24 de agosto de 2019
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Golpe al prestigio de Trump

19 de noviembre de 2018
Por Albeiro Valencia Llano
Por Albeiro Valencia Llano
19 de noviembre de 2018

El presidente de Estados Unidos convirtió las elecciones del 6 de noviembre en un referéndum sobre sí mismo; así se explican los agresivos ataques retóricos para polarizar más al país y apuntalar su base política. Pero no fueron suficientes las cadenas de mentiras, ni las campañas de odio, porque los republicanos perdieron el control de la Cámara de Representantes y ahora los demócratas se preparan para hacerle oposición al presidente de la República y a la derecha. Trump, por supuesto, culpó a los medios de todos los males del país afirmando que son los enemigos del pueblo porque informan noticias falsas. Para estas elecciones el presidente “puso toda la carne en el asador”, maniobró con astucia para seguir controlando Cámara y Senado y de este modo conservar el poder. En un desesperado esfuerzo por mantener la mayoría republicana en el Congreso agitó varias consignas para ganar el voto conservador: la prosperidad económica, el miedo a los inmigrantes, las noticias falsas, los ataques a los medios de comunicación y la posibilidad de que el país se convirtiera en una Venezuela.

Las caravanas de migrantes

En todo el mundo crece el miedo, el rechazo y el odio contra los migrantes y este discurso xenófobo y racista está siendo alentado por Donald Trump. El pasado 12 de octubre salieron de San Pedro Sula, en Honduras, unas 300 personas, buscando el “sueño americano”; a los pocos días la caravana estaba integrada por unas siete mil personas, según cálculos de la Organización Internacional para las Migraciones. Después de recorrer más de 760 kilómetros a pie llegaron a Chiapas, al sur de México y días más tarde a Tijuana, en la frontera con Estados Unidos. El presidente de Honduras, Juan Orlando Hernández, acusó a la oposición de organizar la caravana para provocar vacío de poder. Lo cierto es que Honduras se ha venido convirtiendo en uno de los países más violentos del mundo; el 68% de la población se encuentra en condición de pobreza, según la ONU, y el 59% de los hondureños estaban desempleados en 2017. Como consecuencia la tercera parte de la población solo come una vez al día. Por esto se produjo la gran caravana de miles de personas, inmigrantes centroamericanos de Honduras, Guatemala y El Salvador, dirigiéndose a Estados Unidos.

Frente a los hechos, el presidente Trump recomendó a los republicanos utilizar el tema para subir en intención de voto en las elecciones legislativas del seis de noviembre y, 15 días antes, agitó las banderas afirmando que se trata de “un asalto a nuestro país”, y agregó que “el Partido Demócrata está animando a millones de extranjeros ilegales a romper nuestras leyes, violar nuestras fronteras y abrumar a nuestra nación”. Además, advirtió que si la caravana no se detiene comenzará a cortar la asistencia económica a Guatemala, El Salvador y Honduras, que este año recibieron 193 millones de dólares. En esos días, en víspera de las elecciones, el discurso xenófobo, la diseminación del odio y la violencia, se tomaron las principales páginas de los periódicos. Los republicanos concluyeron que las caravanas eran una provocación y culparon a México por permitir el paso de los inmigrantes; en este ambiente el Pentágono envió un ejército de más de cinco mil militares a la frontera con México.

La retórica agresiva e incendiaria

Pocos días antes de las elecciones, Trump inició una frenética campaña recorriendo medio país para apoyar a los candidatos republicanos y asegurar la gobernabilidad. Fiel a su estrategia, que le ha dado tan buenos resultados, continuó agudizando la polarización por medio de la guerra sucia y de la cascada de mentiras. En cada discurso afirmaba que “los demócratas le estaban abriendo las puertas del país a las turbas de ilegales que invaden a Estados Unidos con la complicidad de los medios de comunicación, considerados los peores enemigos del pueblo”.

El ambiente económico le era favorable porque hasta el mes de octubre el desempleo se sostuvo en 3,7%, la cifra más baja desde 1969, y las encuestas le daban una aprobación del 49%; sin embargo la situación política se complicó, desde el pasado mes, cuando 14 paquetes con explosivos llegaron por correo a diversas personalidades y entidades, todos demócratas que han sido blanco del odio y de los insultos de Trump. Y a esto se le suma la masacre realizada en Pittsburg, en una sinagoga, donde fueron asesinadas 11 personas. Muchos analistas políticos responsabilizaron del hecho a la retórica de odio y violencia del presidente.

En este clima la mayoría de los sondeos consideraba que la oposición demócrata recobraría la Cámara Baja; el Partido Demócrata ya estaba desesperado con la retórica agresiva e Trump y sabía que si el presidente se consolidaba en las elecciones de mitaca seguiría girando más hacia la extrema derecha, y, continuaría con mayor fuerza los ataques a la prensa. Sobre todo, podría seguir mintiendo; al respecto el periódico The Washington Post publicó un informe donde señaló que, en 649 días en la presidencia, ha mentido 6.420 veces, lo que equivale a 10 mentiras cada día. La estrategia funciona porque la gente le cree. Una encuesta reciente reveló que el 91% de sus seguidores cree todo lo que dice y en cambio a la prensa apenas le creen el 11%.

El avance de los demócratas

El Partido Demócrata se quedó con la Cámara, pero Trump se declaró victorioso y dijo que “fue fantástico”. Sin embargo le pusieron un freno pues se restauró el sistema de pesos y contrapesos. Al respecto editorializó The Washington Post, afirmando que “los comicios de esta semana han sido una muestra de salud política y de control de los excesos retóricos y reales del presidente Donald Tump”.

Pero, además, las elecciones dejaron algunas sorpresas: Alexandria Ocasio-Cortez, una mesera de un restaurante de Manhathan, con 28 años, fue elegida la representante más joven de la historia de Estados Unidos. Utilizó las redes sociales donde cuenta con 933 mil seguidores en Twitter y 423 mil en Instagram; de este modo venció a uno de los republicanos con mayor experiencia. También llegaron a la Cámara, por primera vez, dos mujeres musulmanas, reconocidas por su lucha contra el racismo. Y, para rematar, fue elegido gobernador de Colorado Jared Polis, un empresario millonario de 43 años. Desde que comenzó su campaña por la gobernación dijo que era homosexual, lo que trajo duras críticas del presidente Trump.

Con los demócratas en la Cámara se le complicará la vida al presidente; por ejemplo, se podría despedir de la construcción del muro fronterizo con México y de la reforma a la salud que impulsó Obama. Pero también le pueden destapar varios chicharrones, como la reapertura de la investigación sobre la participación del Kremlin en las elecciones de 2016. También podrían exigirle que haga pública su declaración de renta. Por último, los demócratas pueden poner en marcha, desde la Cámara de Representantes, el juicio político (impeachment) contra Trump.

Estados Unidos siempre se consideró bastión de la democracia, pero con un presidente como Trump se inaugura la nueva era de los líderes autoritarios que vienen apareciendo en países como Turquía, Hungría y Brasil.