25 de marzo de 2019
Aguas de Manizales - Marzo 2019

Estructuración de proyectos

Por Alejandro Callejas Aristizabal
22 de noviembre de 2018
Por Alejandro Callejas Aristizabal
22 de noviembre de 2018

Hace quince días por medio de una columna como estas planteamos la urgente necesidad y por supuesto el reto que existe para las administraciones locales (alcaldes y gobernadores) que llegaran a gobernar el próximo año, reformar la visión de sus empresas y equipos descentralizados con una vocación volcada a los resultados y la despolitización.

Particularmente se planteó la importancia que tiene para las regiones generar esquemas de Banca de inversión y estructuración de proyectos que rompan el ciclo de la pobreza y permitan de manera organizada ir alcanzando metas sobre presupuestos reales, basados en alianzas con el gobierno nacional, cooperación internacional y el sector privado. Esta situación solo podrá ser efectiva si se cambia el modelo de estructuración de proyectos.  Tema sobre el cual quisiera profundizar en esta oportunidad.

Una de las grandes frustraciones que existen en el mundo de la infraestructura social del país es la falta de proyectos estructurados técnicamente. Existen iniciativas y presentaciones en power point en los escritorios de todos los alcaldes y gobernadores del país sin embargo su falta de estructuración técnica y análisis serio las hacen inviables para ser ejecutadas con recursos de terceros interesados.

El segundo gran problema que se presenta todos los días es aún peor, en los casos que, si hay proyectos estructurados, los mismos son tan mal planteados que una vez iniciados tienen por obligación que suspenderse, reformularse y en la mayoría de las oportunidades adicionarse para poder ser terminados en condiciones de funcionabilidad.

Las causas pueden ser muchas, pero principalmente la falta de capacidad institucional de las alcaldías y gobernaciones en la estructuración de sus proyectos o simplemente la delegación a un segundo plano de este tema a la hora de definir prioridades.

Esto se traduce irremediablemente en informalidad, acuerdos políticos alejados de la transparencia, compromisos de ejecución de obras a cambio de dinero o votos etc.  Es decir, una cantidad de intereses creados sobre el contrato, pero nadie pensando en el proyecto realmente.

Estructurar bien supone muchas cosas: 1. Una buena planeación que permita hacer lo que realmente se requiere con los recursos que se tienen, es decir supone foco y una discusión abierta entre los interesados. 2. Asegura una coordinada financiación, articulando intereses, participantes, posibles fuentes etc. 3. Aumenta las posibilidades de tener una ejecución tranquila y sin sorpresas, previendo los riesgos y adelantándose a sus soluciones y finalmente y tal vez una de las cosas más importantes asegura la sostenibilidad y administración de la obra en el tiempo.

Para lograr esto hay que formar un equipo técnico importante, con visión y capacidad de ejecución. Desde mi punto de vista este debería ser el principal espíritu de los INFIS, estructurar buenos proyectos y operar como Banca de inversión.

Este no es el espacio para las cuotas políticas, este es el espacio para definir el norte, el futuro de las infraestructuras de los departamentos.

Claramente la cultura del proyecto no es trampolín político de nadie, suena soso y pesado a la hora de estar en campaña política, sin embargo, vale la pena que aquellos que estén pensando en liderar el departamento lo incluyan en su agenda.