6 de mayo de 2021
Directores
Orlando Cadavid Correa
Evelio Giraldo Ospina

A grito limpio

Comunicador Social-Periodista. Especialista en Producción Audiovisual. Profesor universitario, investigador social y columnista de opinión en diferentes medios de comunicación.
22 de marzo de 2019
Por Carlos Alberto Ospina M.
Por Carlos Alberto Ospina M.
Comunicador Social-Periodista. Especialista en Producción Audiovisual. Profesor universitario, investigador social y columnista de opinión en diferentes medios de comunicación.
22 de marzo de 2019

La soledad, el aislamiento y la falta de amigos aumentan el riesgo de sufrir algún tipo de enfermedad mental. Mucha gente llora a grito herido, mientras otros fingen no escuchar el murmullo de auxilio.

«Su vida escoge el hombre, su objetivo,

Gana libre de error sabiduría, pensamientos,

Recuerdos que perderéis en el mundo,

Y nada puede contrariar su valor íntimo.

El esplendor de la naturaleza embellece sus días,

Otórgale su espíritu nuevas vestiduras

En su interior, y así contempla la verdad,

Y el más alto sentido y las más singulares preguntas.

Puede así el hombre conocer entonces el sentido de la vida,

Nombrar su meta lo más alto, lo más elevado,

Saber que uno es el sentido de la humanidad y de la vida,

Considerar que el más alto sentido es la más noble vida».

(Vida más elevada. Poemas de la locura. Friedrich Hölderlin. Traducción y notas de Txaro Santoro y José María Álvarez —Edición bilingüe— Hiperión)

Con cierta ligereza se oye discutir en el mismo tono de salud mental y enfermedad mental. Aunque son diferentes conservan un hilo común. La primera categoría, se refiere a las afecciones ocasionales o crónicas que alteran las relaciones con los demás. En cambio, el segundo padecimiento tiene que ver con el bienestar social, emocional y psicológico que, también, afecta el entorno de cada persona. Por ejemplo, la ruptura o la depresión, pueden desencadenar problemas del corazón, diabetes tipo 2 y accidente cerebrovascular. *

Algunos desprecian la tristeza ajena, sacuden la caspa caída sobre los hombros y voltean a mirar hacia otro lado con expresión de trivialidad. Ni siquiera levantan la cabeza para desistir de grabar el desasosiego y la impaciencia de una madre que se lanza al abismo con su pequeño hijo. Más bien, el morbo incita a la recreación y a captar el primer plano de la deplorable tragedia. Miserable actitud de ultraje y ofensa a la dignidad humana. Esto es, ni más ni menos, la representación de ese frágil juicio verbal que sale a flote con voces destempladas del tipo de: “qué temperamento tan difícil”.

El individuo asfixiado por los problemas financieros, el negativismo, la incapacidad para resolver distintas situaciones, la desesperanza, el desgaste físico del cuidador, el cambio abrupto de estado de ánimo, el trastorno emocional y el deseo de morir; entre otros signos de alarma, acrecientan el riesgo de deterioro de la salud mental.

Un estudio de los Centros de Control y Prevención de Enfermedades (Centers for Disease Control and Prevention) de Estados Unidos, CDC por sus siglas en inglés, advierte que los orígenes y los factores son múltiples en cuanto a la enfermedad mental. En Norteamérica, el panorama de las condiciones de salud es alarmante. Entonces, ¿qué podemos esperar de la realidad cercana? Analicemos la siguiente estadística:

“Más del 50% será diagnosticado con una enfermedad o trastorno mental en algún momento de su vida.

1 de cada 5 estadounidenses experimentará una enfermedad mental en un año determinado.

1 de cada 5 niños, en la actualidad o en algún momento de su vida, ha tenido o tendrá una enfermedad mental muy debilitante.

1 de cada 25 estadounidenses vive con una enfermedad mental grave, como esquizofrenia, trastorno bipolar o depresión mayor.” (Learn about mental health. Mental health basics. https://www.cdc.gov/mentalhealth/learn/index.htm).

¡Incomprensible! la turbulencia y la agonía interior de las almas desesperadas. La conducta suicida germina en la cara oculta de la herencia genética, el insomnio, la pobreza extrema, las perturbaciones siquiátricas, el consumo de alcohol, la religión, el dolor crónico, el mal genio, el desinterés, la cultura, el abuso de opioides y sustancias sicoactivas e incluso, el frío. Groenlandia, Rusia, Suecia, Noruega y Finlandia están entre los lugares con mayores tasas de suicidio. Por el contrario, Omán, Algeria, Turquía, Perú, Indonesia y el mundo árabe presentan un promedio de 3 suicidios por cada 100 mil habitantes. *

Reitero, cada 40 segundos una persona acaba con su vida; es decir, 800 mil personas al año toman la enigmática decisión de morir. Los países de Este de Europa llevan la delantera a nivel global. ¡Los jóvenes parecen no querer vivir! Según criterios de la Organización Mundial de la Salud, OMS,” la segunda causa principal de defunción está en el grupo etario de 15 a 29 años”, quienes recurren a la ingesta de plaguicidas o medicamentos, el ahorcamiento y el uso de armas de fuego. En este aspecto la OMS formula una recomendación que resulta elemental: “la restricción del acceso a los medios de suicidio”.*(https://www.who.int/es/news-room/fact-sheets/detail/suicide).

Desde la perspectiva proactiva, la Organización, considera el suicidio como un problema de salud pública y mental. Por esto, invita a trabajar en la prevención, la estigmatización, la sensibilización social y la atención prioritaria. No obstante, advierte que la información sobre esta problemática es insuficiente, mal clasificada o abunda el subregistro de incidentes. En el horizonte solo 60 países desarrollan un enfoque multisectorial con base en la integridad de los procesos y la calidad de los datos.

La OMS continúa con metas muy bajas y subestimando los inventarios de mortalidad prematura. El compromiso a 2020 consiste en bajar en un 10% las tasas nacionales de suicidios. ¡Falta estómago para ignorar la injusticia y dejar apagar la voz de aquellos que suplican amor!

Enfoque crítico – pie de página. Quien presente un factor de riesgo o tenga un pensamiento suicida busque ayuda inmediata en las Líneas de atención en salud mental. Minsalud pone a disposición el WhatsApp 3007548933 con atención 24 horas todos los días; en Bogotá la Línea 106 “El poder de ser escuchado” o “Activa tu mente, transforma tu vida” 018000112439, y en Antioquia 123 ó 4444448. En cada región llamar a la línea única de emergencias.

´Lo que no debemos hacer ni decir´ de acuerdo con las recomendaciones del Ministerio de Salud y Protección Social:

No interrumpa a la persona mientras cuenta lo que le pasó. Tenga paciencia y mantenga la calma.

No juzgue lo que hayan hecho o dejado de hacer, ni sus sentimientos. No diga cosas como “no debería sentirse así”, “debería sentirse afortunado de estar vivo”.

No invente cosas que no sabe.

No utilice expresiones demasiado técnicas.

No cuente lo que le pasó a otra persona.

No le hable de sus propios problemas, ni de consejos. La idea es que las personas encuentren alternativas a través de la reflexión.

No haga falsas promesas ni dé falsos argumentos tranquilizadores.

No piense ni actúe como si tuviera que resolver todos los problemas de la persona en su lugar.

No le quite su fortaleza, su sensación de poder cuidarse a sí misma. *

*(Documento Prevención del suicidio – Minsalud https://www.minsalud.gov.co/salud/publica/SMental/Paginas/suicidio.aspx)