8 de agosto de 2022
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Evelio Giraldo Ospina

Paradojas de las comunicaciones.

16 de diciembre de 2018
Por Eduardo Aristizábal P.
Por Eduardo Aristizábal P.
16 de diciembre de 2018

Elucubraciones

Tengo la sensación que mientras la comunicación en la parte técnica presenta un progreso vertiginoso, en su contenido, la información y opinión periodística, adolece cada vez más de muchos errores.

En prensa, los artículos son en su mayoría, bien redactados, pero también hay mal redactados y eso no puede suceder en un medio masivo de comunicación y muchos menos en la gran prensa colombiana. Periodista que se respete debe dominar la sintaxis, la estructura, la semántica.

Y qué decir de los títulos. Parece que los tituladores que eran famosos en épocas pretéritas desaparecieron y ahora titula cualquiera. Antes eran profundos, claros, concisos, breves y muchos tenían su gracia, de acuerdo con el tema. Ahora son simples, poco claros y hasta vulgares.

Los pié de foto actuales, sobran, pues no dicen nada. En los grupos de personas los ilustran con una especie de leed de la noticia, pero no identifican a las personas, que siempre será necesario e importante.

Me parece que los correctores generales y los de estilo han pasado a mejor vida o los actuales no tienen la necesaria preparación, pues no faltan los errores semánticos, los horrores ortográficos y eso es imperdonable.

En radio, cualquiera que coja un micrófono ya se considera periodista y como la gran mayoría de los gerentes actuales son administradores, sin ningún sentimiento por la verdadera radio, a los cuales solamente les interesa el P Y G, ceden sus espacios en concesión a cualquier persona, siempre y cuando pague oportunamente.

El locutor, el vendedor, el predicador, el estilista, el chef de cocina, tienen todos el derecho a hacer buena radio, si es que la saben hacer, pero no a fungir de periodistas. Afortunadamente hay excelentes excepciones de periodistas independientes tanto en su criterio, como en su organización empresarial.

No podemos excluir la televisión en la cual muchas veces prima más la forma que el fondo. Inexpertos presentadores que miran a la cámara que no los está enfocando. Otros que cubren información en medio de muchas personas y quieren ganarle al sonido ambiente, gritando y no pueden faltar aquellos que no han podido entender que los periodistas somos medios, no protagonistas, que no somos figuras y en las ruedas de prensa leen primero su hoja de vida antes de plantear los interrogantes;que horror

No cejaremos en nuestro empeño de hacer las observaciones pertinentes, esperanzados en que gerentes y directores reaccionen y le den el verdadero valor al periodismo y a los profesionales de la actividad, no a cualquier aficionado que con simple afán de negocio o de vitrina puede acceder fácil e irresponsablemente a los medios masivos de comunicación, sin una elemental evaluación.