16 de julio de 2024

El miedo como herramienta política

29 de octubre de 2018
Por Víctor Zuluaga Gómez
Por Víctor Zuluaga Gómez
29 de octubre de 2018

Cuando hacemos una somera revisión de ciertos movimientos políticos del pasado, podemos concluir que el desespero y el miedo hacen parte de la argumentación preferida por quienes quieren imponer unos puntos de vista en el campo político y económico, haciendo a un lado la pluralidad y por lo  mismo, haciendo a un lado el diálogo, la concertación.

Sucedió en Alemania después de la primera Guerra Mundial en donde este país fue derrotado y obligado a firmar un tratado de paz humillante. Surgió entonces un líder que prometió colocar a Alemania por encima de todas las naciones, pero uno de los requisitos era el de eliminar al mayor enemigo, que era el pueblo judío y otros grupos humanos que no pertenecían a la supuesta raza “aria”. Se desencadenó una verdadera carnicería y sabemos las consecuencias.

Se repitió  la crisis en Estados Unidos cuando gran cantidad de capitales se desplazaron a otros países buscando mano de obra más barata y con la gran afluencia de inmigrantes de países “tercermundistas”, se señaló que era el inmigrante el causante de dicha crisis. Llega al poder el señor Trump y enfila baterías contra los inmigrantes y aprovecha los ataques de algunos descerebrados islámicos para declarar la guerra a todos los inmigrantes, considerando que ellos son la causa de todos los males que sufre el país.

Se avecina un nuevo caso, como el del Brasil, país que atraviesa una crisis, en gran medida provocada por corrupción generada por líderes del Partido de los Trabajadores y que le ha permitido a un nazi de nueva generación como Bolsonaro esgrimir el arma infalible, a saber el miedo a que la crisis económica se profundice si llega al poder un miembro del Partido de los Trabajadores. Y todo ello se refuerza con el hecho de que uno de los principales líderes de dicho Partido,  como es Lula, se encuentra bajo las rejas. Con un elemento adicional: Brasil sufre una enorme crisis de seguridad, reforzada por una situación económica bien difícil.

Nada difícil para el señor Bolsonaro apuntar con un dedo a la cárcel donde se encuentra Lula y con el otro señalar a Venezuela y su enorme crisis para despertar el miedo de los brasileros que, de acuerdo con las encuestas, se inclinarán por este último para elegirlo como su próximo Presidente. La estrategia del miedo, como se puede observar, da buenos frutos. Lo hemos visto en el caso colombiano con el cuento del Catro-Chavismo, que caló, sin duda.