21 de junio de 2021
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Colombia conejiada

19 de noviembre de 2018
Por Alberto Zuluaga Trujillo
Por Alberto Zuluaga Trujillo
19 de noviembre de 2018

Ha hecho carrera entre los colombianos la expresión conejiar para significar con ella, trampa o engaño. Hacer conejo, es dejar con los crespos hechos a quien se le prometió para luego no cumplirle. Y eso es lo que  está haciendo el presidente Duque con los colombianos, pues como candidato prometió a diestra y siniestra no subir impuestos, oponiéndose como Senador del Centro Democrático a que se gravaran productos que hasta ese momento estaban exentos del impuesto al valor agregado (IVA) convirtiéndose en un fuerte crítico del gobierno anterior cuando lo incrementó del 16 al 19 por ciento, afirmando en un debate en la Alta Cámara Legislativa que, la afectación del IVA a las clases más vulnerables, era una verdadera infamia.

Ya como candidato fue reiterativo en que era necesario reducir el cobro del IVA pues para él era más importante una reforma a la administración del Estado con el fin de evitar el derroche de recursos y la corrupción. Si a Santos tanto le enrostraron lo dicho en un debate televisivo: “No subiré impuestos y lo gravaré en piedra”, porqué a Duque la frase similar: “No más impuestos, lo único que subiremos será el salario mínimo”  que fue una de las muchas frases que aparecieron en las gigantes vallas utilizadas durante su campaña, en nada incomoda ni molesta al Centro Democrático que después de la presentación del proyecto de reforma tributaria, disimuladamente presentado como Ley de Financiamiento para no producir escozor y mucho que lo produjo, ¿motivó al jefe de ese partido, el senador Uribe a quitarle su respaldo para ahora aparecer como el defensor de las clases sociales a quienes afectará el IVA? La Consulta Anticorrupción, que no logró su aprobación pero obtuvo innegable respaldo y cuya bandera el presidente Duque recogió, comprometiéndose con sus impulsadores a materializarlos en proyectos de ley que luego presentó al Congreso, ¿no están ahogándose, unos negados y otros por no alcanzar el tiempo  para sus debates antes del 16 de diciembre, pese al  tardío mensaje de urgencia de hace ocho días que el Gobierno se comprometió a presentar hace dos meses?

Cuando el candidato Duque junto a su partido atacaron lo que en el gobierno anterior llamaron mermelada, hoy como Presidente con el respaldo de su bancada ha presentado un proyecto de reforma política que permite a los congresistas intervenir directamente sobre el 20 por ciento del presupuesto de inversión para las regiones, resucitando con ello la abominable práctica de los auxilios parlamentarios, ¿no es eso mermelada y de la espesa   que tanto gusta en el Congreso? ¿O será  que la mermelada era condenable en Santos pero saludable y benéfica en Duque? Los 100 días de este Gobierno  por quien votamos la  mayoría de colombianos, nos deja un sabor agridulce que no nos permite aun discernir si lo hicimos bien o lo hicimos mal. Si quien realmente gobierna es él, o gobiernan a través de él. Hasta hoy, la diferencia con el pasado Gobierno, es que aquél conejió a Uribe y este pareciera haber conejiado a Colombia entera.

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