10 de agosto de 2022
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Mis experiencias en Épocas, en Blu Radio.…

9 de enero de 2019
Por Esteban Jaramillo
Por Esteban Jaramillo
9 de enero de 2019

Una sonrisa por una arruga.

¿Qué tal le fue haciendo radio sin Deportes, su fuerte?

Grata experiencia. Una confrontación de generaciones para ratificar que el periodismo, la música, la historia, no tienen edad.

¿De quién la iniciativa?

De Carlos Arturo Gallego. Llego de repente y de inmediato acepté por el reto que significaba: Charlar en las tardes sobre variados temas, con informalidad, frivolidad, apuntes serios, anécdotas y el soporte de los oyentes, siempre activos en redes. Fuimos tendencia todos los días durante navidad y año nuevo, relevando al exitoso “Vox Populi” de Jorge Alfredo Vargas. Que atrevidos fuimos. Que “chispuda” fue Diana con los Hash tags diarios.

¿Cómo la pasaban al aire?

 No había humoristas, ni comediantes, pero nos reíamos en carcajada libre. La pasamos bien.

¿Quiénes en el equipo?

“El gato” Humberto Rodríguez, son su carisma y conocimientos. Tata Solarte, con su entusiasmo y versatilidad. Diana Medina, con su pasión, su atrevimiento y su simpatía.  Diego el productor, Juan Esteban y Mauricio en Comandos técnicos, «Sebas» y Pablo en deportes, “Doble U” en la guía central y yo, “un cuchi-delicia” como ellos mismos me bautizaron, para no decir adulto contemporáneo, empeñado en cambiar mis arrugas por sonrisas.

¿Qué hicieron?

Cerramos brechas, fuimos amigos, con respeto, con la libertad que dan los medios para soltar chascarrillos, apuntes opiniones, con agradables invitados, acordes con las fechas.

¿Lo mejor?

Las comparaciones, no exentas  de nostalgias, de las modas y tendencias de ayer y hoy.  Del amacise al perreo. De los tangos y boleros al reaggeton, de las series viejas a la nuevas en televisión. Del coqueteo de antaño al atrevimiento de hoy. Y las amplias posibilidades del periodismo sin choques irrespetuosos por las edades en cabina. Fueron días de radio geniales, que pasaron volando.

¿Qué aprendió?

Cuanto de nueva tecnológica en esta experiencia. Era, para mí, una clase diaria. Perdía la rueda permanentemente, pero luchaba por no desconectarme del pelotón de punta en el que Iban todos. Si desfallecía me recogía el “coche Escoba” y me dejaba fuera de carrera.

¿Cómo evitar confrontaciones?

Nunca un áspero trato, nunca un irrespeto, siempre con libertad creativa porque ninguno se sintió un maestro. Ni fui, ni quise serlo, un viejo gruñón. Demostré que se puede.

¿Y en el recuerdo?

Lo ves? Tantos periodistas capacitados para la versatilidad al aire, incluidos los deportivos. No sé, entonces, porque el rampante desprestigio nuestro y porque ese incomodo choque de generaciones que tanto daño hace a unos y otros.