19 de agosto de 2022
Directores
Evelio Giraldo Ospina
Juan Sebastián Giraldo Gutiérrez

Una sed de agua

Comunicador Social-Periodista. Especialista en Producción Audiovisual. Profesor universitario, investigador social y columnista de opinión en diferentes medios de comunicación.
23 de noviembre de 2018
Por Carlos Alberto Ospina M.
Por Carlos Alberto Ospina M.
Comunicador Social-Periodista. Especialista en Producción Audiovisual. Profesor universitario, investigador social y columnista de opinión en diferentes medios de comunicación.
23 de noviembre de 2018

Sensación de entumecimiento en las piernas seguido de espasmos abdominales, sudoración generalizada, confusión espacio-temporal y miedo a la expulsión involuntaria deciden la aceleración del paso en busca del símbolo de salvación. Escasos 80 metros lineales se convierten en el camino al calvario y la pesada cruz quita la respiración. En medio de la carrera de obstáculos, un grito de ultratumba recrimina la involuntaria omisión. “Hola, pasaste por encima de mí, ni saludaste”. A renglón seguido, la distorsión óptica acompañada de los labios apretados representa el dique que evita el controlable derrame aguas abajo. Ella enlazó una frase tras otra sin lograr la atención del desesperado sujeto. Él cruzó las manos y las piernas, a la vez que miraba, por encima de la espesa cabellera, el fondo del pasillo.

Las contracciones paralizaron la motricidad y el estímulo sensorial. La breve intervención de la amiga produjo el desconcierto cognitivo y la parálisis de los músculos faciales. La suerte estaba echada; no obstante, el mensaje de salvación brotó al estilo de ‘Lázaro, levántate’. “¿Te pasa algo? Estás pálido y tienes las manos frías”. Un leve movimiento de cabeza con los ojos entreabiertos, soltó la soga y liberó la vía.  El inesperado trote develó el padecimiento de aquel cantinflesco personaje.

No vio el símbolo distintivo de género ni la puerta de entrada. Solo acató desenganchar la correa y bajarse el pantalón a toda prisa. Tampoco tuvo tiempo para reparar en procedimientos de asepsia o forrar con papel higiénico la tapa del sanitario. El vaciado automático del inodoro por poco causa un desastre ambiental. El posterior estado de relajamiento le permitió rebobinar la película y generalizar ese suplicio resaltando la importancia del Día Mundial del Retrete. Ahora es costumbre designar una fecha especial para cuanta tontería u ocurrencia salga a la luz pública. Sin embargo, buena parte de la humanidad ignora que más de 2.400 millones de personas no tienen acceso al servicio sanitario a causa de la falta de agua, lo que amplía las condiciones de insalubridad y el peligro de propagación de focos infecciosos.

“Las enfermedades diarreicas son la segunda mayor causa de muerte de niños menores de cinco años, y ocasionan la muerte de 525.000 niños cada año en el mundo. En el pasado, la deshidratación grave y la pérdida de líquidos eran las principales causas de muerte por diarrea. En la actualidad es probable que otras causas, como las infecciones bacterianas septicémicas, sean responsables de una proporción cada vez mayor de muertes relacionadas con la diarrea…”. (Instituto Nacional de Salud Pública – Grupo Trasmisibles Dirección de Vigilancia y Análisis del Riesgo en Salud Pública. Semana epidemiológica 35, agosto 26 al 1 de septiembre de 2018).

De los 17 Objetivos de Desarrollo Sostenible de las Naciones Unidas, el sexto corresponde a Agua limpia y Saneamiento. Los datos crudos de la Organización producen afán intestinal:

“6 de cada 10 personas carecen de acceso a instalaciones de saneamiento gestionadas de forma segura.

Al menos 892 millones de personas continúan con la práctica insalubre de la defecación al aire libre.

Más del 80% de las aguas residuales resultantes de actividades humanas se vierten en los ríos o el mar sin ningún tratamiento”. (Objetivos de Desarrollo Sostenible – Propiedad intelectual Naciones Unidas – Plataforma de conocimiento 2018).

La dignidad está en directa relación con la higiene personal, el agua limpia y la dotación de servicios sanitarias en zonas apartadas, escuelas, estaciones de los sistemas de transporte masivo y parques; entre otros lugares públicos. En el ámbito rural y urbano, la educación juega un papel esencial con miras a la promoción de adecuadas prácticas de lavado y el cuidado ambiental.

El 40% de la población mundial no cuenta con el servicio de agua potable e igual porcentaje carece de inodoros decentes. Esto significa que la compasión va cuesta abajo con respecto al aumento de la desigualdad. Caminar con prisa a cierta distancia del retrete no es lo mismo que estar a punto de morir, aunque la expresión se use, como resultado de defecar al aire libre.

Enfoque crítico – pie de página. El filántropo, Jack Sim, creo en 2001 la denominada Organización Mundial del Aseo e instituyó el 19 de noviembre como el Día Mundial del Inodoro. Este empresario de Singapur afirma que, por cada dólar invertido en agua y saneamiento, el sistema de salud pública reduce los costos de atención médica en US4,3.