12 de julio de 2024

El Cable Aéreo, de mal en peor

Estudiante Doctoral. Magíster en desarrollo y planificación. Politólogo. Profesor universitario y consultor en políticas públicas. Interesado en educar para la política. Concejal de Manizales.
6 de noviembre de 2018
Por Julián Andrés García Cortés
Por Julián Andrés García Cortés
Estudiante Doctoral. Magíster en desarrollo y planificación. Politólogo. Profesor universitario y consultor en políticas públicas. Interesado en educar para la política. Concejal de Manizales.
6 de noviembre de 2018

El Cable Aéreo es uno de los sistemas de transporte en la actualidad más importante de Manizales y Vallamaría. Uno de los servicios públicos esenciales para que muchas personas puedan trasladarse a sus lugares de trabajo o para que viajeros frecuentes puedan llegar hasta el terminal de transporte. Pero hoy cada decisión que toma la administración del Cable Aéreo deja consecuencias negativas, ya sea para el presupuesto público o para la comodidad de los pasajeros. Pero en definitiva se nota una negligencia, falta de planeación y de acciones de contingencia para lograr prestar un servicio de calidad como lo merecen todos los usuarios de este sistema.

La última perla e improvisación de los “líderes” del Cable, fue la implementación nuevamente, del sistema de tarjetas, una estrategia que ya se había usado y que la Corporación Cívica de Caldas y la Organización Manizales en Común denunciaron, además de otras problemáticas, porque su funcionamiento no era el edecuado y no cumplía con el objetivo para el que fue diseñado.

Todo esto lo sé, porque el pasado sábado tuve una desagradable experiencia que sumado con la lectura de las denuncias de otros amigos, me permitieron entender lo que tienen que padecer todos los días muchos usuarios. Siguiendo con la historia, estas tarjetas tienen un costo de $2800 pesos, y para poder usar el Cable Aéreo todas las personas tienen que comprar la tarjeta o no podrán ingresar a las cabinas para que los transporte. Esta medida empezó a regir desde el pasado 1 de noviembre y su información fue a través de una fotocopia que estaba pegada en todas las cabinas, pero no tuvo una difusión más personalizada con los pasajeros frecuentes del sistema. Entonces, nos tendremos que preguntar, ¿qué va a pasar en enero cuando a la ciudad llegan tantos turistas? ¿Todos tendrán qué comprar una tarjeta para usarla una sola vez y llevarla de recuerdo a sus ciudades o países? Lo que sí es seguro, es que se llevarán una imaagen de ciudad poco amigable con sus habitantes.

Uno de los pasajeros que estaba conmigo cuando el suceso ocurrió, me dijo que “para solucionar el problema lo que debía hacer, era pedirle el favor a otra persona que sí tuviera tarjeta para que me comprara los pasajes que necesitaba”, y aunque eso fue lo que hice, esa no puede ser la solución; el sistema debe ser mucho más flexible y tener otras posibilidades para aquellos que no tienen el dinero para la tarjeta o simplemente no la quieren comprar. Pero imaginemos que pedirle el favor a alguien siempre sea la solución más viable. Ahora, este escenario claramente no siempre funcionaría. El sistema presta servicio hasta las 11:00 de la noche, entonces imagínese que son las 10:00 pm. y solo va usted de pasajero, pero no tienen la tarjeta y tampoco el dinero para comprarla, solo le queda el dinero preciso para el pasaje (muy común en nuestra sociedad de sobrevivencia), entonces qué debe hacer, irse caminando para su casa, que supongamos queda en Villamaría.

Otra persona me escribía en un mensaje en uno de los vídeos ( y ) que publiqué el mismo sábado que, “deberíamos dejar de pensar como si fueramos un ‘pueblo’ y aceptaramos esta medida.» Pero yo no estoy en contra de la implementación de la tarjeta, estoy en contra de la inflexibilidad del sistema. Además la ineptitud administrativa y la ineficiencia de los gobernantes no tiene nada que ver si somos un pueblo o una metrópolis.

Pero de lo más inverosímil que me pasó fue que terminado el recorrido en la estación Los Cambulos, la persona que me hizo el favor seguía para Villamaría, y cuando quería salir de la estación, nuevamente me exigían la tarjeta que, por supuesto no tenía. En los sistemas de transporte público que usan tarjeta, usted la debe pasar a la entrada o a la salida para pagar el costo del trayecto y en ese momento el sistema hace el control de cuántos pasajeros ingresan, siendo una obviedad que los mismos que entran deben salir (nadie se quiere quedar a vivir ahí), pero en el Cable Aéreo la tarjeta se debe presentar al ingreso y a la salida, ¿Para qué? ¿por qué? ¿Cuál es la función de esta medida?

Como se dijo al inicio, lo que ha pasado con el Cable Aéreo, ya ha sido denunciado en diferentes ocasiones, esta columna es una ratificación de esas denuncias y además contar cómo en carne propia cualquiera de nosotros puede vivir una mala experiencia con este sistema si no ponemos en evidencia su mal funcionamiento, pero sobre todo, si el año entrante seguimos votando por los mismos.

@julianelpolit

[email protected]