28 de febrero de 2024

¿Es conveniente bajar impuestos?

9 de septiembre de 2018
Por Mateo Rivera
Por Mateo Rivera
9 de septiembre de 2018

Mateo Rivera

En los últimos años la economía de Colombia se ha caracterizado por un manejo sobresaliente de la política macroeconómica, permitiendo de esta forma una estabilidad en los principales agregados macroeconómicos. Sin embargo, el gran desafío es el crecimiento económico, por ejemplo, en el año 2017 la economía creció un 1,8% si bien puede ser una cifra positiva de acuerdo con las dificultades que plantea el contexto internacional, esta tasa de crecimiento no es suficiente para generar los niveles de empleo adecuados en función de garantizar un mayor bienestar de la sociedad.

Para el presente año las perspectivas de crecimiento de acuerdo con el Fondo Monetario Internacional apuntan a un crecimiento cercano a un 2,7%, una cifra bastante alentadora en términos de las expectativas en el corto plazo dado que podría ser el inicio de una senda ascendente. No obstante, existe una gran amenaza en materia fiscal, asociada en gran medida al desplome del precio de petróleo con sus respectivas implicaciones en cuanto a la disponibilidad de recursos, lo cual indiscutiblemente obligara el gobierno a presentar una reforma tributaria antes de finalizar el año 2018.

El panorama se complica ante las disyuntivas subyacentes de una reforma tributaria, en primer lugar, políticamente es bastante impopular todos los temas relacionados con la tributación y en segundo lugar lograr un consenso sobre los aspectos en los cuales se debe focalizar la reforma no es una tarea sencilla puesto lamentablemente siempre habrá unos beneficiados y unos perjudicados. El presidente electo durante la campaña presidencial planteo la necesidad de disminuir los impuestos corporativos, una propuesta bastante inconveniente en este momento dado el mal estado de las finanzas públicas en la actualidad. Si a lo anterior se le suma las cuestiones relacionadas con la coyuntura internacional marcada por una serie de particularidades, como un posible incremento de la tasa de intervención de la política monetaria de la Reserva Federal de los Estados Unidos lo cual implicaría un mayor costo de financiamiento para el gobierno nacional. Por otra parte  existe una alta volatilidad en los mercados emergentes, como resultado de una política internacional bastante agresiva por parte de la administración Trump, la cual incita al proteccionismo y a guerras comerciales.

Lo anterior lleva a preguntarse sobre la conveniencia de la propuesta del gobierno de disminuir los impuestos corporativos dado que los inversionistas muy probablemente buscaran refugio en economías estables las cuales se caracterizan por presentar bajo niveles de déficit lo cual solo es posible mediante una recaudación efectiva, en el caso en particular de Colombia al recaudación depende en gran medida de los impuestos corporativos, si bien es entendible la necesidad de distribuir la carga tributaria es bastante peligroso en un país en el cual cerca del 48% de los trabajadores son informales, pretender reemplazar los ingresos provenientes de los impuestos corporativos los cuales realmente si se recaudan por unos ingresos asociados a la renta de las personas naturales, los cuales debido al componente de la informalidad no se sabe a ciencia cierta cual es la capacidad real de recaudo; entrando de esta manera en una peligrosa dinámica en lo referente a la financiación del gasto público, con sus respectivas implicaciones en temas relacionados con el déficit fiscal y sus consecuencias en cuanto a las calificaciones de la firmas calificadoras de riesgo, sería muy importante que el gobierno revise el caso de Argentina y los problemas inherentes al déficit fiscal los cuales tienen al gobierno de Macri con serios problemas de gobernabilidad.

Lamentablemente el mensaje por parte del gobierno ha sido persistir en la idea de disminuir los impuestos corporativos, remarcando la necesidad de aumentar el recaudo por otras vías como la ampliación de la base gravable. Tomando como referencia los pronunciamientos del ministro de hacienda Alberto Carrasquilla se puede realizar una serie de lecturas, las cuales de manera preliminar apuntan a una mayor tributación de las personas y a gravar con IVA la canasta básica. El ministro Carrasquilla persiste con su desafortunada idea de gravar la canasta básica y devolver el 19% del pago a las personas de los estratos más bajos, plantea un sistema bastante complejo de implementar como por ejemplo utilizar las bases de datos del Sisbén y la incorporación al sistema financiero de las familias más pobres como requisito para ser beneficiarios de las devoluciones del IVA. Sin embargo, el ministro parece no tener presente que las familias más pobres no hacen uso del sistema financiero, debido en gran medida a los costos de transacción que implica el uso de este, por lo tanto, sería muy poco probable que las personas más pobres puedan beneficiarse de la devolución del IVA. Las consecuencias inmediatas serian en primer lugar un incremento de la desigualdad y en segundo lugar se estaría limitando el consumo afectando directamente el crecimiento económico desde el componente de una menor demanda agregada, de acuerdo con el panorama planteado seria fundamental un mayor pragmatismo por parte del gobierno, para evitar de esta manera la improvisación y desarticulación tan evidentes en las propuestas planteadas por el ministro Carrasquilla.

Economista