16 de julio de 2024

Edila, mantener, sintaxis, esperar

Profesor y catedrático, algunos años; rebuscador, otros tantos, y hoy, escritor y defensor ferviente de nuestro hermoso lenguaje castellano.
6 de noviembre de 2018
Por Efraim Osorio
Por Efraim Osorio
Profesor y catedrático, algunos años; rebuscador, otros tantos, y hoy, escritor y defensor ferviente de nuestro hermoso lenguaje castellano.
6 de noviembre de 2018

Quisquillas de alguna importancia

En la frase estudiada, sobra el término femenino, porque en ella, ‘ediles’ abarca los dos géneros. 

En épocas que son ya sólo historia, ‘alcaldesa’ se le decía únicamente a ‘la esposa del alcalde’. Hoy, ‘alcaldesa’ es “la mujer que desempeña el cargo de alcalde”, porque la desinencia ‘-esa’ “aparece en algunos sustantivos femeninos de cargo o dignidad”, por ejemplo, ‘baronesa’, ‘duquesa’, ‘condesa’, ‘abadesa’. El sustantivo ‘lideresa’ (femenino del anglicismo ‘líder’-1970), aceptado ya por la Academia de la Lengua (2001), no expresa la idea de cargo o dignidad, sino la condición de una mujer que es seguida por un grupo de personas en alguna campaña, empresa o movimiento político. Consecuencia de esto, alguien inventó el término ‘edilesa’, que copió el redactor del siguiente informe de LA PATRIA: “Una fiesta nacional se vivió en la instalación  del XII Congreso Nacional de Ediles y Edilesas…” (Público, 26/10/2018). El terminacho puso a pensar a algunos ex alumnos de la profesora Edith Angélica Bustos C., y con razón, porque desde mediados del siglo pasado El Diccionario tiene como una de sus entradas el término ‘edila’ (feísimo), con esta acepción: “Mujer miembro de un ayuntamiento”. En la edición de 1956 (XVIII), a la definición le agrega “Concejala”. Y desde la del 2001 (XXII) la misma fuente observa: “Para el femenino, úsase también la forma ‘edil’”. ¡Bravo, bravísimo! Como, digo yo, ‘la presidente’, ‘la vicepresidente’, ‘la juez’, ‘la líder’, ‘la concejal’, porque esas terminaciones del género femenino le quitan a la palabra original su fuerza expresiva. Nota: En la frase estudiada, sobra el femenino, porque en ella, ‘ediles’ abarca los dos géneros. En el lenguaje culto, por supuesto. Además, como son nombres comunes, les queda grande la mayúscula inicial. ***

Los verbos transitivos piden siempre un complemento directo o acusativo, verbigracia, ‘a los políticos les gusta mantener sus feudos’. De lo contrario, se convierten en pronominales, caso en el cual, hay que agregar la partícula ‘se’. El redactor de Supimos que… obvió esta norma, y escribió: “Hay que recordar que el docente Juan Carlos Yepes mantiene en ayuno…” (LA PATRIA, 27/10/2018). “…se mantiene en ayuno”, pues, sin el reflexivo ‘se’, la redacción correcta sería ésta: “…mantiene en ayuno a su pobre estómago”. Analice, señor, y verá. Lo mismo se le puede decir a la columnista Beatriz Chaves Echeverri, que redactó de la siguiente manera: “Existe un grupo que inició en los Estados Unidos y se llama…” (Ibídem). ¿Inició qué? Ello es que el verbo ‘iniciar’ es también transitivo, por lo cual, cuando se emplea como pronominal… ¿Será necesario repetir? ***

La embajadora de la Unión Europea en Colombia, Patricia Llombart, escribió: “Ninguna nación está exenta de vivir situaciones críticas, y es ahí cuando una mano amiga es siempre bienvenida y necesaria” (El Tiempo, 28/10/2018). En esta oración, la falta de sintaxis es evidente, porque, como el antecedente es el adverbio de lugar ‘ahí’, el consecuente tendría que ser ‘donde’. Pero, como no habla de lugar sino de tiempo, pues antes lo había expresado (“…al ayudar a los venezolanas en tiempos de crisis”), el adverbio apropiado tiene que ser el de tiempo, ‘entonces’ (en tal tiempo u ocasión), así: “…y es entonces cuando una mano amiga…”. En la redacción, hay que tener siempre en cuenta que los adverbios son de tiempo, lugar y modo, y que cada uno expresa una idea diferente. Es la lógica de la gramática. *** 

Un titular, ‘así de grande’, en LA PATRIA: “La derecha espera por Bolsonaro” (Mundo, 28/10/2018). No sé por qué me recordó este titular la traducción del título de la tragicomedia “En attendant Godot”, de Samuel Beckett: “Esperando a Godot”. Quizás porque es castiza, pues el verbo ‘esperar’, cuando su complemento directo pide ‘determinación’, rige la preposición ‘a’: “La derecha espera a Bolsonaro”.  ‘Esperar por’, redactores de LA PATRIA, es la traducción literal del inglés ‘to wait for’, que, por supuesto, el castellano rechaza. Y ustedes deberían hacerlo también.

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