7 de mayo de 2021
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Los espantos y la corrupción

28 de abril de 2019
Por Víctor Zuluaga Gómez
Por Víctor Zuluaga Gómez
28 de abril de 2019

Me decía un amigo que todos aquellos espantos, demonios y brujas que abundaban en el pasado y  hacían parte de la educación familiar, fueron desapareciendo en la medida que llegó la electricidad y con ella la luz, la iluminación en el campo y las ciudades.

Podríamos agregar que cuando hablamos de iluminación, también sería pertinente hacer referencia a los desarrollos científicos que hacen menos creíbles esas historias fantásticas con las cuales fuimos creciendo las generaciones del siglo pasado.

Y es que los padres y madres de familia echaban mano al fácil expediente de atemorizar al hijo con el cuento de que si se levanta la mano contra un padre o una madre, aparece una mano peluda y la contiene, o se abre la tierra y se lo devora, y en fin, miles de fábulas de una riqueza extraordinaria que hoy hacen parte de la literatura, del pasado.

La pregunta que nos podemos hacer tomando como base la desaparición de los espantos, es ¿tiene alguna relación el espanto con la corrupción?. Yo diría que sí. Fuimos una generación que creció con el miedo al diablo, a la llorona, a la bruja y digamos que los miedos a esos seres extraterrestres impedían que se practicaran conductas indebidas y además, por ese miedo al castigo que recibiría en el “más allá”.

La tarea de educar sobre la base del respeto al otro, al ser humano, no por miedo sino por respeto y la búsqueda de una convivencia armónica, es inaplazable. El reemplazo del miedo por el afecto, por la razón. se hace necesario si queremos que en muchos años podamos tener una sociedad menos polarizada, menos corrupta como la que en la actualidad existe. Ello implica que si bien la técnica y la ciencia son elementos fundamentales dentro de los planes de estudio, también las humanidades, la ética, la comunicación, son básicas para dicha convivencia.

Y si decimos que ese proyecto educativo, concebido no por la represión sino por la convicción, por la razón, puede durar muchos años en dar sus frutos, se puede tener toda la razón, pero por lo mismo es urgente su implementación. Ello implica un cambio en la visión de los maestros que utilizan aún pedagogías del siglo XIX, como bien lo ha dicho el psicólogo Julián De Zubiría.

Mientras da sus frutos esa nueva pedagogía, esa nueva visión educativa, habría que pensar en realizar unas modificaciones en los procesos de elección de cargos públicos porque está visto que la compra de votos es el pan de cada día y ello significa que quien llega al poder, lo hace con una gran cantidad de deudas que tiene que pagar por medio de contratos amañados en donde la corrupción encuentra su campo fértil.