18 de agosto de 2022
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«Pacto por Colombia, pacto por la equidad»

10 de febrero de 2019
Por Marco Aurelio Zuluaga
Por Marco Aurelio Zuluaga
10 de febrero de 2019

Sin tierra, sin agua, sin semillas. 

Mujeres, hombres y jóvenes campesinos de todo el país, integrantes del Movimiento Dignidad Agropecuaria, se reunieron en Bogotá para analizar la situación que viven los pequeños y medianos productores del sector agropecuario.

Con rostros limpios, manos trajinadas y ánimo sereno, expusieron los serios problemas que afrontan trece millones de colombianos vinculados a la producción de alimentos. Bueno es recordar que la economía campesina familiar genera el 57% del empleo en el campo y el 41% del valor de su producción.

Arroceros, lecheros, ganaderos, paneleros, frijoleros, cafeteros, todos, todos los subsectores expresaron la crisis de su actividad, y enumeraron las causas que afectan su productividad y competencia: falta de asistencia técnica, deficiente investigación, lagunas peligrosas en la ley de páramos, créditos sin fomento, excesivos costos de producción, disminución de compradores y falta de maquinaria y distritos de riego.

Plantearon además, que los productores de países con los cuales compiten son altamente subsidiados, y que la manipulación a los precios por parte del sector financiero internacional y el monopolio mundial de insumos, afectan la libre competencia y distorsionan el mercado; haciendo urgente una revisión a los tratados de libre comercio.

Los resultados del censo rural presentados en el 2016 coinciden con este diagnóstico; la desigualdad y la miseria en el campo son tres veces mayores que en la ciudad. “Falta todo por hacer” declaró el Gobierno al presentar este balance.

Un reciente informe de Naciones Unidas revela que en los próximos treinta años la demanda mundial de alimentos se duplicará; identifica cinco países en el mundo con capacidad para atender este incremento. Colombia es el primero entre los cinco. Igualmente, en su informe “Colombia Rural Razones para la Esperanza”, reconoce lo rural como eje del desarrollo con equidad, inclusión y en democracia. A su vez, el informe de la Misión Rural definió seis estrategias a seguir en los próximos quince años, para que el desarrollo rural integral en Colombia permita el tránsito desde el campo hacia un buen vivir de toda la sociedad.

En contra vía, cuando en noviembre de 2018, en Naciones Unidas 121 países decidieron garantizar a todos sus habitantes el derecho a la alimentación, a la salud y a un ambiente sano, y a los campesinos tres derechos fundamentales: agua, vida y semillas, el Estado Colombiano ratificó su tradicional falta de visión del potencial agropecuario y se abstuvo de votar esta vital decisión.

El “Pacto por Colombia, Pacto por la Equidad”, propuesto por el Gobierno Nacional, no puede ignorar esta realidad. La seguridad alimentaria de un país es un acto de soberanía nacional y clásica expresión de un Estado de Bienestar. Un Pacto por Colombia sin tierra, sin agua, sin semillas, no es una decisión seria, no enfrenta la desigualdad y desconoce lo rural como eje de desarrollo humano y económico del país, y no responde al reto de convertir a Colombia en la potencia mundial de alimentos que la humanidad demanda.

 

10 de Febrero de 2019.