2 de julio de 2020
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Estrategias de manipulación mediática para Colombia

13 de noviembre de 2018
Por Alejandro Bedoya Ocampo
Por Alejandro Bedoya Ocampo
13 de noviembre de 2018

Noam Chomsky es considerado el pensador vivo más importante de la actualidad gracias a sus grandes contribuciones en la lingüística. Uno de esos ramos, se dice, fue fundamental en el desarrollo de los códigos binarios que dieron lugar a los computadores que hoy día tenemos en casa. También ha sido un gran crítico del orden global, principalmente de la influencia de algunos Estados poderosos, a través de los medios masivos de comunicación, en el pensamiento de los ciudadanos. También se le reconoce por sus fuertes críticas a EE.UU y su incursión en otras latitudes soberanas, facilitadas en parte por las ventajas que ofrece el modelo económico actual.

Hacemos esta breve introducción sobre el pensador norteamericano porque la semana pasada fue difundida en redes sociales, por sus lectores, uno de sus grandes aportes. Se trata de la adecuación de lo que Chomsky llamó las 10 estrategias de manipulación mediática para un caso colombiano. Aludía a la segunda estrategia de manipulación; en ella se contempla que los gobiernos generalmente crean problemas para después dar solución a ellos, lo que busca recuperar la empatía del pueblo y dar vuelta a la percepción de que no todo va bien. Como lo expresa la difusión, esta estrategia está siendo utilizada por el uribismo en el tema de la implementación de la nueva reforma tributaria -llamada de financiación por el estigma que trae desde el 2016- específicamente sobre el tema del  IVA.

Según los críticos, el presidente pretende que el congreso apruebe una reforma que es regresiva para el bolsillo de las clases más débiles económicamente, lo que incluye gravar la canasta básica familiar (seguramente inconstitucional) y la de vivienda usada (parece que la DIAN, por las críticas que despertó la propuesta, quiere reversarla); también hay malestar por las altas exenciones tributarias a las grandes empresas, que bien podrían contribuir a tapar el hueco fiscal (sobre el que tampoco hay consenso). Lo que permite la adecuación de la estratega al caso colombiano, es que mientras el señor Duque presenta este proyecto, su mismo partido, en las inmediaciones del Congreso, y en cabeza de Álvaro Uribe, se va lanza en ristre contra ella. Lo anterior, a sabiendas de que cuando fue presidente propuso algo semejante.

La percepción que da esta situación es que ante el manejo de un país difícil como Colombia, hay otros factores que permiten determinar que podríamos encontrar otros medios de manipulación mediática sin desprendernos de la teoría Chomskyana. En el pasado, por ejemplo, cuando se conmemora el aniversario de la toma del palacio de justicia, se utilizó la primera estrategia, a saber, la de distracción. Ese 6 de noviembre de 1985, mientras se llevaba a cabo la negociación del gobierno con los guerrilleros del M-19, y la posterior retoma por parte de los militares, se televisaba un partido de fútbol grabado entre los equipos de Millonarios y unión Magdalena. De esa manera, se dispersaba la atención sobre el caótico momento que vivía la justicia colombiana.

Actualmente esa misma estrategia es aplicable a las marchas por la educación superior. De hecho, se tergiversó totalmente por parte de los medios de comunicación, la petición de estudiantes universitarios y profesores, para lo cual se cumple casi dos meses en cese de actividades y cuya voz no ha sido escuchada, de un movimiento pacífico y con fines específicos, por una imagen de vandalismo extremo.

Resulta ilógico que se esté utilizando la falacia de la generalización para hundir el grito desesperado, ya ahogado y sin salvavidas a la vista, de personas que buscan salvar la educación de un retroceso fatal. Por tres policías que obren mal, se sataniza el ministerio de defensa; por dos políticos que se embolsillan recursos públicos, sus colegas son calificados de roedores; por cinco vándalos que se alejan de los ideales de la marcha por la educación superior, toda la comunidad académica es tratada de terrorista. Así se logró la distracción.

A pesar de que es reprochable los actos violentos, se está utilizando esa máscara, punto en contra frente a cien a favor, para ocultar lo verdaderamente pedido: que dentro de la agenda de gobierno se le dé un lugar al diálogo. Y es solo una preocupación, pues las marchas que se ven venir con el referido IVA, sí que serán complicadas, y seguro que se utilizará la misma estrategia de distracción. Algunos, incluso, ya confesaron que muchas de las marchas han sido infiltradas (no nos consta). En ese orden, lo que sería ilógico, es que por dos o tres campesinos o transportadores revoltosos y violentos -que seguramente será la imagen que va  aparecer en primera plana de los principales periódicos- se empiece a difundir la idea de que lo mejor es abstenerse de comer la papa, el plátano, la cebolla y el tomate que cultivan y transportan los protestantes.

Otro ejemplo de adecuación colombiana es la séptima estrategia: “mantener al público en la ignorancia y la mediocridad”. Si tomamos como punto de partida que el IVA que Colombia posee es uno de los más altos a nivel mundial, y que este impuesto quiere hacerse extensivo a lo útiles escolares, dentro de los que se incluye a los libros, en definitiva el acceso a ellos, que ahora es complejo, se va elevar de manera considerable. Desincentivar la lectura y el pensamiento crítico en una sociedad como la nuestra, solo puede tener como repercusión el adoctrinamiento y el poco flujo intelectual. El periodista Félix de Bedout lo dijo: “IVA para toda la canasta familiar, IVA del 18% para los libros. Un pueblo mal alimentado e inculto, el paraíso de los déspotas”.

Podemos aplicar la tercera estrategia, de gradualidad, en el mismo problema de desfinanciamiento de las universidades públicas, que tiene como consecuencia última la privatización. Ello en un padecimiento que viene debilitando la educación superior desde 1993. Invocamos también la quinta estrategia, dirigirse al público como criaturas de poca edad, en donde de nuevo tiene cabida el uribismo; esta vez desde su campaña presidencial, de modo que decirle a un pueblo, aprovechando la mínima cultura política colombiana – y latinoamericana- que elijan al que dice un señor X porque el señor Y lo dice, sin saber porqué, ¡y que le crean! es manejar las masas a su antojo, tal como sucedía en los siglos XIX y XX.

Podríamos citar muchos más ejemplos con las otras estrategias faltantes; tal vez lo elijamos como argumento en otra ocasión. Seguir comentando el tema en este espacio desbordaría la naturaleza de la columna, por lo que se deja a reflexión de cada quien si se considera o no estratégicamente manipulado. Antes de responder, recuerde que en los guardianes de la libertad, Chomsky dijo: “En los países donde los resortes del poder están en manos de la burocracia estatal-mediante el control monopolístico sobre los medios de comunicación, a menudo complementado por la censura oficial- resulta obvio que dichos medios están al servicio de los fines de una determinada elite”.

NOTA: Se propone por parte del señor presidente del senado una constituyente para reformar la justicia, pues no han podido con las críticas que le hizo la comunidad y el debate de la oposición en discusión de acto legislativo, que es el mecanismo más sano democráticamente para promover una reforma de tal envergadura. Ahora sí puede contestarme: ¿Quién cree que ejerce el poder y maneja las cúpulas mediáticas en Colombia?