7 de mayo de 2021
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Orden justo

10 de octubre de 2018
Por Víctor Julián Ramírez Betancur
Por Víctor Julián Ramírez Betancur
10 de octubre de 2018

Garapullo

Por: Víctor Julián Ramírez Betancur 

El modelo de Estado colombiano está concebido como un Estado social de derecho fundado en el respeto por la dignidad humana, cuyos fines son asegurar a sus integrantes la vida, la convivencia, el trabajo, la justicia, la igualdad, el conocimiento, la libertad y la paz, dentro de un marco jurídico, democrático y participativo que garantice un orden político, económico y social justo. Pero, entonces, ¿Cómo lograr un orden justo que pueda ser obedecido y acatado sin más limitaciones que las que nos da la libertad?

Actualmente vivimos en una sociedad que no respeta las normas, que no tiene respeto por la autoridad y, lo que es peor, que no respeta la dignidad de las otras personas, pues basta mirar las noticias de la semana pasada donde la niña Génesis Rúa de tan solo 9 años de edad fue violada, asfixiada e incinerada por un individuo que no respetó su dignidad humana o el secuestro del niño Cristo José Contreras, hijo del alcalde de El Carmen, Norte de Santander o el caso de falta de ética del actual ministro de Hacienda, para concluir que estamos en una sociedad que no tiene un orden justo, fundado en el respeto por la dignidad humana como está concebido desde la Constitución Politica.

Cada que ocurren hechos de violencia contra nuestro niños o de corrupción y falta de ética, salen los ideólogos de la extrema derecha a proponer normas duras como la cadena perpetua y hasta pena de muerte para los violadores; así pasó con el caso de Luis Alfredo Garavito, Rosa Elvira Celi o el Yuliana Sanboní, entre otros, pero esas propuestas son flor de un día porque tan pronto pasa el alboroto por los hechos se les olvidan las propuestas y quedamos otro vez en lo mismo.

En toda sociedad el derecho en general y el ordenamiento jurídico en particular deben conducir a encontrar solución a los problemas que genera el caos y a la situación del incumpliento de las normas por parte de los individuos, pero el problama radica en cómo hacer para que esto se cumpla. Según Mauricio García Villegas en su libro “El orden de la libertad”, para buscar la solución al problema del desorden y en especial al del incumplimiento de las reglas y normas por parte de los individuos dentro de la sociedad, se debe lograr la mejor combinación posible entre las siguientes tres cosas: i) creación de normas legítimas que defiendan los derechos de la gente y los procedimientos democráticos; ii) fomento de la confianza entre los ciudadanos, así como entre estos y las autoridades, y iii) sanciones efectivas (entre estatales y sociales) para quienes incumplan las normas vigentes.

Amén de lo anterior, para tener un orden justo y que sea obedecido por todos los miembros de la sociedad, debemos tener una educación en valores y principios que deben ser inculcados, primero desde la familia y, luego, desde la escuela, el colegio y la universidad, pues una sociedad sin valores y sin principios es una sociedad condenada al fracaso, pues en ella no imperan ni la autoridad, ni la justicia, ni el orden, ni la libertad.

Desde la época de la Patria Boba (1810 – 1815), Colombia ha estado sumida en pugnas internas entre federalistas y centralistas, entre liberales y conservadores, entre las fuerzas insurgentes y las fuerzas del Estado, que no han permitido establecer un orden justo que debe ser obedecido, sin que caigamos en los extremos de la doctrina conservadora y autoritaria que tiraniza a la población, o en la doctrina libertaria que pretende construir todo a partir de la sociedad y la apertura económica del mercado.

Nuestra sociedad necesita establecer un orden justo, fundado en el respeto por la dignidad humana, en el cual la tolerancia y el respeto por la diferencia sean las bases del mismo, una sociedad donde el que la hace, debe pagar por lo que hace, una sociedad donde las leyes no sean para los de ruana, una sociedad donde reine el orden y la justicia. Una sociedad construida sobre los factores reales de poder y no solo escrita en el papel de lo que llamamos Constitucion, una sociedad donde las normas aprobadas sean las que necesita la misma sociedad y no las que nos imponen a su antojo los paises desarrollados, como el sistema penal acusatorio que nos rige, por poner solo un ejemplo.

Por eso, si queremos un orden justo, fundado en el respeto por la dignidad humana, debemos crear normas legítimas y respetarlas, fomentar la confianza entre los ciudadanos y el Estado, imponer sanciones efectivas para quien contravenga el orden jurídico establecido y educar en principios y en valores a nuestros niños desde la familia y la escuela, pues de lo contrario, estaremos condenados a otros doscientos años de anarquía y caos.

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