20 de julio de 2019
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El Día Internacional de la Mujer

4 de marzo de 2019
Por Albeiro Valencia Llano
Por Albeiro Valencia Llano
4 de marzo de 2019

Desde 1850 se vivía en Europa un despertar del feminismo, por los avances de la industrialización, por la formación de nuevos partidos políticos y por el surgimiento de asociaciones de mujeres. Se combatía contra la dependencia conyugal y contra el derecho que tenía el marido de administrar la propiedad de la esposa. Se luchaba por el derecho a la educación, al sufragio y a salario igual por el mismo trabajo.

Algunas intelectuales feministas contribuyeron a orientar la lucha por las reivindicaciones. En este campo sobresalió la inglesa Harriet Martineau (1802-1876) quien se destacó en la campaña por el sufragio de las mujeres y por el derecho a la educación. Pasó la vida escribiendo y así se sostuvo económicamente. La berlinesa Hedwig Dohm (1833-1919), extraordinaria escritora y destacada líder feminista, analizó la opresión de la mujer en la familia y escribió muchas obras sobre el tema.

A finales del siglo XIX hay un nuevo auge del feminismo, debido a la prensa y a las numerosas asociaciones, incluyendo las religiosas. La organización de congresos internacionales motivó a los grupos feministas para que se agremiaran en federaciones nacionales e internacionales. Se destacó la Internacionale Socialiste des Femmes (1907), dirigida por Clara Zetkin; la importancia de estas federaciones radica en que sembraron en las asociadas el sentido de pertenencia a un movimiento mundial y, sobretodo, confianza en la victoria.

Cuando se inició el siglo XX surgió la llamada «mujer nueva» que lucha por la autonomía económica y para que la mujer no permanezca anclada en el hogar. La mujer burguesa lucha contra los prejuicios sociales para adquirir el derecho al trabajo. La mujer pobre, mientras tanto, es consciente del gran poder emancipador del trabajo.

La mujer se hace visible

En 1857 hubo una memorable marcha convocada en el mes de marzo, por el sindicato de costureras de la compañía textil de Lower East Side, de Nueva York, que reclamaba una jornada laboral de 10 horas. En 1867, también en marzo, hubo una significativa huelga de Planchadoras de Cuellos, en Troy (Nueva York), quienes formaron un sindicato y pidieron aumento de salarios. Después de tres meses no lograron nada y regresaron a sus labores. En 1911 las costureras de la Triangle Shirtwaist Factory, de Nueva York, realizaron una huelga de protesta contra la empresa, por las difíciles condiciones de trabajo y por aumento de salario, pero no consiguieron nada; poco tiempo después, el 25 de marzo, se encontraban 240 mujeres laborando en el noveno piso de la fábrica, cuando se inició un incendio y como se encontraban hacinadas y encerradas bajo llave, no pudieron salir. Murieron 146 costureras casi todas inmigrantes de Europa del Este y de Italia, que todavía no hablaban bien el inglés.

Esta tragedia desató marchas de solidaridad en Estados Unidos y en Europa y se propuso conmemorar el Día Internacional de la Mujer, en el mes de marzo, por el derecho al voto y por mejores condiciones laborales. Los trabajadores rusos celebraron por primera vez el Día Internacional de las Obreras, el 2 de marzo de 1913. Pero el 8 de marzo de 1917, en plena guerra, las mujeres de San Petersburgo hicieron una gran manifestación pidiendo pan y el regreso de los combatientes. Durante la guerra millones de mujeres fueron integradas a la industria, pero como su salario era mucho más bajo que el de los hombres, incorporaron este punto en sus reivindicaciones. El conflicto fortaleció el movimiento feminista, especialmente en Europa, donde las banderas de las dirigentes Clara Zetkin y Rosa Luxemburgo eran recogidas por otras líderes.

La Carta de las Naciones Unidas, firmada en San Francisco en 1945, fue el primer acuerdo internacional que proclamó que la igualdad de los sexos era un derecho humano fundamental. Desde esa fecha se ha venido creando un legado de estrategias, normas y programas, para mejorar las condiciones de la mujer en todo el mundo. Finalmente, en 1975, la Asamblea General de las Naciones Unidas estableció el 8 de marzo como Día Internacional de la Mujer.

Pero la lucha sigue porque el ascenso de las fuerzas populistas infunde bríos a los machistas; las mujeres están cansadas por la brecha social, por la violencia de género, por la llegada de un presidente misógino a la Casa Blanca, por los feminicidios, por las violaciones y por la extensa historia de discriminación.