13 de julio de 2024

Aranzazu: luminaria de mis mayores, celebra las XXV fiestas de la cabuya

Abogado, analista y columnista de opinión en El Espectador, Revista Semana y Eje 21.
11 de octubre de 2018
Por Uriel Ortíz Soto
Por Uriel Ortíz Soto
Abogado, analista y columnista de opinión en El Espectador, Revista Semana y Eje 21.
11 de octubre de 2018

Comunidad y Desarrollo

uriel ortiz

Las fiestas de la cabuya en Aranzazu, es la obra de un grupo de ciudadanos cívicos, qué motivados por sacar su pueblo adelante se embarcaron en diferentes leños para construir su navío en alta mar.

Aranzazu forma parte del paisaje cultural cafetero, con buena cantidad de sus veredas, además, tiene inventario de grandes posibilidades para proyectos: productivos, agroturísticos y medioambientales; las artesanías y tejidos en fibras del fique son la admiración de viajeros y turistas nacionales y extranjeros.

En verdad que ese puñado de intrépidos Aranzacitas lo lograron, lucharon contra las adversidades de un cultivo, qué por la revolución de los empaques plásticos, se eclipsó por muchos años en los anales de la historia social y económica y política del País, pero, que hoy gracias a la prohibición promovida por organismos nacionales e internacionales, resurge como fuente de desarrollo, con inmensas posibilidades de generación de empleo, tanto directos como indirectos y renglón de exportación.

El fique con su nuevo despertar se expande por todo el país y el mundo, posicionándose como cultivo de paz; y para Aranzazu – Caldas, que es la referencia de constancia y perseverancia con sus fiestas tradicionales, – únicas en el mundo -, deberían ser declaradas por la Unesco, como patrimonio inmaterial de la humanidad.

El fique, que se adapta a todo tipo de climas, por sus aspectos socioculturales, se está posicionando como cultivo de paz; hay que escuchar a la población indígena, ellos tienen guardados sus más íntimos secretos, para bien de la humanidad.

Los empaques, cordeles, artesanías, champús, jabones, otros artículos farmacéuticos y de tocador, producidos con base en las fibras y residuos de extracción, son la clara demostración de su valor agregado, industrial y comercial.

Lo anterior quedó demostrado, en el foro de innovación de fibras naturales y agroartesanales, celebrado en San Gil – Santander, durante los días 14 y 15 de septiembre, hubo amplia exposición de todos estos productos, que evaluados desde el punto de vista: control de calidad, marcan el camino de un nuevo renglón de exportación.

De la constancia y perseverancia de este laborioso pueblo, que hizo caso omiso a la crisis del cultivo, provocada por las devastadoras catástrofes medioambientales de los empaques plásticos, se sembraron las esperanzas de una industria, que para el inmediato futuro, promete ser uno de los renglones florecientes de nuestra economía, en la generación de empleo.

Aranzazu, celebra las fiestas de la cabuya desde 1953, es el recordar imperecedero por su sano esparcimiento y colorido de sus actividades, por eso, es   la obra de ciudadanos cívicos que vieron en el cultivo, magnífica oportunidad, para dejar legado a presentes y futuras generaciones, que tomen conciencia de su importancia, como producto biodegradable y amigable con el medio ambiente.

Son muchos los recuerdos de nuestra infancia y adolescencia, cuando desde niños participábamos de estas festividades, para avizorar en los horizontes el futuro de un cultivo que ya florece con la bruma de nuestros años.

Aranzazu: “pueblo donde se ama, se vive y se espera”; con un jardín de mujeres bellas, amor y poesía, los invita con calor y cariño, puesto que dichas festividades forman parte del entorno nacional e internacional.

Sus habitantes, son los embajadores ante el país y el mundo de un cultivo que se ubica a la vanguardia de protección y conservación del medio ambiente, con un impresionante bagaje de desdoblamientos agroindustriales que serán expuestos por verdaderos expertos durante las festividades.

 

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