25 de marzo de 2019
Aguas de Manizales - Marzo 2019

Carrera 23, el escenario natural de la Feria de Manizales

7 de enero de 2019
7 de enero de 2019

En la Feria de Manizales, todos los sitios donde se programas espectáculos tienen un significado especial. Pero es definitivamente la carrera 23 el escenario natural por excelencia de las festividades que cada enero programa la ciudad. Desde la calle 13, en el hoy llamado Parque del Agua, hasta la calle 32, en el Parque Fundadores, esta vía se convierte en un espacio de alegría durante la feria. A las ventas de comestibles que se instalan a todo lo largo de la vía, se suman los puestos donde el turista encuentra el sombrero y la bota para asistir a la corrida con pinta de taurófilo.

En las horas de la mañana esta vía donde convergen todas las clases sociales de la ciudad se ve más tranquila que en las horas de la tarde. Aunque los negocios de venta de licor que quedan a los largo de estas 18 cuadras marcadas por el manizaleñismo muestran que la ciudad se encuentra de fiesta, el bullicio y la aglomeración apenas empieza después de las tres de la tarde. A esta hora la carrera 23 empieza a sentir la alegría de aquellas personas que con un poncho al hombro, un sombrero aguadeño en la cabeza y una bota cargada de manzanilla se dirigen sonrientes hacia la plaza de toros.

De todo se encuentra en la carrera 23 durante la temporada de ferias. En la mañana, después de las diez, en los andenes se organizan las estatuas humanas que simbolizando todo tipo de personajes se roban las miradas de los transeúntes. También los vendedores de baratijas que recorren la vía ofreciéndole a todo el mundo sus productos. Y se ven además los rebuscadores que buscan cualquier forma de ganarse unos pesos. Al frente del Edifico Esponsión había ayer en la mañana un hombre que se robaba todas las miradas porque estaba sentado en el aire, sin apoyarse en nada. La gente se aglomneraaba como queriendo saber en qué se sostenía.

Es en las horas de la tarde cuando la carrera 23 toma una vida distinta. Todo porque la gente sale a recorrerla aunque sea para chuparse un helado o comerse una mazorca. Familias enteras se ven paseando por esta vía que tiene atractivos diversos. Por ejemplo, en una esquina se puede encontrar una pareja bailando tango, mientras en otra un artista improvisado enseña al público sus aptitudes artísticas. Unos tocan guitarra, otros acordeón, los demás venden música pirateada.

La fritanga abunda en la legendaria carrera 23 de Manizales. Todo en abundancia para que los transeúntes le den rienda suelta a su glotonería.