18 de abril de 2019
Aguas de Manizales - Abril 2019

Perfiles de aspirantes a la Gobernación de Caldas Fabio Hernando Arias: Un Candidato de origen humilde que se ha hecho a pulso

14 de abril de 2019
14 de abril de 2019
Fabio Hernando Arias es un padre amoroso. Les ayuda a sus hijos a hacer las tareas.

Por José Miguel Alzate

Tenía dieciocho años de edad cuando la familia se estableció en Manizales. Llegaron de Samaná después de que él, el segundo hijo, recibiera su título de bachiller en el Instituto San Agustín. Emigraron porque don Luis Carlos, el papá, era consciente de que en el pueblo sus hijos no tendrían oportunidades para progresar. Empacaron los corotos en un camión de doble cabina y, a las cinco de la mañana, esperanzados en un futuro mejor, iniciaron el viaje de siete horas que los conduciría hasta el barrio La Enea, un sector popular de Manizales. En la primera silla se organizaron el papá y la mamá. En la segunda los cuatro hijos. El polvo de una carretera sin pavimentar entraba al interior del vehículo

Dos sentimientos se cruzaron en el alma de Fabio Hernando Arias en el momento en que el camión de Darío, un chofer que apodaban Cristiano, abandonó las calles de Samaná. Por un lado, la nostalgia por dejar atrás el espacio de la infancia. Por el otro, la emoción de saber que iba a construirse un mañana mejor. Quería ser alguien en la vida. A don Luis Carlos le dijo, cuando le ayudaba a lavar vasos en la cantina que tenía en una esquina del parque, que su deseo era entrar a la universidad. “Deme el bachillerato y yo me encargo del resto”, le dijo un día, a la hora del almuerzo. Esas palabras hicieron que el papá decidiera establecerse en Manizales con la familia.

Mientras el camión avanzaba, los momentos vividos en Samaná llenaban su mente. Las tardes en el corredor de la casa campesina en la vereda El Arrebol jugando con sus hermanos, el cacareo constante de las gallinas en el patio después de poner los huevos, el olor a café que salía de la enramada donde estaba la despulpadora le recordaban su esencia campesina. También llegaba a su mente, nítido, el recuerdo de ese maestro que en la escuela rural le enseñó las primeras letras: Arcesio López. Fue él quien le habló sobre lo necesario que era estudiar si se quería ser alguien.

A Fabio Hernando Arias nada le ha sido regalado. Está ahí, en ese grupo de hombres con deseos de dirigir los destinos del departamento, porque es un convencido de que puede aportar para hacer de Caldas un espacio geográfico con educación de calidad, con jóvenes formados en valores y con maestros que promuevan el estudio como paso esencial para alcanzar la superación. Haber sido Secretario de Educación tanto del municipio de Manizales como del departamento le permitió conocer las falencias de la educación y proponer ideas para mejorar el nivel académico y la infraestructura educativa.

El Partido de la U, línea penaguista, le ofreció respaldo a su aspiración

Su primera experiencia laboral fue en el Inpec. Lo nombraron guardián en la cárcel de alta seguridad de Cómbita. De allí pasó a Bogotá, donde prestó servicio en la cárcel La Picota. Luego fue trasladado a la cárcel La Blanca, de Manizales. Aprovecha entonces el regreso a su tierra para ingresar a la Universidad de Manizales. Quería estudiar economía. Lo hizo en la noche, aprovechando el permiso que le daban para que pudiera estudiar.  El esfuerzo dio su fruto cuando pudo recibir su título de economista. Ese día doña María Aurora, su mamá, le dijo mientras lo abrazaba: “Vea hijito que con constancia los sueños se hacen realidad”.

Hasta ese momento a Fabio Hernando Arias no se le había pasado por la mente la idea de vincularse a la actividad política. Aunque colaboraba con la colonia de Samaná residente en Manizales en la organización de eventos, nunca pensó que algún día podría regresar a su pueblo a trabajar en la alcaldía. La oportunidad se la dio Gilberto Gómez Muñoz. Como supo que había terminado una carrera profesional, lo invitó para que le colaborará en su administración. Lo nombró entonces Secretario de Planeación y Obras Públicas. Después de catorce años fuera de Samaná, ese regreso le abrió la posibilidad de convertirse en alcalde. Volver a caminar por esas calles donde jugó cuando era niño lo motivó a servirle a su pueblo.

Le fue bien en el cargo. Tanto, que renunció para aspirar a la alcaldía. En Samaná llevaba varios años manejando los asuntos políticos el grupo de Guillermo Ocampo Ospina. Entre la gente existía inconformismo con la forma cómo manejaban el municipio. Nació entonces el movimiento Alternativa Cívica, que liderado por Gilberto Clavijo López buscaba la renovación de la clase política. El fue el primer alcalde de esta nueva época. Le siguió Gilberto Gómez Muñoz, quien allanó el camino para que este hombre que se hizo profesional con su propio esfuerzo porque el papá no tenía con qué darle una carrera fuera elegido como su sucesor. Fueron los propios campesinos quienes le propusieron que se lanzara como candidato.

El aspirante a la gobernación expone su programa de gobierno ante un grupo de líderes

Es el primer aspirante a la gobernación de origen campesino. Desde que se aprobó la elección popular de gobernadores, todos los candidatos han sido miembros de familias de prosapia intelectual y solvencia económica. Nunca un hombre salido de una vereda, sin apellidos de relumbrón social, miembro de una familia humilde, se había postulado para ejercer el cargo. Este economista padre de cuatro hijos, que tiene una especialización en negocios y comercio internacional y una maestría en innovación y creatividad quiere demostrar que una persona hecha a pulso, de origen campesino, que lavó vasos en una cantina y ayudó a coger el café en una finca puede aspirar a convertirse en gobernador.

Fabio Hernando Arias exhibe una buena hoja de vida. Fue alcalde de Samaná en un periodo difícil.  Todo porque en su administración hicieron presencia en el pueblo los actores armados del conflicto. Guerrillero de un lado, y paramilitares del otro, sembraron el terror tanto en la zona rural como en la urbana. Los secuestros, la extorsión y los asesinatos selectivos empezaron a presentarse al año y medio de haber asumido el cargo. Semanalmente, como alcalde, hablaba por la emisora local pidiéndoles a los grupos armados que hacían presencia en Samaná que abandonaran su territorio.

fabio ariasLo que recibió a cambio fue un atentado donde casi pierde la vida. Lo salvó la pericia del conductor del vehículo de la alcaldía que en una maniobra arriesgada impidió que lo asesinaran. Ocurrió el 22 de diciembre de 2001. A diez kilómetros del perímetro urbano, guerrilleros de las Farc dispararon, desde la montaña, fusiles AK 47 contra el vehículo en que se movilizaba. 54 impactos de bala acabaron con el carro. Hoy todavía piensa que se salvó de milagro. Ese día lo acompañaba su esposa y una de sus hijas. Salieron ilesas del atentado. Se lo agradece a su fe en Dios.

Este aspirante a la gobernación que quiere inscribirse por firmas es un hombre sencillo, enamorado de la música popular, que no olvida sus raíces campesinas y lee con interés información económica. “Me gusta sentarme a charlar con la gente en una cafetería, tomándome un tinto, escuchando sus problemas”, contesta cuando se le pregunta cuáles son sus gustos. Entonces explica que se aprendió las canciones de Julio Jaramillo, Olimpo Cárdenas, Pepe Aguirre y el Caballero Gaucho mientras lavaba vasos en la cantina que durante varios años tuvo su papá en Samaná.

A la alcaldía de su pueblo llegó con 6.500 votos. Su rival en esas elecciones fue el ingeniero Jorge Valencia, que sacó cinco mil. El cronista le pregunta cómo fue esa campaña. Llevándose la mano a la cabeza, responde:  “Muy alegre, Recorrimos las 170 veredas del municipio exponiéndole a los campesinos el programa de gobierno, que se centraba en la necesidad de fortalecer la producción agropecuaria para garantizarles buenos ingresos. Pero también diciéndoles que íbamos a mejorar las carreteras veredales para que pudieran sacar sus productos al pueblo para comercializarlos”

Fabio Hernando Arias tiene un sueño: lograr que 120 mil estudiantes se preparen para enfrentar los retos de la vida formados en principios y valores. Argumenta que se propone crear, de ser elegido gobernador, 150 bandas estudiantiles, 150 bandas de marcha, 150 chirimías, 150 bandas musico marciales y 150 grupos de porrismo. “Esta es una estrategia para evitar que los estudiantes corran el riesgo de caer en la drogadicción”, dice mientras explica que en su labor como Secretario de Educación de Caldas logró crear 28 nuevas bandas estudiantiles. Además, dejó contratada la construcción de nuevos planteles educativos en varios municipios.

Está casado con la abogada Luz Fanny Muñoz. La conoció cuando ella se desempañaba como Personera Municipal en Samaná durante su periodo como alcalde. Tienen cuatro hijos: Ana María, Laura Victoria, María Paz y Rafael. Dice que su familia es el eje de su existencia. En los momentos libres disfruta de su compañía, y les dedica tiempo para ayudarles a hacer las tareas o para conversar sobre temas familiares. “Rafael, el menor, que tiene cuatro años de edad, es el que se roba la atención de todos en la casa”, dice reflejando en su rostro una sonrisa de alegría.

“Caldas avanza” es el nombre que le ha dado a su aspiración. Ya tiene recogidas sesenta mil firmas para inscribir su nombre en la Registraduría. Su mayor orgullo es saber que esas firmas las ha recogido si darle un peso a nadie, exhibiendo su hoja de vida, convenciendo a la gente de que va a trabajar por fortalecer la educación. Dice que el mayor respaldo lo ha recibido del sector educativo. Ello obedece a que tiene experiencia en ese frente. No en vano ocupó la vicerrectoría administrativa de la Universidad de Caldas y, como atrás se dijo, las secretarías de educación de Manizales y de Caldas, cargos que le permitieron recorrer el departamento para conocer las necesidades del sector.