12 de mayo de 2021
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Vida en el planeta tierra*

8 de octubre de 2018
Por Jesús Helí Giraldo Giraldo
Por Jesús Helí Giraldo Giraldo
8 de octubre de 2018

Por: Jesús Helí Giraldo Giraldo

La posibilidad de vida, y donde ésta pueda perdurar en las formas altamente evolucionadas, en el Sistema Solar, es determinada por la temperatura y la luminosidad, siendo estimada por los científicos en una banda térmica comprendida entre el punto de congelación y el de ebullición del agua. Los planetas, de una estrella, pueden ofrecer este rango sólo dentro de un campo de distancias muy restringido respecto a su Sol. En forma afortunada lo cumple la Tierra, poseedora también de atmósfera, requisito adicional para que haya vida, manteniendo la temperatura equilibrada durante el día y la noche. Es el único planeta, de nuestro sistema solar, capaz de albergar vida. Investigaciones sobre existencia de vida en otros sistemas solares, concluyen que es muy pequeño el porcentaje de estrellas, poseedoras de planetas que permitan el desarrollo de una vida superior. En caso probable, obtendríamos una distancia media de dieciocho años-luz a los lugares más cercanos donde se diera esa posibilidad. Sin embargo, no tenemos la certeza de ser los únicos seres inteligentes en el universo entero, ni disponemos, tampoco, de las pruebas inequívocas de existencia de acompañantes similares en otras galaxias. En cien mil millones de estrellas semejantes al Sol, algunas de ellas disponiendo de su propio sistema planetario, es posible encontrar en uno de sus planetas, no vacío o muerto, evolución similar a la del nuestro. Sólo nuestro planeta presenta una providencial combinación de agua líquida y atmósfera rica en oxígeno e hidrógeno y un clima apropiado para la vida vegetal y animal. Tres cuartas partes de su superficie están cubiertas de agua. La Tierra es de constitución rocosa, con una corteza poco común dividida en placas que se mueven y chocan, originando los terremotos y las actividades volcánicas. Su atmósfera es un escudo protector de los impactos de la radiación peligrosa del Sol La formación de la Tierra se remonta a unos 4.700 millones de años, según hipótesis científicas que, a la vez, hacen aparecer la evolución biológica entre 2.000 y 4.000 millones de años atrás. El estudio de seres vivientes, de periodos pasados de la historia, informa de restos diminutos de organismos, mediante procesos químicos. La Geología nos habla de esquistos o formas rocosas aparecidas en Sudán hace 2.200 millones de años, ubica la roca sedimentaria más antigua en Sudáfrica, atribuyéndole 3.300 millones de años. Nuestro planeta tiene un satélite natural, la Luna, formado por roca solidificada, sin atmósfera ni agua. La Luna tiene cuatro fases que dependen del lado que recibe la luz del Sol: cuarto menguante, luna nueva, cuarto creciente, luna llena. Cuando el Sol y la Luna se encuentran, en lados opuestos de la Tierra, el Sol ilumina directamente y aparece la Luna llena; los dos planetas hacen conjunción para formar la Luna nueva; si la superficie iluminada va en aumento se denomina Cuarto creciente, en caso contrario, Cuarto menguante. Los cambios de la Luna han influido siempre sobre las personas. La Luna nueva se considera el momento ideal para iniciar una empresa, representa el inicio de nuevos ciclos personales. Antiguamente la Luna llena era motivo de temor porque se interpretaba como el momento en que los espíritus vagaban por el mundo. A los rayos de la Luna llena se les consideraba culpables de locura. Las personas desequilibradas sufren de neurosis y se les despierta el sentido erótico en épocas de plenilunio. Aún, hoy en día, se presta mucha atención a las influencias emocionales que este aspecto lunar pueda tener en sujetos demasiado sensibles.

Los hombres prehistóricos concedían gran importancia al registro del Sol y la Luna; los cambios de estaciones eran previsibles según el estudio de los astros; las cosechas y las épocas de siembra eran determinadas por el Sol, la Luna y las Estrellas. En la actualidad, muchos campesinos, continúan pendientes de la Luna para el corte de árboles y programación de sus cosechas. La Tierra no está en reposo, ininterrumpido movimiento, giratorio y de traslación en la órbita que le ha sido asignada alrededor del Sol, la mantiene activa. El movimiento de Rotación es ejecutado sobre su propio eje en 24 horas y es lo que llamamos Día. El efecto de redondez de la Tierra hace que la luz del Sol, en determinado momento, sea diferente en los dos lados de la esfera, dando lugar al Día y la Noche. El movimiento de Traslación es el realizado alrededor del Sol, tiene una duración de un Año. El Sol es a la Tierra lo que el alma es a la personalidad. En la inmensidad de tiempo que abarca la historia de la Tierra, ésta y los mares cambian en forma notable, ocasionando la formación y desaparición de montañas y transformación de la plataforma submarina. La superpoblación humana, la tala de bosques y la quema de combustibles fósiles contribuyen a la formación del llamado Efecto Invernadero, responsable del aumento de temperatura.

* Artículo del libro: La personalidad: efectos de la infancia