9 de agosto de 2022
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El caso Arias

21 de noviembre de 2018
Por Óscar Alarcón
Por Óscar Alarcón
21 de noviembre de 2018

MACROLINGOTES

Ojalá que el exministro Andrés Felipe Arias salga inocente del proceso en el que está vinculado, a pesar de que ya la Corte Suprema de Justicia lo condenó y hoy es reo ausente. Lo que hay que pedirle tanto a él como a su familia y también a su partido es que no engañen al país. Su condena fue resultado de un proceso de acuerdo con la ley colombiana, en donde jamás intervino al gobierno, porque no tenía como hacerlo y pienso que no tenía ningún interés. Arias dijo, en su momento, que no creía en la justicia colombiana (además de la Corte lo condenó la Contraloría y la Procuraduría de Ordóñez) y sí en la de los Estados Unidos, donde se fue evadiendo la condena. Esa justicia, de la que inicialmente dijo que si era la buena, lo detuvo y lo mantiene privado de la libertad. Quién sabe qué dirá ahora. El hecho de que el Gobierno colombiano haya solicitado su extradición fue atendiendo un pedido de la Corte porque ante la ley colombiana es un delincuente condenado que debe venir aquí a cumplir la pena. Y el Gobierno es quien debe hacer la solicitud ante las autoridades norteamericanas, porque no puede hacerlo la Corte.

Ahora el exministro Arias acaba de conseguir un pronunciamiento de un organismo internacional –que no obliga a Colombia—en donde dice que tiene derecho a una segunda instancia en su proceso. Promocionaron esa decisión y eso les dio margen para que hablaran de que su proceso no fue legal por falta de ese recurso. ¡Falso! No lo hubo porque él era aforado y de acuerdo con la Constitución, para ellos, no existía. Una reforma constitucional, reciente y posterior, acaba de establecerla para quienes tienen esa categoría. De acuerdo con nuestra Constitución “en materia penal, la ley permisiva o favorable, aun cuando sea posterior, se aplicará de preferencia a restrictiva o desfavorable” ¿Se le podrá aplicar a Arias? Doctores tiene nuestra justicia que deben decidir, con él aquí.

Pero, por favor, no engañen al país, si es que no quieren ingreso seguro.