6 de mayo de 2021
Directores
Orlando Cadavid Correa
Evelio Giraldo Ospina

Gratitud, un ingrediente de la humildad

13 de noviembre de 2018
Por Ricardo Tribín Acosta
Por Ricardo Tribín Acosta
13 de noviembre de 2018

Nada dice de ser menos como, cuando en referencia a una persona, le expresa,» Eres peor que aquel perro que muerde la mano de su amo después que le ha dado de comer». Dura frase, pero corta en su sentido, cuando con ella se define lo que es la ingratitud. Y esta referencia es importante hacerla para contrastarla con el concepto de la gratitud. Alguien, cuando es ingrato, arrastra consigo componentes de egocentrismo y arrogancia, basados en pensar que merece todo y por tanto, el considerar las cosas por dadas, es apenas un componente más de su equivocada concepción de la vida.

Por el contrario, quien es agradecido, se liga a la realidad, la cual está íntimamente adherida a lo que es la humildad, partiendo de la base estructural de que esta última es precisamente la manifestación de la verdad. Siendo así, dentro de los marcos de la gratitud y de la humildad, el episodio de los diez leprosos curados por un milagro del Maestro, en el que solo uno regresa para agradecerle su sanación de un mal tan grande y doloroso, podría tornarse en la manifestación, también de agradecimiento, de parte de los otros nueve que faltaban. Con ella se confirma la sentencia de Marco Tulio Cicerón que dice “La gratitud es no solo la más grande de todas las virtudes, sino también la madre de las demás.