25 de marzo de 2019
Aguas de Manizales - Marzo 2019

Período de prueba para presidentes

Autodidacta. Periodista de largo aliento formado en la universidad de la vida. Destacado en cadenas radiales, diarios nacionales y co-fundador de medios como Colprensa y el diario digital Eje 21. Formador de buenos reporteros en Manizales, Bogotá y Medellín.
15 de diciembre de 2018
Por Orlando Cadavid Correa
Por Orlando Cadavid Correa
Autodidacta. Periodista de largo aliento formado en la universidad de la vida. Destacado en cadenas radiales, diarios nacionales y co-fundador de medios como Colprensa y el diario digital Eje 21. Formador de buenos reporteros en Manizales, Bogotá y Medellín.
15 de diciembre de 2018

Contraplano

John F. Kennedy

Aunque parezca un disparate abiertamente inconstitucional, a muchos hijos de esta Colombia inmortal nos encantaría que la Carta Fundamental obligara en adelante  a los presidentes futuros a someterse a un “período de prueba”.

Los tan traídos y llevados cien primeros días en el arisco potro —figura que se estrenó en el continente americano en el gobierno del inmolado presidente estadounidense John F. Kennedy— serían tomados  como base para que  la Corte Suprema de Justicia, en su sabiduría, decida si el mandamás sigue o no sigue en Palacio. Si no es apto, que asuma el vicepresidente, en vía de ensayo, o que, en su defecto, se convoque al pueblo a nuevas elecciones.

No se admitirían amañadas ternas para montar en el solio bolivariano a un presidente ad hoc. El período de los tres meses largos se extendería a los ministros del despacho, ante la ineficiencia de la mayoría de los actuales  integrantes del gabinete ejecutivo. Sería completo el cambio de tendido en la alta nómina estatal.

Del equipo económico que fracasó aparatosamente al intentar castigar con el IVA a toda la canasta básica  no harían parte algunos funcionarios que se equivocan pasando su plata de un bolsillo a otro. No se improvisaría más encomendándoles el manejo de la guerra a los presidentes de los gremios privados. ¿De qué nos defendió el gordito Luis  Carlos Villegas, sacado sin ton ni son  de la Andi?  ¿Cómo nos protege, ahora, con su catadura   de  tendero de barrio,  el ex presidente de Fenalco,  Guillermo Botero?

Alberto Carrasquilla

A quien venga a suceder al voraz alcabalero Alberto Carrasquilla se le prohibirá que evite su descarado  nepotismo al meter en la nómina estatal a toda la parentela de su esposa, ella incluida. ¡Qué buen cuñado se consiguieron!

Al presidente entrante le estará vedada toda incursión en chambonadas que lo pongan a hacer el ridículo,  como estas: 1) Asumir la condición de mensajero o recadero de sus jefes Uribe y Pastrana, en el Palacio de la Zarzuela, al ser recibido por el rey de España. 2) Evitar, en la audiencias, dar muestras gratis de sus peregrinas  habilidades como futbolista frustrado o cantante y guitarrista, en su condición de amigo personal de Maluma. 3) Mejorar sus precarios  conocimientos en materia de regalos para personajes de la estatura del papa Francisco, a quien le llevó, a Roma, una camiseta amarilla de la Selección Colombia, autografiada por James Rodríguez. ¡Qué  presente más estúpido! ¿A dónde iría a parar el trapo una vez salió la comitiva de los predios vaticanos? 4) No admitir que una senadora de su propio partido (María Fernanda Cabal) le imparta órdenes en público para que barra con la cúpula militar, por considerarla “inservible”. (Duque le obedeció tres meses después a la lenguaraz senadora uribista).

“Hay confianza en nuestra idea de atraer más inversión, que se traduzca en la transformación de la calidad de vida de los colombianos”, dijo el Presidente tras la firma del acuerdo de coinversión entre la Financiera de Desarrollo Nacional y CDPQ.

Otros contrastes del mandatario cuyo nivel de aceptación ahora está en el bajísimo veinticuatro por ciento: a) Le quedó chueca la terna para el fiscal ad hoc. b)  Le colapsó la reforma a la justicia. c)  Cantó en una reunión binacional, en Quito, “Caminante no hay camino, se hace camino al andar”, a dúo con su par ecuatoriano Lenín Moreno. d)  El dilatado paro estudiantil se le salió de las manos.

La apostilla. Con tantas metidas de pata de su hijo, el presidente Duque Márquez, debe estar revolviéndose en su tumba  su padre, el exministro y  exgobernador  antioqueño Iván Duque Escobar, quien como profundo conocedor de la cosa pública, sí sabía por dónde iba el agua al molino.

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