19 de agosto de 2022
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La ética no es cuantitativa

24 de diciembre de 2018
Por Víctor Zuluaga Gómez
Por Víctor Zuluaga Gómez
24 de diciembre de 2018

El gran debate que se abrió a raíz de la publicación de ciertos audios en donde quedaba claro que el actual Fiscal de la nación conocía perfectamente lo que se estaba cocinando con los contratos de Odebrecht, relegó a un segundo plano las noticias relacionadas con la aprobación de la reforma tributaria, las confrontaciones que se venían dando entre los partidarios del “No”, en relación con los procesos de paz y en fin, todas la noticias diferentes quedaron al margen de todo despliegue periodístico.

Pero en medio de todas las confrontaciones entre los grupos de oposición y el Partido de gobierno, como es el Centro Democrático, aparece el famoso video en donde está el senador Gustavo Petro recibiendo dinero en efectivo por parte de un notable arquitecto, quien posteriormente niega que haya sido el que envió el dinero.

La estrategia del Centro Democrático, claro que fue exitosa porque logró re-direccionar la mirada de la prensa hacia el análisis del famoso video en donde el Senador no quedaba muy bien parado.

Y aquí viene a presentarse una situación bien compleja, porque si bien hubo una desvío de la mirada de la prensa hacia Gustavo Petro, también es cierto que sus seguidores han levantado su voz de protesta porque muchos aducen que la cantidad de dinero recibido por Petro, es insignificante en comparación con el dinero que circuló por medio de los sobornos realizados por Odebrecht. Desde luego que eso es cierto, pero tampoco podemos olvidar que el hecho de recibir dinero efectivo por parte de un antiguo copartidario suyo, no lo exime de una responsabilidad ética, pues eran dineros para campañas políticas que por ser en efectivo, no eran registrados por la campaña, como lo ordena la ley.

Inaceptable la jugada realizada por el Centro Democrático para desviar la mirada hacia personas diferentes al señor Fiscal, pero igualmente inaceptable que el señor Petro haya recibido dineros por debajo de la mesa, bien para una campaña o para cualquier otro fin.

En síntesis, ambos actores deben dar cuenta de sus actuaciones, independientemente del monto que se haya manejado en uno u otro caso, porque cuando hablamos de Ética (con mayúscula) no podemos pensar en cuantificarla como intentó hacerlo un expresidente al decir que la corrupción era necesario mantenerla en su justas proporciones. Lo que equivale a decir que dependiendo del monto del dinero que esté de por medio, así será de grave la falta.

Desde nuestro punto de vista, ambas conductas son indeseables y no podemos concluir diciendo que cuestiones éticas hay conductas aceptables dependiendo de la cantidad de dinero que circula en una negociación.