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La Tierra Prometida

3 de octubre de 2018
Por Víctor Julián Ramírez Betancur
Por Víctor Julián Ramírez Betancur
3 de octubre de 2018

Garapullo

Por: Víctor Julián Ramírez Betancur

La decisión del ex-presidente Santos como jefe de Estado, de reconocer a Palestina como un Estado libre, independiente y soberano no es más que el reconocimiento del derecho de autodeterminación de los pueblos, institución de derecho internacional, reconocida por los pactos internacionales de derechos humanos, como una extensión de la noción política de independencia, que no es otra cosa que la postestad que tienen determinados grupos poblacionales de darse su propia forma de gobierno y de definir y desarrollar su propio modelo económico, cultural y social. Sobre las suspicacias que generó dicha decisión por haber sido tomada en las postrimerías de su mandato y subrepticiamente como fue tratado el asunto, dejo a la conciencia de mis estimados lectores las apreciaciones que puedan tener al respecto, pues el fin del presente artículo es dar a conocer, de manera suscinta, las causas que han generado el concflicto árabe-israelí. Para entender las verdaderas causas del conflicto, debemos adentrarnos en la historia de la humanidad desde antes de Cristo.

La Tierra Prometida es la región geográfica situada entre la costa de Egipto hasta la orilla del Río Éufrates y que según La Biblia, Yavhé prometió a Abraham, lugar donde se asentaron las doce tribus de Israel (Rubén, Simeón, Leví, Judá, Dan, Neftalí, Gad, Aser, Isacar, Zabulón, José y Benjamín) y que en la actualidad comprende a Israel, Palestina (Franja de Gaza y Cisjordania), la zona occidental de Jordania y parte de Siria y Líbano. En esta región surge el conflicto árabe-israelí, como consecuencia de la ocupación del territorio por árabes y judíos, pero sobe todo, porque ambos pueblos se consideran el pueblo elegido por Dios para ocupar la Tierra Prometida. Por lo tanto, el conflicto árabe-israelí es un conflicto de connotaciones religiosas, situación que ha dificultado más su resolución pacífica.

Los Hebreos, como se les denominaba antes de la conquista de la tierra de Canaán, constituyen el grupo monoteísta (creencia en la existencia de un solo Dios), que a la vez son descentientes directos de los patriarcas Abraham, Isaac y Jacob. Después del paso del Río Jordan, se les denominó israelitas o simplemente pueblo de Israel. De ese grupo monoteísta surgen las grandes religiones como el judaísmo, el islam y el cristianismo.

Inicialmente, esta región fue manejada por el Imperio Otomano y luego por el Imperio Romano, región apetecida por las riquezas y posición estratégica que tenía en su momento y que aún tiene, pero sobre todo, por su riqueza petrolera. Antes de la creación del Estado de Israel en 1948, gran parte del Oriente Medio estaba bajo control británico, con la denominación del Mandato británico de Palestina, administración territorial encomendada por la Sociedad de Naciones (hoy Organización de Naciones Unidas – ONU) al Reino Unido de Gran Bretaña e Irlanda del Norte, después de la Primera Guerra Mundial, con el fin de crear un territorio para el pueblo judío, territorio habitado en su mayoría por árabes de la religión musulmana y en menor proporción por judios; luego los judíos se asentaron en los territorios de Israel y los árabes en los territorios de Palestina (Franja de Gaza y Cisjordania), esa es la verdadera cuasa del conflicto.

Luego de la diáspora debido a la invasión de los romanos a la región de la Tierra Prometida, después de la Segunda Guerra Mundial, la ONU aprobó la partición del Mandato británico de Palestina en dos Estados, uno judío y otro árabe. El 14 de mayo de 1948 el Estado de Israel declaró su independencia, lo que recrudeció el conflicto entre árabes e israelíes debido a que los paises vecinos árabes de Israel no aceptaron su independencia. Tras la partición, los árabes palestinos quedaron instalados en la Franja de Gaza y Cisjordanía, parte de Líbano y Siria y los judíos de Israel en el resto del territorio.

En 1964, bajo el auspicio de la Liga Árabe, se creó la Organización para la Liberación de Palestina (OLP) que se fijó como objetivo principal la destrucción del Estado de Israel y la recuperación de los territorios usurpados, según los árabes, por los judíos y para conseguir el retorno de los palestinos que huyeron o fueron expulsados y, en general, para proclamar la autodeterminación de los árabes palestinos como pueblo. Desde 1969 hasta su muerte, Yaser Arafat fue el líder de la Organización para la Liberación de Palestina (OLP) y de la posterior creada Autoridad Nacional Palestina en 1993 bajo los acuerdo de Oslo (Noruega) y quien tuvo mayores logros al declarar en 1988 la independencia de Palestina y reconocer los dos Estados, el de Israel y el de Palestina, hecho que lo hizo merecedor del premio Nobel de paz en 1994, junto a Shimon Pérez e Isaac Rabin por los esfuerzos conjuntos de lograr la paz en Oriente Medio.

Desde el año 2011, tanto la UNESCO como la ONU han reconocido a Palestina como miembro y Estado observador no miembro, respectivamente, y a partir de allí, son muchos los Estados que han reconocido a Palestina como Estado. Por eso la decisón del ex-presidente Santos de reconocer a Palestina como Estado libre, independiente y soberano, fue la correcta, pero la forma como lo hizo no fue la más ortodoxa, según sus críticos.

Como vimos, el conflicto árabe-israelí ha sido un conflicto con connotaciones religiosas, pues tanto Israleitas o Pueblo de Israel (judaismo) como Palestinos (Islam) se consideran descendientes de Yavhé y Alá y, por ende, herederos de la Tierra Prometida.

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