencia va en detrimento del “progreso” del país.

En la parcialidad la tierra es comunal y su explotación se hace por unidades productivas unifamiliares, multifamiliares y en forma colectiva. La propiedad de la tierra estaba salvaguardada por la Ley 89 de 1890, que garantizaba un régimen de privilegio frente a la forma privada de propiedad rural, porque la ley cerraba la posibilidad de venta, arrendamiento o traspaso de los predios, a personas ajenas a la comunidad indígena.

El dirigente Quintín Lame se aferró a la Ley 89 y luchó por la organización del Cabildo, que es la entidad político-administrativa que rige la comunidad del resguardo y cuyos orígenes se remontan a la Colonia. La importancia radica en que sus funcionarios -el gobernador, el comisario, el alcalde, el alguacil y el fiscal- velan por la integridad del resguardo, de sus recursos naturales y por su debida utilización. Regula la vida social de acuerdo con sus tradiciones. Las “varas de mando” de los cabildantes son el símbolo del poder y de la autoridad.

Pero Quintín Lame se atrevió a irrespetar la gran propiedad latifundista colonial y fue perseguido y maltratado por la élite caucana; su principal opositor fue el escritor Guillermo Valencia.  Lame sufrió prisión durante varios años. Fue convertido en un antihéroe por políticos y gamonales y murió, abandonado, en Ortega, Tolima, en 1967. Pero su causa no se extinguió.

El CRIC

En la década de 1960 los indígenas del Cauca quedaron atrapados en la guerra que el presidente Guillermo León Valencia libró contra las llamadas “Repúblicas Independientes”, de donde surgieron las guerrillas de las FARC; en este ambiente se crearon las condiciones para el surgimiento del Consejo Nacional Indígena del Cauca (CRIC), en 1971, que tenía como objetivo principal recuperar sus tierras ancestrales arrebatadas por los latifundistas.

Basados en los postulados de Manuel Quintín Lame se difundió una cartilla con las siguientes bases de lucha: recuperar las tierras de los resguardos, fortalecer los cabildos, no pagar terraje o impuesto a los hacendados, difundir las leyes que amparan a los indígenas, defender las costumbres y tradiciones y formar docentes para educar en su propia lengua. Este movimiento se fue extendiendo por otras comunidades del país, que agitaron las consignas por la tierra y por la defensa de la cultura y de las tradiciones. La organización indígena cogió mucha fuerza y diez años después se convirtió en modelo de lucha en todo el país, a través de la Organización Nacional Indígena de Colombia (ONIC).

La lucha de hoy y la negociación con el Gobierno la lidera Neis Oliverios Lame, Consejero Mayor, quien tomó la bandera de su bisabuelo, Manuel Quintín Lame y asumió la vocería de la Minga Indígena y Campesina. Después de 27 días se llegó a un acuerdo, entre el Gobierno y la Minga Indígena del Cauca, para poner fin a la protesta social y desbloquear la Carretera Panamericana. Durante casi un mes se afectaron los departamentos de Valle del Cauca, Nariño, y Huila; las jornadas de protesta fueron lideradas por el CRIC para exigirle al Gobierno que cumpla con 1.300 compromisos firmados con administraciones anteriores. Luis Fernando Arias, el Consejero Mayor de la ONIC, afirmó que durante este tiempo se desató una campaña de estigmatización, de señalamientos en contra de la minga por parte del Ministerio de la Defensa, de miembros de sectores políticos del partido de Gobierno, “que han venido azuzando a vándalos, a quienes les están pagando para que atenten en contra de las instalaciones físicas del CRIC, en Popayán”.

El viernes 5 de abril, en la noche, se llegó a un acuerdo parcial que permitió el inicio del desbloqueo de la vía Panamericana, y el presidente Duque se comprometió a reunirse con la minga el martes 9 de abril; pero el día anterior el Fiscal General notificó al Jefe de Estado que “tenemos información confiable que diría que con ocasión de su reunión con los dirigentes de la minga del Cauca, algunos grupos armados organizados que se han infiltrado en ese movimiento social e indígena quisieran desarrollar un acto terrorista que podría afectar la seguridad del propio señor Presidente de la república”.

Y se armó el lío porque la cita se frustró: el Gobierno no se reunió en la plaza central, por razones de seguridad, y los mingueros no acudieron al recinto cerrado. Para Armando Valbuena Wouriyú, vocero de la minga nacional, el Gobierno incumplió su palabra y advirtió que “para nosotros fue una disculpa creada por el fiscal para impedir el encuentro, como suele actuar cuando anuncia acciones mediáticas que nunca llegan a nada”.

Como colofón, la minga se declaró en asamblea permanente, con el fin de evaluar la situación y preparar su participación en el paro nacional, convocado por FECODE y por otras organizaciones, para el 25 de abril.