22 de julio de 2024

La Política del espectáculo y el show mediático

Estudiante Doctoral. Magíster en desarrollo y planificación. Politólogo. Profesor universitario y consultor en políticas públicas. Interesado en educar para la política. Concejal de Manizales.
30 de octubre de 2018
Por Julián Andrés García Cortés
Por Julián Andrés García Cortés
Estudiante Doctoral. Magíster en desarrollo y planificación. Politólogo. Profesor universitario y consultor en políticas públicas. Interesado en educar para la política. Concejal de Manizales.
30 de octubre de 2018

Dice el profesor de Ciencia Política Sergio Fabrini, en su libro “El ascenso del Príncipe democrático” del año 2009 que: “la política, por su misma naturaleza, es hiperreal, es decir, estrechamente dependiente del punto de vista de quien la interpreta. La política no tiene existencia objetiva, sino que es siempre construcción artificiosa, interpretación subjetiva, representación a partir de un punto de vista. La política es, por tanto, espectáculo, y en cuanto tal, como “espectáculo político”, es inherentemente fachista”.

Lo que creo es que nosotros como sociedad y país, hace ya muchos años, y con diferentes presidentes vivimos la política del espectáculo, el más reciente anfitrión de la Casa de Nariño, aunque tienen poco liderazgo político, tiene un gran equipo que le ayuda hacer sus puestas en escena.

Puede ser que el presidente Iván Duque sea muy joven, tenga muy poca o ninguna experiencia en lo público y que su liderazgo político no sea muy fuerte y visible, pero nadie podrá negar que registra muy bien ante las cámaras, tanto fotográficas como de vídeo, eso él lo sabe y lo utiliza de manera perfecta, en primera medida para levantar su baja popularidad como presidente y para dar ‘golpes de opinión’ que de poco o nada sirven para gobernar un país.

Sus primeras muestras de histrionismo las hizo en campaña, donde hablaba más de rock, mostraba sus dotes de bailarín o de cantante, que de las propuestas de cómo dirigir a Colombia. Ya como presidente sus muestras en cámara empezaron haciendo veintiuna con la cabeza en el Santiago Bernabéu, donde también fue ridiculizado por Emilio Butragueño, quien de forma muy sutil le “recomendó” a Duque que usará la cabeza para pensar.

Y aunque sus muestras artísticas no paran, el más reciente show fue la visita a Medellín, donde recorrió con el alcalde de esa ciudad Federico Gutiérrez, algunas zonas donde el microtráfico es fuerte, pero que su visita deja como resultados titulares de prensa como: “Duque se fue. Y la droga quedo” (Periódico QHubo, viernes 19 de octubre de 2018), es decir, que su espectáculo otra vez quedó en nada, pero su frase “el que la hace la paga”, que la usó en campaña y que ya ha repetido muchas veces como presidente, sigue pegando fuerte en el rating, aunque sus hechos pocas veces sean ciertos. Y es que “la notica política cobra relieve no porque tenga relación con la vida de la gente, sino porque se le presenta de una manera que llama su atención” (Fabrini, 2009) y para eso los comunicadores de Duque y los medios en general lo hacen a las mil maravillas.

La política del espectáculo poco o nada le deja al país, son “cortinas de humo” que tapan los errores y la crisis por la que atraviesa el gobierno y hace que lo verdaderamente importante se olvide, no se discuta o se esconda, por lo tanto no genera confianza ni legitimidad ante la sociedad, pero no solamente genera dudas frente al poder ejecutivo, sino también sobre algunos medios de comunicación y su papel en la democracia, que al parecer están respondiendo más ante la lógica de estar al lado de quien tiene el poder que a la ecuanimidad e imparcialidad de informar.