12 de julio de 2024

La corrupción como eje del sistema

Estudiante Doctoral. Magíster en desarrollo y planificación. Politólogo. Profesor universitario y consultor en políticas públicas. Interesado en educar para la política. Concejal de Manizales.
2 de octubre de 2018
Por Julián Andrés García Cortés
Por Julián Andrés García Cortés
Estudiante Doctoral. Magíster en desarrollo y planificación. Politólogo. Profesor universitario y consultor en políticas públicas. Interesado en educar para la política. Concejal de Manizales.
2 de octubre de 2018

 

 

Por Julián Andrés García Cortés 

 

 

 

 

Hace un mes y un par de días perdimos la Consulta Anticorrupción, un resultado inesperado y doloroso para muchos. Lo que no podemos perder es el camino ganado, ya que el mayor logro fue haber puesto en la agenda pública, y en las discusiones públicas y privadas a hablar a la gran mayoría de colombianos sobre este tema. Tampoco podemos perder las ganas de seguir combatiendo a los corruptos y de dejarlos en evidencia. Hemos perdido una batalla, pero todavía queda mucha “guerra que pelear”.

La corrupción es algo gigantesco, inmanejable y que molesta hoy por hoy a la gran mayoría. Pero esto no siempre fue así. Solo hasta hace un par de décadas, la corrupción se veía y se sentía como algo ‘bueno’ y necesario, una “corrupción blanca” que permitía que el tráfico de influencias fuera aceptado socialmente y que los sobornos pagados por empresas privadas fueran incluidas en la contabilidad para efectos tributarios, tal como se menciona en el libro de la Universidad Externado, sobre la Corrupción en Colombia, en su tomo 3 dedicado a la Corrupción Privada; toda una desproporción y vergüenza que aún se práctica, pero con métodos más discretos y menos evidentes, pero igual de dañinos.

El problema de la corrupción no es de un país específico o tiene un solo punto donde atacarlo, la corrupción es sistémica y se ha tomado con fuerza el sistema. Lo que quiero decir, es que el sistema cultural que hoy domina el mundo y que está transversalmente en la economía, la política, la educación, los medios de comunicación, el deporte entre otros aspectos, tiene sus principales valores relacionados con elementos de corrupción.

Esto quiere decir, que el sistema neoliberal que surgió como revolución, que se impuso como el modelo salvador de la corrupción pública y estatal de los años ochenta, es decir, el liberador de la “corrupción negra”, hoy es status quo; y terminó siendo más invasivo, dominante y perjudicial para las mayorías, que el problema que combatía.
En la década de los noventa las grandes privatizaciones de las empresas públicas en el mundo, las reformas gubernamentales y la reducción del gasto público, se hicieron con base en exterminar esa “corrupción negra” tan dañina y poco rentable a los privados, llamada empresa pública.

No puedo negar que me llama la atención la economía de mercado y que no me interesaría vivir en un mundo de visión comunista, me gusta el liberalismo, ese que defiende y ratifica las libertades individuales, y aquel que permite a quien quiera, a quien tenga las capacidades (cognitivas y económicas), la disciplina, y las ganas de crear y sostener una empresa, pero una empresa justa, ética y cumplidora de las leyes.