22 de agosto de 2019
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Duque admite que aislar y sacar a Maduro del poder en Venezuela es «una causa personal»

16 de abril de 2019
16 de abril de 2019

Bogotá, 16 abr (Sputnik).- El presidente de Colombia, Iván Duque, aseguró este domingo que la búsqueda de un cambio de gobierno en Venezuela a través del aislamiento de Nicolás Maduro es una «causa personal».

«Esa causa ha sido también una causa personal; desde hace mas de cinco años, cuando yo era senador de la República, presenté en el Congreso lo que fue una proposición para solicitar la liberación de los presos políticos, después denuncié a Nicolás Maduro en la Corte Penal Internacional con el apoyo de senadores de Colombia y de Chile, hoy ya tenemos nueve jefes de Estado apoyando esa causa», dijo Duque.

El jefe del Estado colombiano se refirió así durante una declaración conjunta con el secretario de Estado de Estados Unidos, Mike Pompeo, quien esta tarde arribó a la ciudad de Cúcuta (Norte de Santander, nordeste), cerca de la frontera con Venezuela, para observar el impacto de la situación migratoria venezolana en territorio colombiano.

Por su parte, Pompeo pidió a Maduro que retire los bloqueos que mantiene en los puentes fronterizos con Colombia y permita así el paso de ayuda a su país.

«Para parafrasear a un presidente que enfrentó circunstancias similares: señor Maduro abra estos puentes, abra estas fronteras, usted puede terminar esto hoy», dijo Pompeo al recordar las palabras del mandatario estadounidense Ronald Reagan cuando en 1987 pidió al entonces líder soviético Mijail Gorbachov que derribara el Muro de Berlín.

En respuesta, el canciller venezolano, Jorge Arreaza, expresó en su cuenta de Twitter que «es demasiado descarado el nivel de cinismo de @SecPompeo».

«Las consecuencias del bloqueo criminal de su gobierno contra Venezuela son incuantificables. Ha generado muerte, sufrimiento y necesidad. Y con su cara tan lavada, insiste en la falsa ayuda humanitaria del show de Cúcuta», declaró Arreaza al tiempo de señalar que «Washington y Bogotá ratifican a Cúcuta como escenario habitual de sus más decadentes y baratos espectáculos».

«El show de adulación y servilismo de hoy con @SecPompeo, es de antología», comentó el canciller venezolano.

Desde finales de febrero pasado el Gobierno venezolano mantiene cerrados y bloqueados con contenedores los tres puentes internacionales que conectan a las ciudades venezolanas de San Antonio y Ureña con Cúcuta, luego que desde esa ciudad colombiana la oposición venezolana intentó pasar miles de kits de ayuda humanitaria donada por EEUU y sus aliados.

Según el presidente venezolano, los camiones con la supuesta ayuda humanitaria que dirigentes opositores intentaron hacer ingresar al país, no cargaban medicamentos y alimentos donados por EEUU y otros países, sino material para fomentar las guarimbas, como cables, máscaras antigás y clavos.

Maduro ha señalado que haber permitido el ingreso de tales ayudas (el pasado 24 de febrero) habría significado abrir el paso a una intervención a su país por parte del gobierno estadounidense, por lo que, en su lugar, aceptó la colaboración de Rusia, China y, recién, de la Cruz Roja Internacional para que ese organismo coordine y entregue asistencia humanitaria.

El Gobierno venezolano ha retirado que el país no vive una crisis humanitaria, sino se enfrenta a «heridas sociales» provocadas por el bloqueo impulsado por EEUU y sus aliados.

La visita a Cúcuta por parte de Pompeo fue la última de una gira por algunos países de la región que inició el viernes y que lo llevó también a Chile, Paraguay y Perú para dialogar sobre Venezuela y el impacto de la migración venezolana.

De acuerdo con la Organización Internacional para las Migraciones (OIM), en la actualidad más de tres millones de venezolanos (diez por ciento de la población) viven fuera de su país, y según previsiones de la Organización de Naciones Unidas (ONU) la cifra ascenderá a 5,3 millones a finales de 2019, lo que significa la mayor crisis humanitaria de América Latina en tiempos de paz.

Sin embargo, las autoridades venezolanas aseguraron en reiteradas ocasiones que tales cifras han sido manipuladas para argumentar las denuncias internacionales de crisis humanitaria, y promover una invasión a su territorio.

El presidente Maduro declaró en febrero que tenía una lista «de 50.000 venezolanos desesperados» y ansiosos de regresar a Venezuela pues «no aguantan las condiciones en que están en Chile, en Perú, en Colombia, en Ecuador».

De acuerdo con los datos del Plan Vuelta a la Patria activado por el Gobierno venezolano en agosto de 2018, un total de 13.810 emigrados fueron repatriados para el 13 de abril de 2019, la mayoría de ellos procedentes de Brasil, Perú y Ecuador.

La crisis en Venezuela se agravó a partir del pasado 5 de enero, cuando el diputado opositor Juan Guaidó fue elegido presidente de la Asamblea Nacional, parlamento unicameral en desacato desde 2016.

El 23 de enero, dos días después de que el Tribunal Supremo anulara su designación, Guaidó se proclamó a sí mismo como «presidente encargado» del país.

Maduro, quien asumió su segundo mandato el 10 de enero tras unas elecciones que, según indicó, la oposición boicoteó, calificó la declaración de Guaidó de intento de golpe de Estado y responsabilizó a EEUU de haberlo orquestado.

Guaidó fue reconocido de inmediato por los Estados Unidos, a los que se sumaron unos 50 países, entre ellos Colombia, el principal aliado del gobierno estadounidense en su ofensiva anti-Maduro.

Rusia, China, Cuba, Bolivia, Irán y Turquía, entre otros países, mantienen su apoyo al Gobierno de Maduro.

México y Uruguay se negaron a reconocer a Guaidó, se declararon neutrales y propusieron un diálogo entre las partes para superar la crisis. (Sputnik)