12 de julio de 2024

Abuso de redes sociales.

30 de septiembre de 2018
Por Eduardo Aristizábal P.
Por Eduardo Aristizábal P.
30 de septiembre de 2018

Elucubraciones.

POR: Eduardo Aristizábal Peláez

 

ABUSO DE REDES SOCIALES. 

En columnas anteriores habíamos exteriorizado nuestra satisfacción por el progreso vertiginoso de los canales de comunicación en los últimos años y la fascinante comodidad para utilizarlos, facilitando la actividad personal y profesional de cualquier persona; y en el periodismo si que ayuda a agilizar nuestra actividad y me atrevo a decir, a reducir los costos.

El progreso, la técnica moderna, bien utilizados son un verdadero aporte al progreso del mundo y de la sociedad, pero mal utilizados se convierten en armas peligrosas y predilectas de las personas de mala fe, que las utilizan para satisfacer sus torvos propósitos.

No faltan tampoco aquellas personas irresponsables que no saben o no les gusta medir la responsabilidad que se debe tener con unos canales universales de fácil acceso para todo el mundo, empezando por los niños y se dedican a escribir sandeces o vulgaridades, sin ninguna seguridad en sus mensajes.

Frases violentas, palabras vulgares se volvieron comunes en twitter. Que abuso de tan excelente y expedito canal de comunicación, no solamente de twiteros desconocidos , sino también de personajes de la vida pública dando un pésimo ejemplo. Da la sensación que escriben los mensajes ni siquiera con ira, propia de las personas, sino con rabia de animales. ¡ qué horror !

Y que decir de muchos, no todos, navegantes de internet con sus blogs. Hay muchos serios e interesantes, pero hay otros que simplemente obedecen a apetitos personales y aceptando que un bloguero es un comunicador, no significa que sea periodista. Todo periodista es comunicador, pero no todo comunicador es periodista. El locutor es comunicador, pero no periodista. La Relacionista Pública es comunicadora, mas no es periodista, como ocurre en el Derecho y en la Medicina. Todo Penalista es abogado, pero no todo abogado es penalista. Todo cardiólogo es médico, pero no todos los médicos son cardiólogos.

Nuestra preocupación radica en que como muchos bloggeros fungen ahora como periodistas, peligrosamente invaden el terreno del periodista profesional, sin estar preparados, como las ruedas de prensa, preguntando sandeces o convirtiéndolas en ruedas de negocios transmitiendo una negativa imagen del periodismo serio, por aquello de las falsas generalizaciones a las cuales estamos acostumbrados los humanos.

Los periodistas somos como los poetas, nacemos, no nos hacemos, pues el periodismo es una profesión, no oficio, muy particular, que quienes lo ejercemos poseemos una capacidad intrínseca que nos permite valorar la verdadera importancia de la información, su trascendencia, su interés común y la manera como se debe tratar. El periodista profesional debe tener dicha capacidad, independiente de ser autodidacta o de academia, pero quien no posee dicha capacidad, por más especializaciones que realice sobre el tema, difícilmente lo asimilará.

Es este un tema tan complejo para quien no sea verdaderamente periodistas, que hasta los legisladores de muchos países del mundo no lo han sabido interpretar y por esa situación no consideran el periodismo como profesión. Es un aspecto muy particular que lo hace diferente a las demás profesiones.

Pero esa capacidad, tratamiento de la información, tiene que complementarse lógicamente con muchas habilidades, empezando por las técnicas de la comunicación: dominio de la expresión escrita, expresión oral, expresión corporal, géneros periodísticos, entre otros.

Esa sumatoria de elementos hacen que una persona sea verdaderamente periodista profesional. Y el periodista profesional además de ser idóneo, tiene que buscar la perfección porque en esta delicada profesión lo regular no tiene cabida, pues su acción se materializa através de medios masivos de comunicación con una responsabilidad inconmensurable con la sociedad.

Lástima que en Colombia, La Corte Constitucional, por obra y gracias de los Magistrados Carlos Gaviria Díaz y Vladimiro Naranjo hubiera sentenciado que el periodismo es un oficio, no una profesión.