9 de mayo de 2021
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La política y la familia

Estudiante Doctoral. Magíster en desarrollo y planificación. Politólogo. Profesor universitario y consultor en políticas públicas. Interesado en educar para la política. Concejal de Manizales.
9 de abril de 2019
Por Julián Andrés García Cortés
Por Julián Andrés García Cortés
Estudiante Doctoral. Magíster en desarrollo y planificación. Politólogo. Profesor universitario y consultor en políticas públicas. Interesado en educar para la política. Concejal de Manizales.
9 de abril de 2019

Hacer política no es nada fácil, tiene muchos inconvenientes internos y externos que requieren de carácter y tranquilidad emocional para resolverlos. Los altibajos hacen parte de la cotidianidad y el ser capaz de resolverlos y sobrellevarlos marcan el éxito de los objetivos planteados.

La política como ejercicio de lo electoral tiene varias etapas. La primera es un tiempo tranquilo o «época fría», donde se planifica y organizan los equipos y las actividades que se llevarán a cabo en el segundo momento que corresponde a la «época de elecciones».

Sobre este segundo punto me quiero referir, y el cual quiero enlazar con el papel de la familia de un candidato o candidata durante los meses que dura una campaña política. Es posible que algunos de los asesores o expertos en Marketing Político no aborden estos temas y vayan directo al grano en términos de diseñó y estrategia, pero creo que el primer punto que se debería abordar es el referente a la aceptación, apoyo y papel que debe jugar la familia a la hora de ser candidato.

La familia es el soporte emocional, de movilización y en la gran mayoría de apoyo económico de un candidato en su campaña. Lo primero que debería hacer alguien que quiera aspirar a un cargo de elección popular es consultarle a su núcleo familiar si apoyan o no esta decisión. Cuando la respuesta es positiva, aunque dura, la campaña se hace más llevadera y con la garantía de un primer equipo comprometido, convencido y decidido a pedir votos, hacer reuniones y salir a la calle a hacer proselitismo político. Pero cuando el grupo familiar no está de acuerdo con la decisión y no se compromete para acompañar la aspiración electoral, sin lugar a dudas todo se volverá más difícil. Los reproches por el tiempo y el dinero que está invirtiendo no se harán esperar, pero sobre todo la imposibilidad de tener con quién desahogarse y contar las dificultades después de un día duro y agotador, será lo que más hará falta.

En conclusión, la familia juega un papel fundamental en la campaña de cualquier candidato, su apoyo es indispensable para lograr los objetivos propuestos y para mantener un poco de paz interior que la política tanto quita. Por eso usted, candidato o candidata antes de tomar la decisión de hacer el ejercicio político-electoral, cuente con el aval y visto bueno de su familia y si no lo tiene le sugiero que no se lance.

Yo tengo la fortuna de tener como coequipera a mi familia, que ha sido más que mi equipo, mi motor para transformar esta ciudad, sin duda su aval me llevará a alcanzar las metas que me proponga. Mi gratitud para ella.

@julianelpolit

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