27 de mayo de 2022
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A propósito de «mermelada»

26 de septiembre de 2018
Por Óscar Alarcón
Por Óscar Alarcón
26 de septiembre de 2018

Óscar Alarcón Núñez 

El presidente Carlos Lleras Restrepo comentaba en una de sus crónicas de su propia vida que uno de los libros incinerados cuando su casa fue destruida fue El parlamento en pijama que cuenta acontecimientos políticos de los años veinte y treinta. Allí hay un sinnúmero de anécdotas relatadas por Pedro Juan Navarro, uno de los personajes cercanos al general Benjamín Herrera. Tuve la fortuna de hallar uno de esos ejemplares en una librería de viejo y con frecuencia le pego una reeleida para deleitarme con viejas costumbres que aún subsisten.

Allí se cuenta, por ejemplo, cómo el presidente encargado, don Jorge Holguín consiguió que el Congreso tramitara un “mico” en la ley 6ª. de 1922 en donde en el artículo 42 autorizaba al gobierno emitir lisa y llanamente, sin tapujos, sin disimulo, seis millones de pesos en papel moneda, que en ese tiempo era una suma enorme. La propuesta fue aprobada por pocos votos y para asegurar su propósito el mandatario hizo algunos ofrecimientos. Él, que era un estadista de palabra, cumplió lo prometido: cambió al gobernador del Atlántico; hizo el nombramiento de dos senadores como ministros de Obras Públicas, uno primero por cuatro meses y otro para los siguientes cuatro a fin de completar los ocho que había de durar la administración Holguín, y por último designó como agente diplomático a un senador liberal. Además, el gobierno hizo pasar de la Cámara al Senado, también con manifiesta violación de la ley, a algunos representantes que eran a su vez suplentes de senadores, y así logró el número necesario para conseguir la autorización de emitir el papel moneda.

Lo anterior no era “mermelada” sino decisiones de gobierno del estadista Holguín. No era nada comparado con lo que hoy se hace para dotar a los municipios de agua potable. Afortunadamente no hay que cambiar al ministro de Hacienda, porque es el mismo, y repitente.