25 de marzo de 2019
Aguas de Manizales - Marzo 2019

Feria de Manizales Los juegos pirotécnicos: espectáculo de luces

10 de enero de 2019
10 de enero de 2019


Los juegos pirotécnicos iluminaron la noche de este miércoles el cielo manizaleño de luces multicolores en un espectáculo que presenciaron cerca de 300 mil personas desde diferentes puntos de la ciudad.

“Esto como ver una constelación de estrellas multicolores que explotan en el espacio iluminadas por su propia luz”, dijo asombrada una muchacha de veinte años que vistiendo una falda azul oscura observaba desde las afueras del estadio los juegos pirotécnicos que la noche anterior embellecieron la noche manizaleña. Había llegado hasta allí atraída por los comentarios que en su barrio hacían las personas mayores sobre la majestuosidad de esas luces que se encendían en el cielo para llenar de colorido el horizonte.

A las ocho de la noche, el cielo manizaleño se vistió de colores brillantes que formando figuras caprichosas resplandecían para brindarle a los cientos de personas que se reunieron alrededor del estadio un espectáculo de luz y color que llenó las retinas con su brillo intenso. Fueron casi cincuenta minutos en los que estallaba, llenando de luz el firmamento, la pólvora que manejada por manos expertas atraía la smiradas desde todos los puntos de la ciudad.

Los juegos pirotécnicos hacen ya parte de la tradición ferial. La gente siempre espera la noche del miércoles en la primera semana de enero para ubicarse estratégicamente y poder observar esa luces que como cohetes rompen el cielo con sus sonidos metálicos. El interés lo ponen en ver esas luces que, una vez disparadas hacia el cielo, se abren en el firmamento como una expresión de la creatividad del hombre, que hace maravillas con la pólvora para  llamar la atención de quienes, desde los cuatro puntos cardinales de la ciudad, esperan que lleguen las ocho de la noche para divertirse en familia mirando esos relámpagos de luz que llenan el firmamento.

Cuando a los cincuenta minutos los cohetes lanzados desde el interior del estadio dejaron de estallar, la muchacha que subió del barrio Fátima respiró tranquila: había hecho realidad su sueño de ver unos juegos que en el pueblo donde nació nunca tuvo la oportunidad de admirar.