13 de agosto de 2022
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Marielitos maduros

18 de noviembre de 2018
Por Gabriel Ortíz
Por Gabriel Ortíz
18 de noviembre de 2018

BLANCO Y NEGRO

38 años se cumplen del éxodo de los “marielitos” cubanos hacia los Estados Unidos, que hasta le costó la reelección al presidente Jimmy Carter y ocasionó tremendo problema en el país del norte.

El 15 de abril de ese año, zarpó del puerto de Mariel un barco repleto de cubanos que querían irse para los Estados Unidos y escapar del régimen de Castro. Ese gobierno quiso aprovechar la oportunidad para salir de muchos ciudadanos que no querían permanecer en la Isla soportando las penurias del racionamiento de alimentos y de todas las penurias que por ese entonces debían padecer. La situación de Cuba era gravísima, en lo económico, lo social y lo político, así tuviera en ese entonces el apoyo económico de la Unión Soviética. Castro, entonces presidente, aprovechó la oportunidad para salir de una gran cantidad de sus súbditos. Se calcula que entre ese 15 de abril y el 31 de octubre partieron en barcos pagados por los exilados cubanos residentes en Miami, algo así como 125 mil cubanos.

Miami y algunas ciudades cercanas, empezaron a sufrir las consecuencias de la llegada de tal cantidad de refugiados. Muchos de ellos fueron recibidos por parientes que habían logrado salir de Cuba y tenían empleo, vivienda y manera de vivir dignamente.

Todo les salía bien a los “marielitos”, como se les conocía, pero el santo se les volteó cuando algunos de los refugiados empezaron a cometer toda suerte de desmanes que incomodaban a la ciudadanía que los estaba protegiendo. Castro, muy astuto, aprovechó el éxodo de sus compatriotas para salir de muchos maleantes encarcelados que solo diezmaban sus pocos recursos en las mazmorras cubanas. Se calcula que al menos 25 mil de los refugiados tenían antecedentes penales.

Ese mismo procedimiento puede estar aplicando Maduro, con muchos de sus compatriotas. Acá le queda más fácil, porque no necesita barcos ni puertos. Sus fronteras con Colombia, Brasil o Guyana, simplemente las separan pequeños riachuelos o mojones.

Colombia tradicionalmente ha sido hospitalaria y con el mayor de los gustos ha recibido a los vecinos en apuros, que se refugian en la capital y ciudades de todo el territorio, especialmente de la Costa y la frontera. Da pena verlos con el cartón que los identifica como “venezolanos en apuros”. En épocas pretéritas, muchos colombianos salieron para Venezuela en busca de un mejor vivir y también los recibieron con cariño, excepción hecha de cierta familia que con un periódico amarillo, los sentenciaba e injuriaba. La tenacidad, el trabajo y la constancia de los colombianos engrandecieron al vecino país, que al final tuvo que acogerlos para salir de sus atolladeros y convertirlos en la gran nación que conocimos.

Hoy la torta se volteó y con toda protección, acogida y amparo albergamos a nuestros vecinos. Soportamos algunas incomodidades y desmanes, pero debemos tener mucho cuidado, para que no nos pase lo de los “marielitos” que Maduro necesita erradicar.

BLANCO: 2.7 fue el crecimiento de nuestra economía.

NEGRO: El maremágnum de la Fiscalía.

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