18 de abril de 2021
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El espacio público

30 de enero de 2019
Por Esteban Escobar Pérez
Por Esteban Escobar Pérez
30 de enero de 2019

A propósito de la actual y necesaria polémica sobre las terrazas y otras determinaciones e improvisaciones en el espacio público, de la Alcaldía de Manizales, nos parece pertinente dar al conocimiento público, el  análisis detallado y riguroso, de un arquitecto manizaleño que regresó a la ciudad para las navidades, y por tratarse de una carta personal, se explica la posición subjetiva y el tono sonreído de su crítica, que le da más interés. LD.

Querido amigo

Recibí  de su parte el link (http://www.lapatria.com/manizales/desmontan-caseta-para-vender-bunuelos-en-el-cable-430381) de la noticia en La Patria sobre el desmonte del local comercial de Buñuelos y Más sobre la avenida Santander. Realmente me he quedado corto en esa descripción del artículo, porque, a medida que me adentraba en el texto, me daba cuenta que el tema era realmente las cesiones del espacio público al comercio. El lector desprevenido podría suponer que se trata del seguimiento a un gran chisme tejido alrededor de algunos privados (la dueña de Il Forno, el de Bueñuelos y Más y El Manizaleño) y al menos tres funcionarios de la alcaldía [el alcalde, el secretario de Medio Ambiente (que aún no logro encajar en este rompecabezas) y un concejal más dramático que ópera italiana.

El artículo recibe al lector con un recuento muy escueto sobre los permisos otorgados a los tres locales y su devenir en el tiempo reciente. Luego, de sorpresa, aparece una cita demasiado extensa de la publicación que hace el secretario de Medio Ambiente en su cuenta personal de Facebook. Allí hay que hacer una pausa para preguntarse ¿seguimos comunicando oficialmente temas importantes sobre la administración pública y la justicia en las redes sociales?

Aún si así lo fuera, aún si aceptáramos que no podemos usar cuentas oficiales de las instituciones, aún pasando por alto el hecho de que las páginas web de estas oficinas no son tan frecuentadas como las omni-presentes redes sociales ¿es el formato correcto para un texto de casi 1.000 palabras? El texto fue escrito con gran emoción, una mezcla de preocupación y enojo, lo cual lleva a que las palabras sean algo atropelladas, con acentos y abreviaciones inaceptables si  tiene pretensiones de ser oficial.

Ahora, más allá de las cuestiones de forma viene el análisis sobre el contenido: Cuando estaba por la mitad de la carrera, tomé una electiva sobre Ordenamiento Territorial dictada por Claudia María Salazar, una arquitecta que trabajaba en la Secretaría de Planeación de Manizales. Entonces aprendí que el uso de los antejardines ya estaba reglamentado. No puedo decir cómo era la reglamentación o en qué difiere del Acuerdo 111,  pero sí podría sentar una posición clara: El espacio público se puede arrendar a privados.

Es preciso definir cuánto espacio, dónde y qué calidades deben tener las intervenciones a realizar en él. No hay que ser extremistas en decir que los antejardines (cuyas dimensiones son reguladas por el POT) son intocables y que deben fungir únicamente para los transeúntes. Tampoco se puede pensar en alquilar el Bosque Popular El Prado, pero sí se puede hacer un ejercicio juicioso y a una escala reducida. Esto es, que hay que pararse en Milán y entender que la condición de Milán y sus antejardines es similar a la de La Sultana, pero muy diferente a la de la plaza de mercado La Galería. Sí, no todo se nos puede volver terrazas y pisos duros. Debe haber árboles, arbustos, flores, pastos. No solo para sacar a pasear al perro, sino para producir oxígeno, para ver pajarillos, insectos, para ver ese verde que nos activa algo extrañísimo en el cerebro y con lo cual aumenta el bienestar emocional.

Puntualicemos los cuatro en cuestión:

1- La terraza de Il Forno me cogió desprevenido. Fue una sorpresa encontrar que el retiro de la bella construcción se había perdido. Al pasar por el andén sentí que el edificio se había deslizado hacia la calle, como que se estaba derramando. La terraza resultaba demasiado cerrada (a pesar de lo leves de sus cerramientos) y la espacialidad del andén se afectaba con ello. Si uno ve el antejardín de la Suiza en el Cable, por ejemplo, el edificio sigue siendo respetuoso del andén. El andén es también un espacio de respeto, es el espacio vital que los ingleses tanto cuidan, esos cincuenta centímetros a los que nadie se te acerca a menos que te tenga muchísima confianza. No nos andamos abrazando con desconocidos, y cuando vamos por la calle en el carro quisiéramos tener distancias lo suficientemente grandes como para no ir a rallar, por error, al auto de al lado.

Retirarse está muy bien, cuando se puede.  Es anacrónico ver una repetición del esquema de las callejuelas laberínticas medievales en plenos siglos XX y XXI, pero es comprensible pues la topografía quebrada de Manizales implica lotes pequeños y calles estrechas. ¿O no? ¿Habrá posibilidad de crear trazados urbanos que respeten las laderas y que sean amplios?

2- Buñuelos y más: Primero debo decir que lamento la pérdida de la escultura que allí se erigía. Sí, me gusta que haya arte en el entorno urbano. Me gustan las réplicas de pinturas de autores caldenses en la vía Chinchiná-Manizales, me gustan los murales de Guillermo Botero de la plaza de Bolívar, así como las esculturas del mismo autor en el edificio del BCH. Me gusta el altorrelieve ilegible del edifico La Esponsión. No hablaré de edificios que son arte per se, pero me limitaré a decir que necesitamos más arte afuera. Manizales ha hecho una apuesta fantástica por los murales. Quedé encantado de verlos durante el fin de año, pero no puede permitirse parar ahí. Hay que hacer uso de otras artes al mismo tiempo.

Ahora, supongamos que el retirar la escultura del cubo no tuvo relación con la instalación del puesto de buñuelos. ¿Estuvo mal construir el kiosco de esos ovoides de masa rellenos de fantástico derivado lácteo? Lo dudo. En principio, porque esa Plazoleta del Sol no tiene usuarios cuyas actividades entren en conflicto con la venta y consumo de los bollos de masa. ¿Se redujo el espacio público útil? Sí, un poco, pero ¿hace mucha falta? ¿Qué calidad tenía? Grandiosa calidad es la del vecino: el edificio Cervantes. Esa fantástica construcción ostenta un amplio corredor, ¡el peripatos de los templos griegos! confinada por una bella matera que protege de caídas a los incautos, a los torpes, a los borrachos. Es un espacio cubierto por la marquesina que rodea todo el primer piso, el zócalo comercial del loco aventurero de caballería.

Tiene tal calidad el espacio, que el impulso de los manizaleños fue sentarse en la banca corrida que hace parte de la matera y departir. Beber, charlar, fumar, comer. Es un espacio propicio para la reunión. Es el espacio de consumo de lo que se puede conseguir alrededor (en Zona Refrescante, principalmente). ¿Cuál fue la respuesta de los propietarios de los apartamentos, alarmados por lo sucio que seguramente dejaron los usuarios el espacio? Poner una platina metálica dentada para impedir que se sentaran. No les bastó con eso sino que además pusieron otras barreras físicas como materas y hasta una cinta de delimitación tipo banco para demarcar el afuera y el adentro. Necios.

Lo que tenéis, babiecas, es la posibilidad de arrendar por un precio mayor los locales comerciales de la primera planta, junto con parte del corredor. Así, los locales como Monitos sacarían sus mesas para atender más clientes. No es esa la pugna maniquea entre el afuera y el adentro. Es el afuera más el adentro o viceversa. ¿Queréis seguir pagando altos cánones de administración? Quedaos con tus corredores desérticos en la noche. ¿Queréis ser inteligentes y sacar provecho de tu espacio? Comprometed a los arrendatarios de los locales a mantener limpio el zócalo y a que paguen una cuota extra, con lo que no tendréis que volveros a preocupar por cuotas extraordinarias para limpieza de fachadas, cambio de techos, ventanas, pintura, cambio de ascensores, etc. (El españolete del párrafo, es un guiño al nombre del edificio)

3- Café El Manizaleño: No lo conozco. No sé nada de él. Solo recuerdo que esa avenida es muy tranquila y que el espacio es fantástico. ¿Ver árboles desde tu casa a una distancia que no te tapan la luz? Fantástico. Pagaría más por vivir allí que en una estrecha calle de la Sultana con sus  frentes estériles.

4-Terrazas del INEM: También las vi por sorpresa. Iba en el bus y ¡epa! Ahí estaban, sobre el lugar en el que alguna vez se esparcían bellamente desperdicios de construcción y algo de basuras. Obviamente es una desgracia que hayan construido casetas para el comercio de los campesinos (e incluso si no fuera de campesinos) en un área cuyo movimiento es bastante reducido. En efecto, es preferible mantener muerta un área como esa. Es más, que cierren todo el comercio de la avenida Paralela.

Conclusión

La topografía de Manizales hace muy difícil la construcción de espacios de antejardín. Sin embargo, es inaceptable que el edificio Capitalia,  que tiene grandes calidades en varios otros aspectos, haya construido su rampa en el antejardín. Y ese es solo uno de varios casos en el que el espacio público se ve ocupado por partes imprescindibles de los edificios. Véase también el edificio Forum en la Estrella.

 

Esteban Escobar Pérez

Arquitecto – urbanista