18 de mayo de 2022
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Rescatemos el Amazonas

16 de septiembre de 2018
Por Clara Inés Chaves Romero
Por Clara Inés Chaves Romero
16 de septiembre de 2018

 

 

 

Por: Clara Inés Chaves R (*)

 

 

 

 

 

No deja ser preocupante que a pesar de las advertencias y de los llamados de científicos y biólogos como Carlos Nobre y Thomas Lovejoy quienes dicen que el Amazonas se aproxima a su punto de no retorno, nosotros no tomemos conciencia de lo que eso significa, para la supervivencia de las especies, por ser uno de los pulmones del mundo.

Para ellos, como le dijeron a Euronews, la deforestación continúa, y es un buen ejemplo de los problemas de la democracia representativa en Sur América. “La voluntad de la mayoría de preservar la Amazonía no se refleja en las acciones políticas”.

Según la noticia del diario El Tiempo, de fecha 27 de febrero del año en curso, el Amazonas se aproxima a su punto de “no retorno” en la cual se menciona las declaraciones dadas por el ministro de Ambiente Luis Gilberto Murillo en el sentido de que “cumplir la meta de “cero” deforestación en el Amazonas para 2020 será imposible, pues allí se concentra el 70% de la tala del país, y propuso extender el plazo dos o cinco años más. Al menos por ahora”.

Esta fue una declaración irresponsable pues cabe recordar que Colombia asumió compromisos internacionales en las cumbres que se han venido realizando sobre el cambio climático, sin dejar de mencionar que allí existen especies de animales y vegetales en vías de extinción, y la vida no se reemplaza con dinero. Debemos aprender a priorizar.

“Si el clima cambia -por la deforestación o el calentamiento global- existe el riesgo de que más del 50% de la selva amazónica derive a un paisaje degradado de baja biodiversidad, tipo sabana”, le dijo Nobre al portal Euronews.

Según una noticia de prensa del 9 del mes en curso “la joven que viajó de Providencia al Amazonas por defender el bosque”, “el 17 de agosto se presentó ante la Corte Suprema un plan de acción que complementa iniciativas que se han desarrollado hasta la fecha para frenar la deforestación en el Amazonas, donde la ganadería extensiva, la praderización, el acaparamiento de tierras, la extracción ilícita de minerales, cultivos de uso ilícito, la extracción ilegal de madera y la construcción de infraestructura vial hacen tambalear la existencia del hombre”. Nos preguntamos ¿dónde están el estado y su fuerza pública?

Para Adriana Lagos, coordinadora de la Estrategia Integral de Control a la Deforestación y Gestión de los Bosques, “para construir ese plan se hicieron seis talleres regionales con entidades públicas y organizaciones sociales, en los que se priorizaron acciones y se definieron escenarios para la región sujeto de derechos”.

De ahí salieron elementos que orientaron la construcción del Plan de Acción y del Pacto Intergeneracional por la Vida del Amazonas Colombiano –PIVAC–, relacionados con el modelo de desarrollo económico, problemas de coordinación institucional, dificultades de gobernanza y ordenamiento territorial, falta de información y participación de las comunidades, necesidad de reconocer el derecho de acceso a la tierra y la solicitud reiterada de socializar el Plan de Acción como condición para construir el Pacto Intergeneracional por la vida de la Amazonia.

El 17 de agosto se presentó ante la Corte Suprema un plan de acción que complementa iniciativas que se han desarrollado hasta la fecha para frenar la deforestación en el Amazonas

Se requiere  un esfuerzo conjunto entre los municipios y veredas con mayor deforestación, y que se les generen capacidades para cumplir las órdenes de la sentencia mencionada anteriormente. Es hora de dejar de jugar al tonto. ¿Qué estamos esperando para actuar rápidamente?

César Rodríguez, director de Dejusticia considera que “la sentencia no pretende comenzar de cero, sino acelerar los programas que ya existen. Hay que concentrarnos en los cuellos de botella del problema e involucrar al Ejército, Policía y Fiscalía, pues hace falta un elemento coercitivo dadas las redes criminales organizadas y poderosas que hay detrás de la deforestación a gran escala en la Amazonia”.

En siete municipios amazónicos se concentra la mitad de la pérdida de bosque del país (49,1 por ciento, de las cerca de 220.000 hectáreas taladas). Estos son: San Vicente del Caguán, Cartagena del Chairá, La Macarena, Calamar, El Retorno, Solano y San José del Guaviare. De ahí que la sentencia reconoce a esta región como sujeto de derechos y ordena crear un Pacto Intergeneracional por la Vida del Amazonas Colombiano (Pivac), así como actualizar los planes de ordenamiento territorial (POT) de los municipios.

De continuar con este problema que avanza rápidamente después de la firma del acuerdo de paz con las FARC, debido a la falta de presencia del estado, no solo habrá mayor pérdida de biodiversidad y conectividad de los ecosistemas, aumento de las emisiones de gases de efecto invernadero, erosión de los suelos y disminución de la capacidad de los árboles para capturar dióxido de carbono (CO2), sino que las islas serán las más vulnerables del país. Según cómputos del Ideam, para el 2070 la temperatura de esta zona aumentará 1,4 grados, y las lluvias se reducirán 32 por ciento.

Cabe destacar que el pasado 5 de abril, la Corte Suprema de Justicia “le ordenó al Gobierno Nacional proteger la región más deforestada de Colombia, donde solo en el año 2017 se arrasó con 144.147 hectáreas de bosque natural, el doble que en 2016”.

La supervivencia está en juego, es hora de que el estado tome conciencia de ello y de sus responsabilidades, no solo a escala nacional sino internacional. Es vital que el estado haga presencia y ejerza soberanía en esta zona que en su mayoría se encuentra en poder de grupos al margen de la ley. Es obligación de todos nosotros apoyar la preservación del medio ambiente, controlando las basuras y aprendiendo el manejo de las mismas, sembrando árboles, manteniendo limpios las cañadas, los ríos, los mares y demás fuentes de agua. El  bien más preciado es la vida de todo ser viviente: no podemos hacernos conejo a nosotros mismos.

(*) Ex diplomática.